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Mercedes, en riesgo de parar su producción por la falta de semiconductores en el mercado

La dirección se reúne el lunes con el comité de empresa para analizar la repercusión en la producción que ya está afectando a la fábrica de Mercedes en Hungría y a marcas como Volkswagen, Ford, Nissan o Toyota

Planta de Mercedes en Vitoria / EP
Planta de Mercedes en Vitoria / EP

La falta de chips, semiconductores fundamentales para el funcionamiento de los componentes eléctricos de los automóviles, podría afectar al ritmo de producción de Mercedes en Vitoria. Estos componentes están escaseando en el mercado internacional y ya han frenado la actividad de la planta que la compañía germana tiene en Hungría. La dirección de la fábrica alavesa ha convocado al comité de empresa el próximo lunes para analizar las posibles afecciones que esta situación puede generar en la producción de las instalaciones de Mercedes en Vitoria.

Estos chips se han convertido en un bien muy cotizado, un semiconductor que se hace imprescindible para el funcionamiento de todo tipo de dispositivos electrónicos y que están en electrodomésticos, coches y todo tipo de herramientas digitales. En su mayoría, se elaboran en China, un mercado que, con los reajustes de producción tras la pandemia, está trasladando a todos los sectores un problema de abastecimiento. La automoción es el primero en acusarlo. Así, según un estudio de McKinsey & Company, se prevé que durante el primer semestre de este año se registren problemas y se experimenten interrupciones en la cadena de suministro.

El problema ya está afectando a numerosas marcas de fabricación de automóviles. Mercedes, a la espera de analizar la situación el próximo lunes en la planta de Vitoria, ya ha tenido que frenar la producción en su fábrica de Hungría. Otra marca alemana, Volkswagen, fue la primera en anunciar una reorganización de la fabricación en sus instalaciones, un ajuste que ha afectado a las plantas de Landaben, en Pamplona y a la de Seat en Martorell. En España, la que más dificultades está atravesando hasta el momento es la fábrica de Ford en Almussafes, donde la empresa ha tenido que recurrir a un ERTE por la reducción de la producción. Otras compañías que también han anunciado problemas por el suministro de estas piezas han sido Toyota, Nissan y Honda.

Estas piezas se emplean en múltiples partes del automóvil, así, se estima que un vehículo de tipo medio con motor de combustión tenga componentes semiconductores por valor de 340 euros. En el caso de los vehículos eléctricos, esta cantidad es todavía mayor, unos 420 euros. Están presentes en todas las partes del automóvil y los ingenieros estiman que, en breve, la cantidad de componentes en los vehículos alcanzará valores de casi 1.000 euros. Los airbags, la gestión electrónica del motor, los limpiaparabrisas, el sistema de sonido, de navegación, el ordenador de a bordo, los sensores de aparcamiento, la gestión de los modos de conducción, la detección de peatones, la visión infrarroja nocturna, los elevalunas, la dirección, las luces matriciales, la gestión de la autonomía, todos llevan microchips asociados. No hay parte del vehículo que no precise de estos pequeños chips para su funcionamiento óptimo.

Arranque prometedor del año

El 2020 fue complicado para Mercedes en Vitoria, como para todas las compañías que han sufrido la caída de la demanda por el coronavirus. Así, su producción se redujo a 125.000 unidades y cerró el año con ajustes en personal y en la organización de sus turnos. El director general de la planta, Emilio Titos, anunció la no renovación de los 500 trabajadores eventuales para este 2021, así como la ralentización al 50% del turno de noche.

En cambio, el arranque de este año está siendo muy prometedor. Y es que, según han confirmado fuentes sindicales, el ritmo de producción está siendo “bastante intenso” y se han utilizado todos los “días disponibles de enero, con trabajo en la cadena todos los sábados”. Una situación que, de mantenerse, podría plantear una reactivación del tercer turno al 100%.

El caso es que los posibles problemas que pueda generar la tercera ola del coronavirus en Alemania y las consecuencias de las restricciones aplicadas allí, son también una amenaza que se une a los fallos en el suministro de los chips. El objetivo de Daimler en Vitoria es el de fabricar 131.500 furgonetas en 2021.  Pero, como señaló el propio Titos, "dada la incertidumbre e inestabilidad en los mercados resulta imposible tener una visión a largo plazo que nos permita asegurar los volúmenes de producción durante el resto de 2021. Por ello en función de la evolución de las ventas, se tomarán las decisiones oportunas para ajustar nuevamente la producción si resultara necesario".

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