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Tubacex confía en sumar las plantas alavesas al aumento de pedidos ligados al gas

Optimismo en la dirección para los próximos trimestres tras zanjarse el conflicto laboral y reincorporarse la plantilla al trabajo desde hoy

Planta de Tubacex. / Tubacex
Planta de Tubacex. / Tubacex

Tubacex confía en sumar las plantas alavesas al aumento de pedidos que ha permitido normalizar la actividad productiva en el resto de plantas del grupo, ligados en su mayor parte el negocio del gas. 

Una vez suscrito este lunes el acuerdo con los sindicatos, gracias al que la plantilla se incorpora desde hoy a las 6 de la mañana al trabajo, la empresa encara los "próximos trimestres con optimismo", en un contexto en el que pretende "desempeñar un papel clave en el proceso de transición hacia energías más limpias con especial orientación al gas". 

El anuncio de la finalización de la huelga, que la empresa comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) impulsó ayer al alza la cotización de las acciones, que subieron un 3,65% -el viernes perdió un 2,17%, cuando todavía había dudas sobre si habría finalmente acuerdo-  lo que muestra que el mercado estaba a la espera de que terminara el conflicto, y que los accionistas entienden que la empresa tiene un futuro una vez garantizada la paz social para los próximos tres años . 

Sin ERTE en resto de las empresas

El grupo ha registrado en los últimos meses un incremento de los pedidos que le ha permitido levantar los ERTE en el resto de las empresas, donde se llevó a cabo la reestructuración sin ningún tipo de conflicto.

Durante los 235 días que ha durado la huelga, la empresa ha reconocido que se estaba estabilizando el mercado y que tenía pedidos que no podía derivar a las plantas alavesas porque estaban paradas, lo que ha provocado que parte de esa carga de trabajo la hayan  asumido otras empresas del grupo, como por ejemplo la de Austria. 

Con la finalización de la huelga, la empresa culmina la reestructuración en el conjunto del grupo y la dirección espera recuperar de forma paulatina los pedidos para Amurrio y Llodio. A la espera de que llegue cartera de trabajo Tubacex tiene en marcha un ERTE que, en principio está previsto hasta final de año, y que se mantiene "condicionado a la recuperación de la actividad y el mercado", señalaron ayer fuentes de la empresa.

Las plantas alavesas son ya las únicas que están en regulación de empleo. En el resto del grupo se han levantado las regulaciones en la medida que se ha incrementado la llegada de pedidos. 

Transición a energías más limpias

La dirección de la empresa tiene descontado que en el nuevo contexto del mercado "nunca se alcanzarán los niveles previos a la crisis", pero los planes de la dirección  pasan por desempeñar "un papel clave en el proceso de transición hacia energías más limpias con especial orientación al gas, dejando atrás el foco en el volumen y poniendo el énfasis en el valor añadido", en el producto especializado en el que las plantas vascas están muy bien posicionadas.

En este momento las plantas vascas del grupo -tres de un total de 20- acumulan pérdidas de 12 millones en 2019 y 20 millones en 2020, y este año la cifra en rojo estará también como mínimo en este entorno, teniendo en cuenta que llevan paradas más de seis meses. Esto supone más de 50 millones de euros perdidos en un periodo de tres años. Primero porque estaban lastradas por la crisis del Covid, y a renglón seguido por el parón de la huelga iniciada como protesta por los despidos que ha durado casi 8 meses. 

Fuentes de la empresa consideran, sin embargo, que la vuelta al trabajo de estas plantas puede cambiar de forma radical la situación de las plantas alavesas, y permitir que salgan de los números rojos entre los años 2022 y 2023, porque el grupo está bien posicionado para seguir creciendo en nuevos nichos de mercado.

Acuerdo

Una vez suscrito el acuerdo con los sindicatos, en el que la dirección renuncia a recurrir ante el Supremo y a realizar despidos forzosos, la empresa ha destacado que la mayor parte de las medidas que han suscrito ELA, CCOO y el sindicato independiente ATAL,  fueron "planteadas por la compañía en julio de 2020. Ante la falta de acuerdo y dada la situación de deterioro estructural del mercado, se procedió a la presentación de un Expediente de Regulación Empleo en febrero de 2021 que dio inicio a la huelga indefinida".

Entre estas medidas se encuentran bajas incentivadas, prejubilaciones, congelación salarial hasta 2024 y reducción de la aportación a la EPSV del 4 al 1%, además de un aumento de la jornada laboral en 40 horas.

El presidente del comité de empresa, Eduardo Ibernia (ELA), consideraba el acuerdo un "ejemplo de lucha obrera, un ejemplo del recorrido que tienen las huelgas, y un ejemplo de cómo se puede echar abajo un recurso ante el Tribunal Supremo" y se felicitaba porque se ha conseguido la línea roja que habían marcado: que no hubiera despidos forzosos. De hecho, los trabajadores que salgan ahora de la empresa lo harán con una indemnización de despido improcedente + 3.000 euros, habrá 15 prejubilaciones y excedencias por 5 años incentivadas en 5.000 euros con reserva de puesto de trabajo. El periodo de salidas voluntarias estará abierto hasta el día 20 de octubre.

 

 

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