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Los socios de Silken abren una batalla interna por el control de los hoteles

Escampa, los socios históricos de la familia Iráculis, cuestionan la gestión y piden acceso a la información sobre las inversiones para afrontar las tres aperturas y la vuelta al escenario internacional con tres instalaciones en África

Emilio Iráculis, administrador único de Hoteles Silken. / Silken
Emilio Iráculis, administrador único de Hoteles Silken. / Silken

Silken afronta un importante proceso de crecimiento para el que proyecta tres nuevas aperturas en España el año que viene y recuperar de nuevo la internacionalización con tres hoteles en África que podrían funcionar en 2023. Pero las aguas siguen estando muy revueltas entre sus accionistas. Escampa, un socio histórico de la firma que cuenta con el 45% de las acciones de la cadena hotelera fundada por la familia Iráculis, está muy descontento con la gestión. Según ha confirmado a 'Crónica Vasca', Carles Anglada, el director de operaciones de Escampa, "no compartimos la manera de hacer del equipo directivo porque no nos deja participar".Denuncian que no tienen acceso a la información y que la única forma de mostrar su "preocupación" es plantear el conflicto en estos términos en la próxima Junta de Accionistas prevista para el 15 de noviembre. 

Para esa reunión, Escampa ha planteado una convocatoria alternativa de Junta un día antes en la que plantear un orden del día alternativo en el que pide explicaciones a Emilio Iráculis por su gestión y pide cambiar el modelo de gobierno de la sociedad de los hoteles Silken. Actualmente no tiene consejo de administración, sino que está gestionada por un administrador único, Emilio Iráculis. Una fórmula extraña para una empresa que en 2019 casi alcanzó los 100 millones de facturación, pero que permite al gestor una capacidad de control mucho mayor y no le obliga a facilitar la información al resto de socios salvo en la presentación de resultados en la Junta. Iráculis ha explicado que esa exigencia de Escampa no tiene cabida legal porque no tiene la capacidad de convocar la Junta, ni de fijar un orden del día. 

Se trata de un capítulo más en la batalla interna que mantiene la familia Iráculis con los que vienen siendo sus socios desde 2005, Escampa, un grupo que tiene dos hoteles en Cataluña y un resort de apartamentos. Un enfrentamiento por el control y capacidad de intervención en la gestión de los hoteles que se ha venido acusando en los últimos cinco años. Tras la crisis financiera que impactó sobre el grupo Urvasco con una deuda de más de 700 millones de euros, los Iráculis se vieron obligados a la venta de numerosos activos, entre ellos 8 hoteles, y a desprenderse de diferentes participaciones. Un proceso que cambió la relación de mayorías en Silken dando a Escampa el control de hasta un 80% de las acciones.  En 2017 hubo un cambio en esa relación cuando Escampa culminó un proceso de desinversión y la mayoría quedó en manos de Javier Tobar que, a través de Inversiones de JT, controla un 55% de Silken frente al 45% de los catalanes. Tobar es un directivo histórico de la cadena que fue responsable de uno de los emblemas de la empresa, el hotel Puerta América. Con su mayoría se alineó con los Iráculis y modificó la forma de gobierno de la empresa desmontando el consejo de administración e instaurando la figura del adminsitrador único. Y actualmente es, precisamente, Emilio Iráculis quién dirige la compañía con el respaldo de esa mayoría. 

Desde Escampa, señalan que su interés se centra solo "en que Silken vaya bien", "hay una serie de inversiones importantes que se plantean, como las aperturas en África y queremos conocer con qué socios". Anglada insiste en que no hay ninguna intención en cambiar la sede de Vitoria y que "solamente se trata de un interés porque los hoteles vayan bien y participar en el reparto de dividendos".  

Inversión de 25 millones

Desde 2019, la crisis de la pandemia había dejado en un segundo lugar el enfrentamiento, pero las inversiones para afrontar las aperturas de Estepona, Galicia y Tenerife el próximo año, así como las de los tres hoteles de África han acelerado el debate. El director general de la cadena, Javier Villanueva, ha señalado que tras una caída de la facturación en 2020 del 70%, este año cuentan con una mejora del 45% para llegar a los 40 millones de euros, todavía lejos de los 93 millones de 2019, cifras que se confía recuperar en 2023. Para el reposicionamiento durante la covid-19 Silken ha invertido 25 millones de euros.

La compañía actualmente con 32 hoteles, aunque solamente uno es propiedad de Silken, el de Valencia. El resto son arrendados, en 16 casos, siete son comercializados por la cadena y ocho se trabajan con un acuerdo de explotación. La gestión hotelera funciona habitualmente de este modo, busca activos inmobiliarios que sean de fondos de inversión o inversores institucionales con los que se llega a un acuerdo para la explotación hotelera.  Esos 32 hoteles suponen 3.215 habitaciones que se incrementarán hasta las 3.500 con las tres aperturas del próximo año. 

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