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La llegada de Bain a ITP abre una oportunidad para recuperar accionariado vasco en la compañía

El Gobierno vasco estudia las opciones para generar un núcleo fuerte en el 30% de ITP que el fondo está dispuesto a ceder y que será determinante cuando Bain abandone la empresa en una previsible salida a bolsa

De izquierda a derecha: Ibon Aperribay, Presidente de SAPA; Ian Davis, Presidente de Rolls-Royce; Ivano Sessa, Bain Capital Management Director; Carlos Alzola, Consejero Director General de ITP Aero; Warren East, Consejero Delegado de Rolls-Royce; Tobias
De izquierda a derecha: Ibon Aperribay, Presidente de SAPA; Ian Davis, Presidente de Rolls-Royce; Ivano Sessa, Bain Capital Management Director; Carlos Alzola, Consejero Director General de ITP Aero; Warren East, Consejero Delegado de Rolls-Royce; Tobias

ITP Aero era hasta el día ayer una compañía cuyo capital era 100% británico. El fabricante de motores Rolls Royce se hizo con la aeronáutica vasca que nació del seno de ITP en 2016 cuando compró a la ingeniería vasca el 53,1% de las acciones por 720 millones de euros. Ahora, la compañía ha sido adquirida por Bain Capital por 1.700 millones de euros en una operación en la que han participado también la guipuzcoana SAPA y JB Capital. Se abre otro largo proceso para dar cabida a más accionistas hasta completar un 30% de la nueva ITP, que es el porcentaje que Bain está dispuesto a compartir. Una operación en la que el objetivo del Gobierno vasco es entrar, si se garantiza el 'arraigo' y el proyecto industrial, así como buscar también a otras compañías de Euskadi que refuercen ese papel, como es el caso de Sidenor. Aunque todos los agentes implicados siguen señalando la determinante entrada de Indra para cerrar la operación. La compañía de tecnología, participada por el Estado, cuenta ahora con problemas de gestión, tras la salida de Fernando Abril Martorell. 

Una de las claves que ha estado sobrevolando todas las negociaciones es el control en la toma de decisiones, una facultad política que es complicado ejercer en el gobierno de una empresa si no se cuenta con el respaldo del capital. La fuerte apuesta de Bain ha dejado el valor de ITP en la operación en 1.700 millones de euros, un elevado peaje que hace complicado tomar el control de la empresa si las participaciones que se desean comprar no superan el 10% o el 15%. Esa es la causa por la que fracasó la entrada de Sener y que ha forzado al nuevo propietario a buscar los socios que dieran carácter industrial y nacional a la operación, como le pedían los gobiernos central y vasco, en SAPA y JB Capital. Estos actores representan, ya en el momento de la firma, la presencia de accionistas vascos que no tenía ITP desde 2016. 

El reto ahora es ver cómo se ensancha la exigua participación vasca y española en la compañía. El Gobierno vasco, que ha valorado la operación como "un punto de partida interesante", reclama a Bain que concrete en un pacto de socios las condiciones del memorándum para mantener la sede de la compañía en Euskadi y fomentar su desarrollo industrial con inversiones y sobre su plantilla. Sería un modo de darle una obligación legal a lo que a día de hoy son declaraciones de buenas intenciones. La consejera de Desarrollo Económico, Arantza Tapia, ve una disponibilidad favorable en Bain para afrontar ese objetivo y, por eso, el Ejecutivo ve con cierta esperanza un largo camino de negociaciones que ha de abrirse ahora para fijar un sistema de gobernanza de la nueva ITP Aero que seguirá dirigiendo Carlos Alzola

La importancia del 30% de participación "nacional"

Fuentes conocedoras del proceso han confirmado a 'Crónica Vasca' la disposición y trabajo que ya está desarrollando con sus abogados el fondo norteamericano para estudiar el modo de dar cumplimento a esa demanda. Además, comienza también una intensa actividad para buscar a empresas que acompañen a SAPA y JB Capital. Una oportunidad que el Gobierno vasco quiere analizar también para ampliar la presencia vasca con más empresas que refuercen ese carácter y entre las que se cuenta Sidenor. Las mismas fuentes señalan que es de especial importancia la relación de fuerzas que se arbitre dentro de ese 30% del capital que Bain ha ofrecido compartir cuando se de la salida del fondo de la compañía. Se trata de un movimiento previsto para dentro de unos cinco años y que podría estar asociado a una salida a bolsa, con lo que si ese 30% de empresas mantienen su posición podrían convertirse en socios de referencia con la posibilidad, ahora sí, de ejercer un control más directo sobre ITP Aero. 

 

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