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Los nuevos dueños de Solarpack abandonarán la Bolsa y la preparan para comprar otras compañías

El fondo sueco EQT no tiene intención de cambiar la sede y mantendrá los actuales centros de trabajo y la plantilla durante un año, mientras que los fundadores contarán con dos miembros en el consejo y capacidad de veto en algunas decisiones

Salida a bolsa de Solarpack. / EFE
Salida a bolsa de Solarpack. / EFE

Una de las operaciones corporativas más importantes en el País Vasco en los últimos tres años, compra de Solarpack por parte del fondo sueco EQT, sigue avanzando tras el visto bueno definitivo de la CNMV dado esta semana. Se trataba del último requisito antes de empezar la adquisición de acciones. Con el nuevo paso se han conocido más detalles de la operación que refuerza el papel de Solarpack como actor en el sector de las fotovoltaicas. Así, los acuerdos alcanzados en las negociaciones y que se recogen en el nuevo 'folleto' refuerzan la capacidad de la compañía con sede en Getxo, y es que EQT se compromete a seguir impulsando el desarrollo de la empresa preparando un nuevo plan estratégico con el actual cuadro de directivos y estableciendo a Solarpack como el vehículo para canalizar cualquier compra o inversión en el sector fotovoltaico que afronte el fondo sueco. El documento reconoce abiertamente el estudio de operaciones de compra y el fomento de un "crecimiento inorgánico". 

Apuesta por la actual estructura empresarial

En la nueva sociedad, dos de sus fundadores: José Galíndez y el actual consejero delegado, Pablo Burgos, ostentarán un 5% y un 3% respectivamente, además de dos puestos en el consejo de administración con el derecho a veto de determinadas decisiones relacionadas con la política de dividendos, el objeto de Solarpack, la modificación de su estructura de gobierno y otras cuestiones societarias. El fondo EQT destaca su apuesta por la figura de los fundadores, especialmente por Pablo Burgos y su valor estratégico para el desarrollo del negocio. En este sentido reconoce el valor de los cuadros directivos y la importancia de su continuidad para seguir desarrollando el crecimiento de Solarpack. Por eso, EQT señala que "no hay intención de cambiar los centros de actividad durante los próximos 12 meses" y, también, el compromiso de mantener el empleo y las condiciones laborales por el mismo plazo de tiempo. La continuidad de Pablo Burgos como consejero delegado es una de las condiciones planteadas por los suecos. 

Compras para crecer

En esa apuesta se nombran dos pasos importantes, uno es la salida de Bolsa y la suspensión del reparto de dividendos. Esta cuestión era ya una constante en la compañía que no había pagando a los accionistas desde su salida a Bolsa. Y el otro, consiste en el análisis de oportunidades para comprar otras compañías que aceleren el crecimiento en cualquiera de los puntos relacionados con el diseño, construcción o explotación de centrales fotovoltaicas, dado que uno de los elementos que los suecos han valorado más en Solarpack reside precisamente en su capacidad de desarrollo de todos los elementos que participan en una instalación fotovoltaica. 

EQT aportará 26,5 euros por acción, lo que supone una prima del 45% sobre el precio al que cerró la cotización cuando se hizo pública la OPA y lo que supone un desembolso de más de 880 millones de euros. La familia Galíndez, Pablo Burgos y la sociedad Onchena, de la familia Ybarra Careaga, ostentan más del 50% y ya aceptaron la oferta. Ahora queda que el resto de pequeños accionistas suscriban la venta. Todo este desembolso lo realizará el fondo sueco sin recurrir a financiación externa, con sus propios recursos económicos y con el compromiso de no endeudar la sociedad. Un movimiento en el está contando con el asesoramiento de Credit Suisse y Clifford Chance y que supone una demostración de fuerza porque lo habitual en este tipo de adquisiciones es contar con financiación externa y apalancar a la sociedad adquirida. 

Inversiones futuras

El movimiento revela, por parte de los fundadores de Solarpack, una operación que va más allá de la una venta meramente especulativa y que pasa por dotar de más medios a Solarpack para afrontar oportunidades de crecimiento futuro. Solarpack contemplaba una inversión de entre 1.500 y 2.000 millones para dar respuesta a una cartera de posibles desarrollos de instalaciones de hasta 8 GW hasta 2026. Un esfuerzo muy importante si tenemos en cuenta que la compañía con sede en Getxo tiene actualmente en funcionamiento parques solares con una potencia de 500 MW y confía en terminar el año con un 1GW de instalación. El objetivo es duplicar esa capacidad en 2023 para llegar a 2 GW y elevar la potencia instalada hasta los 4GW en 2026. 

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