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La pandemia reduce en 728 millones la facturación del sector aeronáutico de Euskadi

La crisis se ceba con el segundo eslabón de la cadena de proveedores que esperan la llegada de las ayudas del Aerofondo

El presidente de Hegan, el cluster vasco de la aeronáutica, Carlos Alzola / EP
El presidente de Hegan, el cluster vasco de la aeronáutica, Carlos Alzola / EP

La pandemia del coronavirus se ha cebado especialmente con el sector aeronáutico. Las restricciones de la movilidad, la reducción de vuelos y la paralización de los aviones han afectado de lleno a una industria que ya venía apuntando una crisis estructural derivada de la necesidad de afrontar una transformación hacia la sostenibilidad. En el conjunto del 2020 la facturación de las empresas vascas del sector se redujo en 728 millones, un 28% menos que en el ejercicio anterior. Unas cifras que han provocado también una destrucción de empleo, en concreto las plantillas se han reducido en un 10%. Es el resultado del impacto de la mayor proporción de expedientes de despidos colectivos que se han tramitando en la industria vasca en 2020 y que se han cebado en empresas del sector, como ITP Aero, Aernnova o Aciturri y Alestis.  Pero la ciftras críticas se ceban con el segundo eslabón de la cadena de proveedores del sector, los conocidos como ´Tier-2´ y siguientes. La falta de músculo financiero está generando graves problemas a la espera de la llegada de las ayudas del Aerofondo​. 

La causa principal reside en la caída de pedidos de los gigantes de la construcción de aeronaves: Airbus y Boeing, que redujeron sus compras en más de un 40%. Son cifras que han presentado las 68 empresas de Euskadi que trabajan en la aeronáutica y que están agrupadas en cluster Hegan. Su presidente, Carlos Alzola, ha calificado el 2020 como el más difícil del sector después de que acumulura 24 años seguidos de crecimiento. 

Más de 200 empleos destruidos

Los datos confirman   el descuelgue de la aeronáutica de la recuperación respecto al resto de sectores de la economía vasca. Así su horizonte de temporal para alcanzar los niveles “precovid” va mucho más allá del 2022 y ya se cifra en 4 ó 5 años. Dos de sus gigantes vascos de fabricación, Aernnova e ITP Aero han cerrado sendos procesos de ajustes en sus plantillas con un total de 172 despidos, motivados por la caída en la cartera de pedidos.  Alestis tramitó el pasado ejercicio con un ERE que afectó 56 trabajadores en Vitoria al que se añadieron a 21 salidas voluntarias. Mientras que en las plantas de Sevilla y Cádiz los despidos ascendieron a 94 empleados. 

Esta crisis del sector, como ya adelantó en ´Crónica Vasca´ la directora del cluster, Ana Villate, precipitará un proceso de fusiones que coincide ahora en la venta de ITP Aero en un movimiento corporativo que está revolucionando al sector

Síntomas de recuperación

A pesar de la evolución negativa , el cluster aeronáutico vasco considera que el sector  ha resistido y busca oportunidades como la nueva movilidad urbana. Airbus, además, ha mejorado ligeramente sus expectativas al hacer públicas sus previsiones el pasado mes de mayo, en las que estima que el retorno de la aviación comercial a los niveles anteriores a la crisis se producirá entre 2023 y 2025. En previsión de que el mercado siga recuperándose, Airbus invitaba a sus proveedores a estar preparados. Sin embargo, los operadores y líneas aéreas mantienen unas posiciones conservadoras sobre la demanda del tráfico aéreo. Así, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) proyecta una recuperación paulatina del tráfico de pasajeros, no llegando a niveles pre-Covid hasta el año 2024.

A la espera de las ayudas

Una de las claves para la recuperación pasa por la llegada del dinero previsto en este Aerofondo aprobado este mes con una pimera dotación de 100 millones de euros. Se trata de una línea de ayudas dirigidas al segundo nivel de proveedores de la industria que es el eslabón de la cadena que más ha sufrido con el parón pandémico. Así, muchos grandes fabricantes ´Tier-1´ en vez de recurrir a sus proveedores para el encargo de piezas, las han desarrollado en sus propias instalaciones generando un problema que debía resolver este Aerofondo que ha tardado 9 meses en tramitarse. 

Por otra parte, el Plan Tecnológico de la Aeronáutica (PTA), dotado con 165 millones de euros, ha cerrado una primera convocatoria de proyectos dotada con 35 millones de euros. Las línea que financia el PTA van dirigidas a proyectos de investigación y desarrollo centrados en tres aspectos: Eficiencia y reducción de emisiones en los aviones, potenciar aviones no tripulados y drones, así como potenciar las capacidades para diseño y producción de un avión completo. 

Los fondos europeos han abierto también otra puerta a la financiación del sector. El hecho de que el Gobierno de España haya creado una área prioritaria para el sector aeroespacial ha sido una de las causas para que el Gobierno vasco haya incorporado cuatro proyectos del sector al documento vasco que recoge las iniciativas para las que busca financiación europea. Suman, en total, una inversión de 334 millones de euros y afectan a desarrollos conocidos en nuestras empresas como la mejora de la eficiencia en la construcción de motores o la automatización en la fabricación de aeroestructuras.

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