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La pugna sindical agita Mercedes

Un ERTE que se ha firmado sin acuerdo en el comité y un convenio que lleva meses caducado comprometen un año clave para la factoría por la llegada del vehículo eléctrico

Nave de montaje final de la planta de Vitoria de Mercedes-Benz. / EFE
Nave de montaje final de la planta de Vitoria de Mercedes-Benz. / EFE

La fábrica de Mercedes en Vitoria se juega mucho este año. Después de un 2021 duro, por la crisis de los semiconductores, en la que han visto mermada su producción con diversos parones, 2022 se plantea como un año récord con más de 158.000 furgonetas. A esto hay que sumarle la apuesta de Mercedes por el vehículo eléctrico con una inversión de 60.000 millones para los próximos cuatro años con un plan que afecta de lleno a la planta de Vitoria que afronta una ampliación con una inversión inicial de cerca de 800 millones. Una planta, la alavesa, que se encuentra sumida en un clima de tensión sindical que no ha permitido un acuerdo para el ERTE,  un convenio colectivo que lleva meses caducado y unas elecciones a la vuelta de la esquina.

Los problemas para producir por la ausencia de componentes ha obligado a la dirección a recurrir a un ERTE de 30 días hasta junio. Un acuerdo que finalmente se ha firmado sin el acuerdo de los sindicatos tras un movimiento de UGT que ha descolgado al resto del comité. La última propuesta de la empresa ofrecía una compensación salarial del 80%, un 10% superior a la del anterior ERTE. Desde sindicatos como ELA, siempre han mantenido que están en contra del uso que se está haciendo de esta vía y por eso, tanto ellos como LAB y ESK se colocaban en contra de la propuesta. UGT, CCOO, Ekintza y PIM, por el contrario, si estaban de acuerdo pero finalmente UGT se desmarcaba y decidía no firmar porque nadie de ELA, LAB o EKS iba a hacerlo. Una decisión que el resto "no comparte" o "no entiende".

Roberto Pastor, delegado de CCOO en la planta, cree que este movimiento de UGT deja en una situación muy complicada a la plantilla. "No entendemos a que se debe su actitud, no compartimos lo que ha decidido porque la dirección incluso había mejora las condiciones. Ya hubo tensión dentro del propio comité incluso a la hora de elaborar nuestra propuesta y ahora se queda todo en el aire", asegura a 'Crónica Vasca'.

Una tensión que, desde ELA, aseguran que ya es "permanente" dentro del comité. "Es algo inexplicable, ellos sabrán lo que está haciendo pero, desde luego, esto puede llegar a afectar a la negociación del convenio. Precisamente nosotros nos abrimos a hablar con ellos y a modificar algunos puntos de la propuesta y nos dijeron que sí que lo iban a consultar con su asamblea de afiliados y aún no hemos recibido ninguna noticia suya", explica a este medio el presidente del comité de empresa, Igor Guevara.

Una producción 'récord' comprometida

La activación de este ERTE compromete seriamente los planes productivos de la compañía que vaticinaba un año récord por encima de las 158.000 furgonetas Esta cifra, nunca alcanzada por la fábrica vasca, reta a la falta de chips semiconductores que viene sufriendo la industria de la automoción.

"Con el ritmo de producción que tenemos ahora, necesitaríamos 225 días para llegar a esa cifra, es decir, 15 días más de los que tenemos ahora. Y activas un ERTE. Es que no hay por donde coger, no se entiende. Y más en un momento en el que estamos trabajando más de lo que deberíamos y en un momento en el que los pedidos están en el volumen más alto que recordamos", detalla Igor Guevara.

Mercedes cuenta con un número de pedidos muy importante acumulado desde el pasado ejercicio y que no ha podido atender por las paradas de producción que sufrió durante el recién acabado 2021. La fábrica sólo ha alcanzado las 150.000 unidades fabricadas en un año, 2017. La compañía espera en 2022 superar esos registros con más de 158.000 automóviles para los que necesitará también tener las plantillas a pleno rendimiento y rondar los 5.000 empleos. Unas estimaciones que ahora pueden ponerse en tela de juicio si persiste los problemas de suministros tal y como ya ha dicho la Comisión Europea que apunta a que la situación se mantendrá al menos hasta verano.

Sin convenio en el año de la llegada del vehículo eléctrico

Este año es clave para la factoría alavesa. A principios de diciembre, la dirección de Mercedes en Alemania aprobaba la apuesta eléctrica de la compañía y las inversiones necesarias para avanzar el coche eléctrico. Una inversión de más de 60.000 millones para ejecutar entre 2022 y 2026 en sus diferentes plantas. Esta plan afecta de lleno a la planta de Mercedes en Euskadi que afronta una ampliación con una inversión inicial de cerca de 800 millones de euros y que centrará parte de su trabajo compatibilizar su línea de montaje con la variante eléctrica y con el objetivo de adjudicarse la construcción del nuevo vehículo. 

La decisión ya supuso parar la cuarta versión de la Vito, el modelo SV21, que estaba previsto arrancar en 2024. Como ya adelantó este periódico, se trata de impulsar una nueva plataforma para una furgoneta diseñada desde el principio íntegramente para un motor eléctrico. El objetivo es llegar a 2025 con el nuevo modelo y que la multinacional alemana pueda ubicarse en este segmento. Y todo esto, sin un convenio para los trabajadores.

"Tenemos unas enormes expectativas con esto y el convenio no para de retrasarse, llevamos 14 meses ya y más de 18 reuniones. Es el momento de desbloquear exigiendo a la empresa que haga movimientos en la negociación porque nos estamos jugando muchísimo como planta, como plantilla y también para la industria vasca en general. Son inversiones importantísimas y hay muchas cosas que hacer en la planta de Vitoria, hay que renovar y adaptar nuevas tecnologías a los nuevos modelos y necesitamos esas inversiones para dar fiabilidad a la planta", apunta Roberto Pastor.

Sin embargo, desde ELA reprochan a la dirección que no les ha explicado en qué va a consistir ese posible proyecto industrial. "Siempre hemos tenido un chantaje a la hora de negociar el convenio, nos dicen que nos jugamos el nuevo modelo, que nos jugamos muchas inversiones... Nunca hemos tenido un convenio sin ese tipo de amenazas. ¿Que sean reales o no? No lo podemos comprobar porque la empresa no se compromete a nada. Te están diciendo que les des una carta blanca a cambio de algo que no existe como tal ni hay un compromiso por parte de empresario que lo va a ejecutar. Pero claro que afectaría, por supuesto", asegura Igor Guevara.

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