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Rosa Lavin: “El modelo cooperativo es un modelo de futuro”

Rosa Lavín, presidenta de Konfekoop, insiste en la importancia de que su entidad forme parte del Consejo de administración de Lanbide y avanza que pedirá a Gobierno vasco una prórroga para las adaptaciones de la Ley de Cooperativas

Rosa Lavín, presidenta de Konfekoop. / CV
Rosa Lavín, presidenta de Konfekoop. / CV

Rosa Lavín entró en contacto con el cooperativismo en 1996, recién acabada la carrera de Empresariales, cuando se animó a hacer un curso de economía social, cooperativas y sociedades laborales. No tenía muy claro de qué iba aquello, pero le ofrecía la posibilidad de hacer prácticas, algo que en aquella época era muy atractivo de cara a encontrar empleo. Las suyas consistieron en hacer un estudio que le permitió conocer muchas de las cooperativas con las que hoy en día trata desde su cargo de presidenta de Konfekoop, la Confederación de Cooperativas de Euskadi. En 1998 llegó a Grupo SSI (Servicios Sociales Integrados S. Coop), una cooperativa de profesionales de la intervención social, para cubrir una baja maternal, en la que en 2010 se hizo con el puesto de directora financiera, que hoy sigue desempeñando, y dio el salto a los órganos directivos de las organizaciones empresariales. En 2015 se convirtió en la primera presidenta de la patronal vasca de empresas de economía social, la Confederación de Cooperativas de Euskadi. “Hasta ese momento habían estado al frente hombres de peso del Grupo Mondragón, de los sectores duros, de la industria, y que se apostara por mí: mujer, de una cooperativa que no pertenece a Mondragón y cuya actividad es la intervención social, fue un orgullo y un honor”, destaca. En 2019, fue nombrada presidenta de la Federación de Cooperativas de Euskadi.

Pese a su ritmo frenético de actividad, Rosa Lavín ha recuperado hace poco su afición por la natación, una actividad que realizó durante muchos años, que dejó aparcada y que ahora le ayuda a aislarse y a marcarse nuevos retos. Los sábados y domingos se coloca el bañador a las 8.00 de la mañana y hace 2.000 metros cada día mientras la mente se aleja de esos pensamientos que no paran durante el resto de la semana. Lo que no tiene muchos visos de reaparecer en su vida es el piano. Siguiendo la tradición familiar de su madre y su hermana, compaginándolo con la carrera universitaria, Rosa realizó la carrera de piano, algo que recuerda como “muy duro” y que no volvería a repetir si volviera atrás. “Tenía una dedicación de 8 horas al día y apenas me dejaba tiempo para nada más. Me apena no haber podido hacer más cosas de idiomas, por ejemplo, pero es que no tenía tiempo material entre la universidad y el piano”, explica. Pese a que incluso realizó el curso para poder ejercer enseñanza, lo cierto es que fue acabar y no volver a acercarse mucho al instrumento, “en las reuniones familiares y poco”, sentencia.

En el resto de reuniones que tiene, muchas, lo que saca a relucir es su capacidad de trabajo. Tuvo claro que aceptar la presidencia de Konfekoop era “un tren que pasa una vez en la vida” y una puerta abierta al conocimiento, las relaciones, los contactos y a hacer cosas de interés.

El cooperativismo vasco lleva un tiempo con mucho movimiento. Uniones, redenominaciones….

El objetivo siempre es mejorar y ofrecer mejores opciones a las cooperativas vascas. En 2019 se fusionaron la Federación de Cooperativas Agrarias de Euskadi con la Federación de Cooperativas de Trabajo Asociado (industria, servicios y construcción), Consumo, Enseñanza y Crédito de Euskadi,

dando lugar a la Federación de Cooperativas de Euskadi, ERKIDE. Y en 2020, viendo que había federaciones por cada sector, hicimos una reorganización, bajo el nombre de Konfekoop, para que haya una única estructura organizativa que sirva para simplificar nuestra imagen y reforzar nuestra función defensa de los intereses cooperativos. A finales de 2020 se produjo la integración de las cooperativas que pertenecían a la Federación de Cooperativas de Transportistas de Euskadi y de este modo nos hemos convertido en el representante de todo el movimiento cooperativo de Euskadi

¿Qué funcionamiento interno tiene?

Tiene 3 organismos: la Confederación de Cooperativas de Euskadi con labores propias de asesoramiento, información, elaboración de programas y propuestas y defensa de los intereses cooperativos; el segundo órgano es el Consejo Superior de Cooperativas de Euskadi, en el que están representados tanto la Confederación de Cooperativas de Euskadi como el Gobierno Vasco y las tres universidades de la CAV (UPV/EHU, Mondragon Unibertsitatea y Deusto), cuyo objetivo es la promoción y la difusión del cooperativismo. Por último, está Elkarlan, que se encarga de fomentar la constitución de nuevas cooperativas e impulsar las ya existentes.

En mayo se ha celebrado la primera Asamblea General Ordinaria de Konfekoop, ¿cuál es la foto general de la confederación?

A día de hoy agrupamos a 1.300 empresas de todos los sectores y actividades, que dan trabajo a 59.000 personas y que suman 1,4 millones de socios. La facturación de estas empresas asciende a 11.000 millones de euros. Pese a las repercusiones del coronavirus sobre la actividad económica, el balance de 2020 es positivo, con un aumento del número de cooperativas asociadas de un 2,1% y un crecimiento de 2.526 en el número de empleos generados (+4,5%).

En una situación de crisis cómo la que vivimos, ¿qué panorama presenta el modelo cooperativo?

El modelo cooperativo es un modelo de futuro. El futuro es para el cooperativismo. Necesitamos compañías cooperativas, que miren hacia lo local, arraigadas al territorio y comprometidas con el entorno en que operan. Las cooperativas, por su estructura, son empresas dotadas de una gran flexibilidad y resiliencia, claves para poder superar las crisis. Necesitamos empresas en que las personas trabajadoras participen de manera plena, empresas democráticas que cuiden las desigualdades, tan agudizadas en épocas de crisis. Todo eso lo ofrece el cooperativismo

Si alguien está pensado en emprender le ha dado unas cuantas razones para constituir una cooperativa…

El cooperativismo trasciende de la dimensión pura de empresa para impactar a nivel social. Hoy por hoy, es garante de una generación y distribución de riqueza equitativa, ofrece un empleo estable y de calidad, con arraigo y compromiso local y, además, está dotado de una gestión democrática, participativa y solidaria. Todas estas fortalezas las cuidamos y las desarrollamos de una manera consciente. Muchas veces me preguntan ¿y los/as jóvenes? Y contesto que creo que todos estos valores están alineados con las inquietudes de la juventud actual. Te permite ir alineando tus niveles personales, tus necesidades, tus inquietudes, tus perspectivas de futuro con ese proyecto de trabajo que vas a ir construyendo junto con el resto de personas que te van a acompañar en la cooperativa. Es un modelo vivo al que tú vas dando forma.

Decían en su Asamblea anual que en 2020 Bizkaia ganó 135 empleos cooperativos, en Gipuzkoa han habido 17 cooperativas más y 538 nuevos empleos y en Álava ha habido una cooperativa más, pero 116 empleos menos. Con la que está cayendo, es para estar contenta…

El balance es bueno, pero hay que decirlo con prudencia porque la situación que han vivido las cooperativas ha sido muy dura y hay sectores que lo han pasado muy mal: turismo, hostelería, cultura…. Además, un 25% de las cooperativas se acogió a un ERTE, aunque esta cifra a finales de año se había reducido al 9%. Otras se han tenido que reorientar, como la educación, y en la parte agroalimentaria los canales de distribución han sufrido un empuje. Lo que si ha demostrado el modelo cooperativo es que resiste mejor las crisis que otros modelos. Es un momento en el que se hablaba de no dejar atrás a las personas, en el cooperativismo, con un compromiso no solo empresarial sino también social, se aplicó su fórmula de siempre: fomentar el reparto del trabajo y el mantenimiento del empleo.

¿Y cuál ha sido la fórmula para mantener el empleo?

La autogestión es muy importante y también medidas como lo es reorganizar los negocios, repartir jornadas, fomentar la flexibilidad, crear fondos cooperativos, reducir el anticipo laboral o salarios, cooperar entre ellas y absorber el excedente de personal de algunas.

¿Qué papel ha tenido la Confederación en todo esto? ¿cómo ha ayudado?

Hemos estado muy pegados al día a día, a dar información, a acompañar en la toma de decisiones. A nivel financiero, hemos tenido un papel activo para que las cooperativas tuvieran liquidez, ayudando en la tramitación de préstamos con avales del cargo y demás. Se crearon también servicios nuevos para dar respuesta a necesidades, líneas de financiación diferentes…Había que resistir y acompañarlas en todo y eso es lo que hemos hecho

2020 arrancaba también con la Ley de Cooperativas y toca hacer examen…

Es bueno tener la Ley porque necesitábamos tener las mismas herramientas que otras figuras jurídicas, pero su implantación se ha truncado. Los esfuerzos de las cooperativas han estado en sacar actividad y no era lo prioritario. A día de hoy las cooperativas no han podido vivir la ley y hacer las adaptaciones estatutarias que implica, ahora es cuando empiezan a hacerlo. Hay un plazo para hacerlo que acaba este año y estamos trabajando para que el Gobierno Vasco nos dé una prórroga. Desde la Confederación hemos creado 25 modelos diferentes de estatutos, para todo tipo de cooperativas y de sectores, para que les sea de ayuda cuando lo realicen. La ley ha entrado en vigor, pero la implementación práctica será a partir de ahora.

Habéis puesto en marcha el plan estratégico 2021-2024. ¿Cuáles son sus líneas principales?

Tenemos cuatro líneas estratégicas a trabajar. Tenemos que ampliar y consolidar nuestra representación. En términos generales estamos bien representados, pero queremos también estar en el Consejo de Administración de Lanbide. Somos una de las organizaciones empresariales más importantes y con una singularidad y creemos que todo eso nos legitima para para estar ahí. Si a nivel institucional se ensalza el modelo cooperativista, se tendrá que notar.

Además, la intercooperación, la generación de redes entres las cooperativas, también nos parece fundamental, así como extender nuestro modelo y tener intercambios con otros agentes y agrupaciones. Por último, la comunicación es algo que tenemos que mejorar. Siempre hemos sido de poner en valor hacia dentro, pero tenemos que contarlo hacia afuera.

Con los fondos europeos a punto de llegar, ¿cómo pueden afectar al modelo cooperativo?

Creemos que tenemos mucho que aportar en esos términos, no solo de empleo, también de conocimiento del territorio y de lo puede necesitar Euskadi para los próximos años. Además, creemos que la transición digital va a ser clave para todo el tejido empresarial a nivel general y para para el tejido cooperativo, también. Las cooperativas tenemos que seguir dando un valor diferencial en la parte social, pero tenemos que ser competitivas, con alto rendimiento, y es muy importante la cualificación de las personas. Esta crisis ha puesto de manifiesto que los modelos clásicos están agotados y que hay que tener una visión muy importante: una visión social y sostenible de los negocios. Estos fondos van a ser un impulso más y habrá que ver ver si efectivamente llegan a todo el tejido pyme.

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