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Trabajadores de Tubacex se acogen al plan de prejubilación de la empresa

Un total de 11 trabajadores podrán acceder al plan de jubilación anticipada que cifrarían los despidos en 123 frente a los 150 al inicio de las negociaciones

Trabajadores en una planta industrial. EP
Trabajadores en una planta industrial. EP

La plantilla de Tubacex ha aceptado el plan de jubilación planteado por la empresa para minimizar los despidos en las plantas Llodio y Amurrio. En concreto, y según las condiciones fijadas por el ejecutivo, un total de 11 trabajadores podrán acogerse a la jubilación anticipada y, según fuentes sindicales, los 11 han optado por esta vía. La última oferta de la empresa incluía a los nacidos en 1961 y 1962 complementando el 70% del salario neto. En este sentido, la mayoría sindical presentaba una segunda propuesta que pasa por prejubilaciones para los nacidos en 1966 en adelante y cobertura del 100%. Proposición a la que todavía no ha podido dar respuesta la dirección, ni tampoco a la de indemnización por baja voluntaria a 45 días por año y no a 25 como mantiene la empresa, con un límite de 18 mensualidades.

En el marco de despidos que se plantean en el ERE, 41 corresponden a puestos que serán subcontratados una vez formalizadas las bajas. Ante la imposibilidad de aceptar la cláusula propuesta por sindicatos de no externalizar en los próximos diez años, el movimiento de Tubacex fue reducir la externalización que alega a 'departamentos con poco valor añadido' y, por lo tanto, el número de despidos, que reducía de 150 a 134. De llevarse a cabo las prejubilaciones según las condiciones de la patronal afectarían finalmente a 123 trabajadores de los 800 que forman la plantilla en las instalaciones alavesas.

Un año en situación crítica

Desde el comienzo de la crisis, el grupo multinacional ya puso en marcha una serie de medidas 'urgentes' para la reducción de costes en todas las áreas y actividades de la empresa. En julio de 2020, Tubacex anunciaba una reestructuración de la plantilla debido a la incertidumbre y la alta presión competitiva en plena crisis del petróleo y posterior irrupción del coronavirus, que hacían inminente la reorganización de la empresa a nivel industrial que le permitieran impulsar su competitividad.

A mitad de año las pérdidas ascendían a 18 millones y al cierre del ejercicio se elevaban a 25 millones de euros y una caída en ventas del 21,8%. Tras el anuncio del ERE a casi un 20% de la plantilla, hace un mes comenzaba una ronda de negociaciones que finalizan este miércoles día 10. A estas alturas, los sindicatos mantienen su postura inicial de admitir medidas 'no traumáticas' e impedir despidos forzosos, por lo que continuarán con la huelga indefinida que convocada desde el 15 de febrero.

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