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Mercedes y el metal alavés hacen huelga juntos en un día que puede paralizar Álava

Los sindicatos aspiran a seguimientos masivos en ambos sectores que consigan para la producción de la gran industria de Álava

Zuriñe Gómez Camacho

Zuriñe Gómez Camacho | José Manuel Navarro

Imagen del piquete en Mercedes Vitoria durante la huelga del metal en Álava. / Twitter @ArabakoElaMetal
Imagen del piquete en Mercedes Vitoria durante la huelga del metal en Álava. / Twitter @ArabakoElaMetal

Mercedes comienza este jueves una jornada de huelga que aspira a revalidar el calificativo de "histórica" en un día en el que Álava puede quedarse completamente colapsada. Y es que este jueves no solo para la factoría más grande de Euskadi; también para el metal de Álava, con meses de pelea por su nuevo convenio laboral a las espaldas.

Los paros de hoy en Mercedes son los terceros de una ristra que puede llegar hasta los seis días de parones si los sindicatos más duros consiguen imponer sus premisas en el comité de empresa; algo que no debería resultar muy complicado a la vista de la predisposición mayoritaria entre los trabajadores de la factoría alavesa.

Este miércoles, durante la segunda jornada de huelgas los sindicatos volvieron a paralizar la producción en la planta con un seguimiento del paro de este miércoles en un 95%. El dato fue idéntico al de la primera jornada de huelga del pasado miércoles, que fue "histórica" y que desde la dirección cifraron en un 75%.

Igor Guevara, presidente del comité de empresa de Mercedes, habla ante los trabajadores en la segunda jornada de huelga. / EFE
Igor Guevara, presidente del comité de empresa de Mercedes, habla ante los trabajadores en la segunda jornada de huelga. / EFE

Los sindicatos convocan más paros

Durante la jornada de ayer, miércoles, tuvo lugar una asamblea de trabajadores de la que emanó la idea de extender los paros. La semana que viene ya se contaba con contraprogramar el viaje del lehendakari a Stuttgart para verse con la dirección de Mercedes con otro parón el día 6 de julio, pero ahora ELA, LAB y ESK pretenden extender los parones al 7 y 8 de julio.

Antes de las acusaciones de 'boicot' a las inversiones comprometidas por Alemania en la planta de Vitoria, el equipo de Emilio Titos decidía suspender las negociaciones hasta que pasen las jornadas de huelga. Algo a lo que los sindicatos se han negado en rotundo y han contestado con la convocatoria de más paros. 

La reivindicaciones de la parte social siguen muy claras: exigir avances en la negociación del convenio, principalmente para protestar por la flexibilidad y esa posible sexta noche. La planta de Vitoria tiene mucho en juego, 1.200 millones de euros concretamente y esto mantiene en tensión al Ejecutivo vasco. De hecho, la próxima semana, el propio lehendakari viajará hasta Stuttgart para garantizar esa inversión millonaria que es fundamental para dos proyectos clave: la Vito eléctrica y la fábrica de baterias Basquevolt.

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