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Oreka lanza un sistema digital para redistribuir los excedentes de alimentos en empresas

La aplicación permite programar los pedidos, así como gestionar la documentación necesaria y aportar datos a la empresa para optimizar los procesos de producción

Ausolan.EP
Ausolan.EP

Hace algo más de un año el joven getxotarra Denis Ugalde puso en marcha Oreka, un sistema de recuperación de alimentos que conecta a empresas que tienen excedentes de alimentos con entidades que los necesitan. Ahora, él y su socio, Víctor Alonso, han digitalizado este proceso gracias a un software que permite gestionar todas las operaciones, monitorizar los alimentos y administrar datos de impacto. Servicio que, de momento, han puesto en práctica con las empresas alimentarias Ausolan y Gastronomía Baska.

Oreka se dirige a empresas que elaboran comidas completas para su distribución a colectividades tales como colegios, residencias, hospitales o asociaciones que demandan un servicio de comidas preparadas. En este contexto, Ausolan cuenta con 16 cocinas centrales repartidas por España con más de 260.000 comensales por día, solo en Bizkaia puede llegar a las 10.000 raciones diarias y Gastronomía Baska ronda las 16.000. "Aunque lleven un control de la producción, las empresas siempre tendrán un excedente diario, muchas veces trabajan con stocks de seguridad por si un colegio pide más raciones, por ejemplo. El excedente ronda el 1%, pero ese porcentaje aplicado a miles de platos diarios es un número elevado de raciones", afirma Ugalde.

Su empresa gestiona así los sobrantes, envasados y transportados en frío, a una temperatura aproximada de 4º C, con el nombre del plato y del proveedor, su fecha de caducidad, condiciones de conservación e información sobre ingredientes. La función del software es gestionar el circuito de donaciones de forma segura. Una vez configurado el sistema según los alimentos y las programaciones de recogida a la semana, las empresas cargan los excedentes en la plataforma y Oreka opera el resto, desde su recogida a la entrega en comedores sociales de la zona.

Desde el punto de vista de seguridad alimentaria, la tecnología permite trazar el recorrido y dejar constancia de la temperatura de los alimentos tanto en la recogida como en la entrega del producto. Por otro lado, permite gestionar automáticamente la documentación relativa a las donaciones y administrar los datos, lo que permite a las diferentes entidades comprobar los excedentes y optimizar sus procesos de producción. "En base a unos algoritmos calculamos la huella ecológica. Por un lado, donamos alimentos a la gente que lo necesita y por otro evitamos que se consuman nuevos alimentos, lo que implica un menor impacto ambiental y social", añade.

En esta línea, y en el marco de una prueba piloto de 52 recogidas repartidas en tres meses, Oreka entregó más de 14.000 raciones a comedores sociales que ascienden a cuatro toneladas de alimentos donados. Según sus cálculos, el mismo número de recogidas permitió ahorrar hasta 10 millones de litros de agua y 12.000 kg. de CO2.

Incertidumbre por falta de legislación

Actualmente, la donación de excedentes alimentarios no cuenta con una normativa específica de regulación a nivel europeo, estatal o de Comunidad Autónoma Vasca. Al respecto, el Gobierno vasco publicó a finales de 2020 una Guía para la donación de alimentos como primer paso hacia un marco legal seguro a partir del cual promover la donación en el que Oreka participó como ente privado.

En este sentido, las empresas con excedentes de alimentos están legalmente establecidas y registradas por la Administración competente y, por lo tanto, autorizadas para la producción, transformación, elaboración, almacenamiento, distribución y comercialización de alimentos en general, incluidos los que sean objeto de donación. "No está prohibido donar alimentos pero tampoco existe un marco regulatorio que ofrezca garantías a las empresas. Hay mucha incertidumbre porque deben de asegurar el consumo de esos alimentos. Además de su recogida, auditamos a los centros de destino y garantizamos su consumo óptimo". 

Durante la pandemia, la productividad de estas empresas se ha visto afectada por el cierre de colegios y confinamientos y, consecuentemente, la de Oreka. Todavía vive un momento de gran complejidad en cuanto a nuevos protocolos, cierres y aperturas, si bien planean expandir su negocio y es ahora cuando empiezan a diseñar pilotajes para dar servicio a comedores corporativos y gestionar nuevos proyectos fuera de la comunidad.

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