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Kaiku refuerza su producto base para compensar las pérdidas en el canal horeca

La empresa láctea regresa a sus inicios con productos más frescos y naturales al identificar una tendencia hacia alimentos no procesados

Furgoneta Kaiku
Furgoneta Kaiku

En los últimos años, la empresa láctea Kaiku, ha centrado su estrategia en los productos de mayor valor añadido, lácteos refrigerados y no lácteos, nuevas marcas innovadoras y diferenciadas que copaban más de la mitad de la facturación de la cooperativa en España. Actualmente, la empresa gipuzkoana regresa a sus inicios y pone el acento en la leche más básica y menos procesada para ajustarse de nuevo a la demanda. En una época convulsa el consumidor reclama "lo de siempre". Así como hace unos años la apuesta pasaba por lo desnatado, en Kaiku han notado un cambio de tendencia hacia productos más naturales y frescos que se acentúa durante la pandemia por su vínculo con la buena salud y el bienestar. Una apuesta que refuerzan para hacer frente a las pérdidas derivadas del canal horeca o servicios de comidas, gran afectado por la crisis sanitaria y en el punto de mira de los grandes proveedores.
 
A pesar del aumento de ventas del retail en comercios y supermercados respecto a otros años, el cierre de la hostelería ha supuesto un gran golpe para la cooperativa a nivel de facturación. Durante el pasado año y como consecuencia de los cierres perimetrales, la compra en hipermercado se trasladó a pequeños supermercados y tiendas de barrio que la compañía incluye en el canal horeca, tiendas que poco a poco van cambiando su surtido hacia productos más básicos y saludables, si bien no han sido capaces de absorber los pedidos vinculados a hostelería y restauración, negocios que Kaiku ha potenciado en los últimos años.

En concreto, el sector lácteo ha sufrido además diversos cambios en los patrones de compra. "El año pasado a estas alturas hubo un aumento de ventas por el miedo al desabastecimiento, mientras que durante el confinamiento, productos como la mantequilla o nata para elaborar platos caseros fueron los protagonistas", explican desde la compañía. Los patrones son cambiantes y sin estadísticas concretas a las que acogerse, Kaiku mide la tendencia en el feedback de los consumidores, lo que les conduce a la elaboración de productos más básicos y al refuerzo de la rama Gurea o leche fresca

La diferencia entre la leche reside en cómo se procesa, el tratamiento térmico que recibe. La leche de brick tiene unos tres meses de duración debido a su tratamiento, mientras que la leche fresca es lo más cercano a la leche recién ordeñada, se debe conservar en frío y su vida útil se reduce a 15 días, pero hay una gran diferencia en el producto final. Según datos de la auditoría global KPMG en 2020, cerca de un 80% de los españoles compran productos que le permitan llevar una dieta más saludable y más del 70% de los jóvenes afirman ser más conscientes de su alimentación en busca productos naturales y sin aditivos. Alimentos no tan innovadores que habían sido en parte "olvidados", cuya demanda actual abre paso a nuevos lanzamientos como yogures artesanos sin añadidos en los que la marca se encuentra trabajando.

Sin cambios en la participación

Kaiku es una organización cooperativista que se apoya en grupos ganaderos para garantizar la calidad de la leche en explotaciones sostenibles. Su socio mayoritario, la cooperativa suiza Emmi AG, controla más del 70% y en menor medida la componen los accionistas de Kaiku S.Coop., Laboral Kutxa, Lleters Llet Nostra y más recientemente el Gobierno vasco, con algo más del 7%. Este último autorizó a finales de 2019 al Instituto Vasco de Finanzas (IVF) a adquirir parte de la firma con una inversión de 6,6 millones de euros en sustitución de Ekarpen Private Equity. Una operación de interés estratégico que garantizaba la recogida de leche Km0, según explicó el ejecutivo en su momento. 

Actualmente, Kaiku no contempla ningún cambio en la participación ni operaciones a gran escala. En el área internacional, el grupo está presente en Túnez y en Chile, donde disponen de sus propias fábricas y productos. La filial chilena ha aumentado su capacidad hace dos años tras fusionarse con la quesera Quillayes en una operación de 70 millones de euros que reforzaba la presencia de Surlat, la marca de Kaiku en Chile, de cara a ampliar su capacidad industrial y su mercado. En estos momentos, sus objetivos pasan por recuperar las ventas y sobrevivir: "Somos una empresa pequeña comparada con los competidores que podemos tener, aunque también suponga una ventaja a nivel de reinvención y desarrollo de producto".

"Nos estamos centrando en trabajar el origen, la cercanía, la naturalidad y la sostenibilidad para dar respuesta a la creciente demanda del mercado en productos que cumplan con estos requisitos. Todo esto, sin olvidarnos de la innovación que nos aporta una diferenciación a nivel nacional", afirman. En Euskadi se trabajan en mayor medida el compromiso con el sector lácteo. "Los ganaderos son una parte receptiva de la empresa y la cercanía aporta confianza, tratamos de acercar a los consumidores productos de su entorno y trabajar con materiales sostenibles manteniendo el compromiso con el sector". 

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