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Kutxabank y el movimiento en el Consejo que el PNV quería hacer con discreción

El PNV se ha visto inmerso en un debate sobre la reestructuración de las fundaciones bancarias en el Consejo que quería haber hecho sin ruido y que evidencia los intentos de control sobre la entidad

El lehendakari Urkullu y el presidente de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia./ Irekia
El lehendakari Urkullu y el presidente de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia./ Irekia

A pesar de todos los cambios introducidos en el sistema de garantías para tratar de blindar la independencia de gestión con la que cuenta Kutxabank, las intromisiones, relaciones y controles políticos sobre el banco vasco surgido de las antiguas cajas de ahorro sigue siendo una realidad que pesa en el ambiente. El último movimiento en el consejo de administración, restando un puesto para la fundación heredera de la caja alavesa y que desveló esta semana 'Crónica Vasca', ha generado un pequeño terremoto político que no deja de evidenciar la existencia de esa enmarañada red que sigue intentando controlar el banco vasco con mejor cuota de mercado en Euskadi y con uno de los índices de solvencia más elevados de Europa. Un debate que ha impedido, como era el deseo del PNV, que los movimientos pasaran desapercibidos. 

Los acontecimientos que se han desencadenado en la última semana no dejan de mostrar la realidad del peso político en la entidad, que sigue generando más reacción de los partidos por los intentos de control que por unos resultados que, en la gestión, presentan un balance económico que hace difícil cuestionar la dirección de la entidad. El Consejo de administración de Kutxabank estaba compuesto por 16 personas, de las cuales 8 representaban a los accionistas, las fundaciones de BBK, Kutxa y Vital, que se los repartían en la cantidad de tres, tres y dos, respectivamente. Para reproducir una representación más ajustada a la participación real de cada una de las entidades se restó un representante a Vital que asumirá BBK. Este movimiento, aparentemente sencillo ha desatado una pequeña tormenta política en el lado alavés del banco que ha llenado la agenda del presidente del PNV en Álava, José Antonio Suso, de llamadas y gestiones. 

El PNV quería discreción

La operación no se dio a conocer públicamente, y eso que supuso la salida de un vicepresidente, el alavés Juan Mari Ollora. La idea era evitar ruido sobre una cuestión que, al tocar lo político, podía resultar incómoda. Así, el diputado general de Álava, Ramiro González, no quiso valorar el movimiento y centró su mensaje en la confianza de que el reparto del dividendo de Kutxabank siga repercutiendo en la Fundación Vital para su actividad. Pero el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, también del PNV, sí dio un paso al frente y mostró su malestar por la pérdida de peso de la Vital en el banco vasco. El dirigente nacionalista marcó perfil propio y abrió un debate al que se incorporaron el resto de partidos políticos. Según ha podido saber 'Crónica Vasca', el debate generó preocupación en el seno del PNV, incómodo ante la brecha abierta. 

Mientras tanto, la Fundación Vital, propietaria del 11% de Kutxabank y, en principio, la principal afectada, no ha realizado ninguna valoración o explicación sobre lo ocurrido. Aunque sí se ha movido. Ha solicitado formalmente a Kutxabank que recupere la vicepresidencia segunda en la persona de Jorge Sánchez, el abogado vitoriano que es el único representante de la fundación alavesa en el consejo de administración. Un movimiento que se conoció este viernes, tras las presiones del PP, que como informó 'Crónica Vasca', exigió ese puesto, y que algunos señalan como el actor que mas ha rentabilizado todo este lío. 

Lo que no variará, según señalan fuentes conocedoras del proceso, son los planes. El consejo mantendrá ocho representantes demaniales de las fundaciones bancarias propietarias de Kutxabank. Y el perdido por Vital será para BBK, que tendrá cuatro, por tres Kutxa y uno la alavesa. Una relación que sigue dejando al banco vasco con el menor número de independientes en su Consejo de entre las entidades bancarias españolas, lo que reprochó con elegancia el gobernador del Banco de España en su última visita a Euskadi​.

A un año de la renovación de Villalabeitia

Sobre el papel, la independencia de Kutxabank sobre los políticos ha crecido, pero la tormenta de esta semana, más alavesa que otra cosa, no deja de evidenciar que el peso político sobre la entidad sigue siendo más que determinante. La siguiente muestra será la renovación del presidente de la entidad, Gregorio Villalabeitia. Su mandato expira en un año y el ruido de la sucesión ya ha comenzado. Los resultados de gestión parece que pesan menos, que la capacidad de influencia, comunicación o fluidez de relaciones con la política. 

 

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