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El TSJPV frena el acuerdo en Tubacex por la falta de unanimidad sindical

La jueza Garbiñe Biurrun cuestiona el encaje legal de parte del mismo y deja en el aire la retirada del recurso y las 57 bajas voluntarias que ya están apalabradas

Sede de la empresa Tubacex. / EP
Sede de la empresa Tubacex. / EP

La jueza Garbiñe Biurrun ha frenado el acuerdo de Tubacex con el que se puso fin a casi 8 meses de huelga. Según ha podido saber Crónica Vasca, la titular del Juzgado de lo Social está cuestionando el encaje jurídico de parte del acuerdo porque no está suscrito por la totalidad de los sindicatos que recurrieron el ERE de Tubacex, por lo que podría ser impugnado por las centrales no firmantes. En concreto, la jueza duda de si se puede convalidar la parte que se refiere a las salidas voluntarias de la empresa.

El acuerdo suscrito el pasado 4 de octubre, contó con la firma de ELA, CCOO y el sindicato independiente, mientras que ni LAB ni el STAT firmaron el documento con la empresa por no estar de acuerdo con sus condiciones. La solución ponía fin a una huelga que se venía desarrollando desde febrero y fue posible gracias a la intermediación del Departamento de Trabajo del Gobierno vasco.

Las dudas que plantea la jueza suponen, de momento, la paralización de facto del acuerdo, y que el recurso de la empresa contra la anulación del ERE siga adelante su curso en el Tribunal Supremo, porque todavía no ha sido retirado, aunque era una de las condiciones para volver al trabajo.

Fuentes sindicales ratificaron ayer que se han sumado a las bajas voluntarias pactadas en el acuerdo un total de 57 trabajadores. Este es el punto de fricción con la magistrada, el encaje jurídico de la fórmula por la que salen los trabajadores de la empresa, teniendo en cuenta de que se parte de un ERE que, tras el recurso de los sindicatos, está anulado por el tribunal. Estas bajas están ahora a la espera de los contactos que se mantenga con la magistrada, ya que si no convalida el acuerdo, las salidas voluntarias no tendrían la misma consideración desde el punto de vista jurídico o fiscal, que las que se producen en el marco de un ERE. Perderían derechos sobre la retribución de la prestación por desempleo y las retenciones de Hacienda sobre las indemnizaciones serían mucho mayores. 

En concreto se han acogido a las bajas voluntarias, y, por lo tanto, están a la espera de que se convalide el acuerdo 57 trabajadores. Diez de ellos  estaban entre los 95 despedidos y ahora han solicitado su salida voluntaria, mientras que otras diez  son nuevos que se adscriben voluntariamente. Además hay tres que aceptan la jubilaciones. Por otra parte, 14 de las 22 que en el ERE se sumaron a las bajas voluntarias,  no quieren volver, -solo han ratificado que quieren volver 8-, mientras que otras nueve han pactado su salida con anterioridad a este plan y 11 se han prejubilado.

El acuerdo suponía que además de no haber salidas forzosas se retiraría el recurso ante el Tribunal Supremo, pero ahora todo está pendiente de que se convalide el acuerdo por parte de la jueza.

Ajustes

A cambio de que no haya salidas "forzosas" ni recurso ante el Supremo, la plantilla aceptó una serie de ajustes, que pasan por la congelación salarial hasta 2024, el aumento de la jornada los próximos tres años en 40 horas hasta 1.696, y la reducción de la aportación a la EPSV de 4 al 1%, así como la prorroga del convenio colectivo hasta diciembre de 2024, con lo que se compensaba la menor reducción de la plantilla. Unas condiciones que las asambleas de LAB y STAT no apoyaron, aunque estos sindicatos se comprometieron a aceptar la decisión de la mayoría del comité.

El acuerdo garantizaba además paz social hasta 2024, año hasta el que se mantendría en vigor el actual convenio con las salvedades de los puntos aceptados en el acuerdo: congelación salarial desde el momento de la firma del acuerdo, aumento de la jornada laboral y reducción de la  aportación a la EPSV del 4 al 1% . La empresa se compromete a mantener el empleo los próximos tres años, hasta el 2024, y las inversiones también hasta ese año. 

Con la vuelta al trabajo la empresa esperaba hacer retornar a las plantas vascas a la rueda de incremento de los pedidos que está experimentando el conjunto del grupo a la luz de la recuperación del sector del gas. De hecho, tal y como recogen los analistas de Renta 4, la cartera de pedidos de la compañía se ha multiplicado por cuatro desde principios de año.

 

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