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La patronal vasca advierte de que ómicron y nuevas restricciones extenderán la crisis del IPC

El responsable de Economía de Confebask, Pablo Martín, ve "preocupante" afrontar el nuevo rebrote del covid con una subida de precios del 5,6%, la más alta desde hace 19 años, y pide ser "imaginativos" en la empresa para acordar los costes salariales

La energía y los carburantes han impulsado al alza el el IPC. / EP
La energía y los carburantes han impulsado al alza el el IPC. / EP

El avance del IPC de noviembre publicado este lunes por el INE obliga a retrotraerse a los tiempos olímpicos. Y es que el 5,6% de crecimiento de los precios no se daba desde 1992, cuando la expansión de la demanda provocada por las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla elevó los precios antes de la crisis de 1993. La subida del IPC se viene apuntando desde este verano cuando la crisis de la luz se sumó a los problemas en el suministro y los transportes, una espiral perfecta que terminado por frenar el crecimiento económico que se venía registrando desde el momento en que comenzaron a rebajarse las restricciones de la pandemia. Con el nuevo brote y la llegada de la variante ómicron de la covid, el fantasma del estado de emergencia sanitaria y nuevas limitaciones al movimiento "pone en riesgo la propia evolución de la recuperación y genera preocupación". Así lo señala para 'Crónica Vasca', Pablo Martín, el responsable de Economía de Confebask, que alerta de que esta nueva crisis sanitaria podría agravar la evolución del IPC extendiendo la duración de un fenómeno que todos los expertos hasta ahora han señalado como algo "puntual" y que se dejaría atrás en 2022. 

Como explica Martín, la crisis de precios que vienen acusando las empresas "está reduciendo la rentabilidad y comprometiendo los márgenes de las empresas", que no pueden repercutir todo el encarecimiento de sus suministros en el precio de venta. De hecho, recientemente, Adegiya advertía de que este era el principal problema para las empresas de su territorio. También, por el encarecimiento de los suministros, y hace menos de un mes, el departamento de estudios económicos del BBVA, rebajó la previsión de crecimiento del País Vasco en un 4,6%. El caso es que nuevos confinamientos y restricciones en Europa y en países del entorno podrían comprometer aún más la recuperación económica. Si bien es cierto, como señala el responsable de Economía de Confebask, Pablo Martín, que "de momento las restricciones se centran en el sur de África, pero hay que estar pendientes por si se extiende, ya que la propia evolución pone en riesgo la actividad económica. Es algo que genera preocupación". 

El Gobierno vasco también, a través de su consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, ha reconocido también que el coste de los suministros está comprometiendo el crecimiento económico. En una intervención en el Parlamento vasco el mes pasado, señalaba que las "previsiones" estaban sujetas a "contingencias difícilmente predecibles" como las tensiones inflacionistas, el suministro de materias primas, el precio de la energía y "un largo etcétera".

Costes salariales

Una de las consecuencias directas de la subida del IPC es la dificultad que aparece para adecuar los salarios al nuevo precio de la vida. La patronal guipuzcoana, Adegi, envió una circular a sus empresas la semana pasada en la que planteaba la búsqueda de fórmulas para amortiguar el impacto en los costes salariales. Una de las alternativas era la de fijar un subida salarial no sobre el IPC interanual puntual de diciembre, sino sobre la media del año. Y, la otra, consistía en repartir el incremento en más de un ejercicio. 

Martín, destaca que en este caso "las empresas tendrán que tener capacidad para asumir los costes salariales y para llegar acuerdos con los representantes sindicales". En este sentido destaca la importancia de tener flexibilidad para poder desarrollar "acuerdos imaginativos", ya que lo importante es "ser consciente de cómo está la empresa y las posibilidades que tiene". 

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