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La expulsión de SEA de la Fundación San Prudencio abrió la puerta a la salida de Mercedes

La patronal defiende que los convenios laborales no obliguen a las empresas a hacer las aportaciones por sus trabajadores a la Fundación Laboral San Prudencio para que quede a la libre decisión en cada compañía

Inauguración de la sede de la Fundación Laboral San Prudencio / EFE
Inauguración de la sede de la Fundación Laboral San Prudencio / EFE

El planteamiento de Mercedes de salir de la Fundación Laboral San Prudencio, dejando de abonar la cuota de 90 € anuales por sus 4.500 trabajadores es el final de un proceso que ya comenzó la patronal SEA-Empresas Alavesas, para tratar de liberalizar la cláusula que fija en los convenios sectoriales la aportación a la Fundación Laboral San Prudencio. Una decisión que ha tensado las relaciones entre la organización empresarial y la entidad de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) hasta tal punto que llevó a ésta a expulsar a SEA como empresa asociada a la Fundación. La patronal ha venido defendiendo una posición que permitiera a las empresas y sus trabajadores decidir si querían o no realizar la aportación a la Fundación, para lo que impulsó en las renovaciones de los convenios la modificación de esa cláusula. Así, se ha ido retirando de todos los convenios negociados por SEA y solo queda en el del sector del metal, que lleva pendiente de renovación desde hace más de cinco años. 

El movimiento de Mercedes reproduce, por tanto, el iniciado por la patronal y que la planta de la factoría alemana concreta ahora al renovar su último convenio, que data de 2016. Fuentes de SEA han asegurado a ´Crónica Vasca´que su posición se ciñe a "defender los intereses de las empresas" y a establecer la "libertad de elección de las compañías para que puedan escoger si quieren hacer la aportación por sus trabajadores a la Fundación, a una EPSV o a la organización que ellos deseen". En este sentido, insisten, "nos opondríamos a cualquier pago obligado para las empresas, del mismo modo que si se tratara de un impuesto cameral". 

Mercedes ya abandonó el patronato de la Fundación

Aún así la situación, tras la expulsión de SEA, como empresa asociada de la Fundación, generó con posterioridad más movimientos en la entidad de RSE. Y es que Mercedes abandonó el patronato por diversas diferencias, de ahí que este último movimiento fuera una crónica anunciada. 

La Fundación Laboral San Prudencio recoge una importante tradición de 50 años que funcionó como Economato para facilitar el acceso a alimentos y productos a los trabajadores de las empresas alavesas. En 1998, vendió sus instalaciones y traspasó a su personal a Eroski, transformándose en Fundación. Desde entonces ha desarrollado diferentes actividades de servicio a los empleados y a las compañías que van desde la gestión de prevención de riesgos laborales, bolsas de empleo, formación, hasta descuentos y asistencia para los gastos de los trabajadores.

Ingresos de 2,9 millones al año en 2019

Las aportaciones que hacen las empresas hacen a los trabajadores beneficiarios de los recursos de la Fundación. La entidad cerró el año 2019 con unos activos de 29 millones de euros y unos ingresos en ese ejercicio de 2,9 millones de euros, con los que desarrolla los diferentes servicios a cerca de 400 empresas y a sus 30.000 trabajadores. En el caso de Mercedes la cuantía de su pago se acercaría al medio millón de euros, resultado de la suma de las aportaciones por cada empleado.

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