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La crisis de la automoción impacta en el Metal, que retrasa la recuperación hasta 2023

La FVEM considera que el "entorno no es nada favorable" porque persisten las incertidumbres en cuanto al precio de la energía, las materias primas o los problemas logísiticos

Trabajador en una industria vasca. / EP
Trabajador en una industria vasca. / EP

La Industria del Metal de Bizkaia confirma la ralentización de la actividad que se empezó a hacer evidente en el verano y pospone la recuperación  hasta 2023. Es decir un nuevo retraso en la esperanza de volver a la normalidad económica, que cuando arrancó la pandemia se situó en 2021.

Tamara Yagüe, presidenta de la Federación Vizcaína de Empresas del Metal (FVEM), una de las secciones industriales más importantes de Euskadi y cuya evolución es perfectamente extensible al resto de la industria vasca, ha puesto el foco sobre todo en la mala evolución del sector de la automoción en el último semestre del pasado.

Según la encuesta de coyuntura que han hecho entre las empresas asociadas, el sector de automoción y de componentes de esta industria es el que peor actividad ha tenido en el segundo semestre del año. De hecho, un 53% de las compañías ha tenido actividad negativa. Lo que supone siete puntos más que en el mes de septiembre, pero 22 puntos más respecto a junio. 

Para el conjunto del Metal, tampoco es que  el ratio de actividad haya sido bueno, pero las empresas que ofrecen índices negativos se sitúan en el 32%, y sin cambios para el 44%.

De igual forma, la automoción no consigue remontar  los niveles de facturación, que sigue en niveles negativos desde 2019, según ha constatado Yagüe. Para el conjunto de las empresas mejora respecto a  2020, pero si se compara con 2019 - previo a la covid- se mantiene el número de empresas que ha reducido su facturación. "Un dato avalado por el Índice de Producción Industrial, que confirman un crecimiento del 11,5% en Euskadi para 2021, dato que descendió un 15,5% en 2020, por lo que continuamos 4 puntos por detrás del cierre de 2019”, ha señalado.

"El entorno no es nada favorable", ha señalado la responsable de la patronal del Metal tras afirmar que "circunstancias como la falta y encarecimiento de materias primas, el aumento del coste de la energía o los problemas de logística han impactado directamente en el sector generando una situación de incertidumbre que aleja la recuperación hasta 2023”.

De hecho, las empresas van a alargado los plazos esperados para la recuperación de la actividad.  Solo un 35% afirma haberse recuperado, mismo porcentaje que las empresas que ven su recuperación en plazos de un año o superiores, incluyendo un 3% de empresas que no tienen perspectivas de recuperación. "Un dato preocupante al relacionarlo con los cierres de empresas en 2021, ya que la industria es el segundo sector que más empresas ha cerrado en Euskadi, un 2,6% del total”. De nuevo, la situación más complicada es la del sector de automoción, con solo un 16% de las empresas que dice haberse recuperado.

Pese a las malas perspectivas. para este año 2022, las empresas perciben “cierta recuperación, aunque lejos de lo que sería una situación de normalidad”, estimándose el nivel medio de actividad de las empresas en un 77,5%. No obstante, aumenta más de 3 puntos el número de empresas con perspectivas de actividad por debajo del 50%.

Factores de inestabilidad

Sobre los factores que más han impactado en las empresas destaca el encarecimiento de las materias primas (grave o muy grave para el 72,5%), factor que continua como la principal preocupación para 2022. Las empresas han mencionado en segundo lugar (el 60% así lo ha indicado) la subida de los costes eléctricos. Precisamente en este punto Yagüe ha desvelado que la industria sigue sin cerrar con las eléctricas acuerdos para fijar los precios a largo plazo.

También preocupan los elevados costes laborales relacionados con el importante aumento del IPC a final del ejercicio. 

El Metal de Bizkaia está en estos momentos negociando el convenio. Aunque la patronal no tiene aún ultimada su propuesta, Yagüe ha advertido de que no se podrá trasladar el IPC a las subidas salariales, aunque la "voluntad es conseguir consensos".

Frente a la mala evolución de la actividad, el empleo se ha recuperado y el sector espera crear 1.000 empleos en 2022,sobre todo en áreas de producción, montaje y mantenimiento donde se concentran aproximadamente el 85% de las nuevas contrataciones. .

 

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