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La nacionalización de la Sareb evitará a Kutxabank asumir más de 250 millones de pérdidas

La entidad vasca tiene un 2,53% del denominado 'banco malo' que acumula pérdidas patrimoniales de 10.500 millones de euros

Gregorio Villalabeitia./ EP
Gregorio Villalabeitia./ EP

Kutxabank es accionista con un 2,53% de las participaciones de la Sareb, la entidad que se dio en llamar el 'banco malo' y que aglutinó los activos inmobiliarios de los bancos que quebraron. En un movimiento para salvar el sistema financiero, la Administración del Estado empujó a las entidades que se salvaron de la quema de la crisis financiera de 2008 a asumir la gestión de estos activos y los derechos de cobro por créditos más que dudosos. Así, un 55% quedó en mano de las entidades financieras, entre ellas Kutxabank, mientras que el 45% quedó en manos del Gobierno central, a través del Frob. Diez años después, la Sareb acumula unas pérdidas patrimoniales de 10.500 millones de euros que si tuvieran que afrontar sus accionistas supondrían 265 millones para el banco vasco. Pérdidas que sumar, además, a los 125 millones con los que entró en la entidad en 2012. 

Por eso el movimiento del Consejo de Ministros de este martes es de vital importancia, no solo para Kutxabank, sino para todas los bancos que comparten sociedad en la Sareb. El Gobierno ha dado el primer paso para asumir que toda la deuda de la entidad acabará siendo asumida por las arcas del Estado, ya que regular que el Ejecutivo pueda alcanzar el 50% del accionariado del 'banco malo', es el inicio para una nacionalización. Es decir, la compra de su parte a todos los bancos. Según señalan los analistas, esta operación se cerraría por valor de 1 euro, que es el precio que pagaría el Gobierno por asumir la gestión de los activos y liberar de la deuda a los bancos. Las entidades financieras ya han perdido los 2.600 millones de euros que aportaron en 2012. Una suma a la que Kutxabank contribuyó con esos 125 millones iniciales.

Liberación de la provisión del riesgo

Las previsiones de la Sareb cuando se constituyó en 2012, con préstamos del Estado y las aportaciones de los bancos, eran gestionar unos activos de 50.000 millones para rentabilizarlos en el mercado inmobiliario obteniendo beneficios en un plazo de 15 años. Ya en 2017 la entidad advirtió de que ese objetivo no se iba a lograr, que era necesario refinanciar la deuda y advirtió a los bancos que provisionaran su aportación que se convertía en una más que dudosa inversión. Kutxabank provisionó el 100% de su aportación, que ya venía respaldando en su balance dadas las malas previsiones que acompañaron desde el principio a la entidad. Fuentes de Kutxabank han confirmado a 'Crónica Vasca' que en el caso de una venta de sus acciones, se liberará la provisión de los fondos. 

El patrimonio neto de la Sareb ha pasado de 7.532 millones negativos en 2019 a los 10.500 millones de 2020. El escenario podía provocar que los bancos, entre ellos Kutxabank tuvieran no sólo que dar por pérdida la inversión inicial, sino que tener que asumir nuevas aportaciones. De ahí que se buscara una solución acelerada, además, una vez que Eurostat estableció la primavera pasada que la deuda de la Sareb debía computar como deuda del Estado, aunque su participación en la entidad no llegara al 50%.

El Gobierno de España daba por descontado que debería gestionar la Sareb y su deuda ampliando el plazo previsto de 15 años y refinanciándola hasta colocar todos sus activos, pero para evitar que su deuda se arrastrara al déficit del Estado mantenía el 45% de la sociedad, una fórmula que desbarató el Eurostat y ha desembocado en el proceso de nacionalización de la entidad. 

Resistencias de Kutxabank

Kutxabank en 2012, entonces presidida por Mario Fernández, se resistió a entrar en la Sareb y defendió la alternativa de crear dos entidades, una que aglutinara los activos que podían tener salida y los créditos más viables y otro en el que se concentrara los elementos más críticos. El Gobierno y el regulador acabaron forzando la entrada de las entidades que esgrimieron razones de responsabilidad y salvaguarda del sistema financiero. 

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