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El comercio denuncia la presión bancaria por los costes de mantenimiento del datáfono

Las asociaciones de comercios municipales recogen decenas de quejas tras la nueva comisión de Caja Rural, con convenio en casi cincuenta colectivos vascos

Pago comercios. / EP
Pago comercios. / EP

Se acumulan las quejas en las asociaciones de comercios de los municipios vascos por el aumento en las comisiones por mantenimiento derivadas de pagos con tarjeta de crédito, al menos las asociadas a Caja Rural de Navarra, la única entidad con un convenio que premia la fidelización de los comercios y aglutina a unas cincuenta asociaciones de comercio en el País Vasco -y a la mayoría de sus asociados- a través de una tarjeta comercio sujeta a descuentos y bonificaciones para la que el usuario final no requiere de una cuenta con la compañía. 

En el mes febrero, la entidad comenzaba a cobrar sin previo aviso los costes de mantenimiento vinculados a las operaciones con datáfono, hasta 40 euros trimestrales en función del número de servicios contratados. Un movimiento al que "se ha visto obligada", según ha trasladado a las asociaciones, por necesidad de adaptación al mercado al existir este tipo de comisiones "también en el resto de entidades". Laboral Kutxa actualmente con un tope de diez euros por coste de mantenimiento que se disipa a medida que crecen las vinculaciones con la compañía, si bien pueden ascender a "60 euros trimestrales según la entidad", aseguran miembros de varias asociaciones municipales.

Las asociaciones de comercio de Azpeitia, Azkoitia, Zumaia, Arrigorriaga o Santurtzi son algunas de las que ya lidian con el disgusto de comerciantes y la decisión de la entidad con la que se mantienen en diálogo a nivel individual, si bien hay comercios que han renunciado al convenio por "no salirle a cuenta mantenerse dentro de la operativa de la tarjeta" tras la puesta en marcha de la nueva comisión, explican desde Bizkaidendak. Y es que a pesar del optimismo moderado que rodea al sector bancario, el nefasto ejercicio en 2020 ha llevado a las entidades, recortar gastos y contener la morosidad y readaptar sus estrategias. 

"Entiendo que la situación es crítica para todos, incluidas las entidades bancarias, pero para el comercio local supone un gasto más, cuando estamos intentando sobrevivir día a día", explica Karmele Zabaleta, presidenta de la Asociación de Comerciantes de Azpeitia al frente de la tienda de ropa Koket, "para evitar ese gasto tenemos que tener una serie de vinculaciones o la contratación de un seguro que muchos quizá no se puedan permitir". Comercios cautivos de los servicios con el sector bancario y, en especial, del pago con tarjeta y otros métodos de pago que relevan al pago en metálico, de uso cada vez menos común en los establecimientos. 

"Para mi es la comunidad de hoy en día", cuentan desde Katxarritos Jauregui, en Vitoria, "ir al banco es como pedir cita con el papa, prefiero el pago con tarjeta pero porque no puedo permitirme el lujo de realizar tantos trámites estando al frente del negocio". 

Sujeta a regulación desde casi una década, los comerciantes todavía recuerdan las comisiones asfixiantes sobre las ventas con pagos a través de datáfono, la otra pata de la operativa, antes de que entrara en vigor la normativa que limitaría las comisiones que los bancos cobran a los comercios por el uso de tarjeta de crédito, actualmente en una media de 0,3 que desciende en función del contrato. "Cuando se empezaron a utilizar las comisiones eran desorbitadas, apenas se utilizaba hace 30 años y no había una competencia ni nada que lo regulase", destacan desde Katxarritos, por aquel entonces, y según estimaciones de la Comisión Europea, las comisiones suponían un sobrecoste de hasta 10.000 millones de euros para los comerciantes europeos.  

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