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Comité y dirección firman el acuerdo en Tubacex que pone fin a la huelga

Sindicatos y dirección firman en presencia del departamento de Trabajo el documento que pone fin a casi ocho meses de conflicto

Sede de la empresa Tubacex. / EP
Sede de la empresa Tubacex. / EP

La rúbrica de sindicatos y de dirección de Tubacex acaba de poner fin a un largo conflicto que arrancó en el mes de febrero. Comité y dirección de la empresa han firmado en presencia del Gobierno vasco el documento en el que ambas partes ceden y que permite que los trabajadores se reincorporen a sus puestos de trabajo desde mañana mismo. Un acuerdo del que no han querido que hubiera una imagen, y que han firmado ELA, CCOO y el sindicato independiente con el que vuelven a la actividad mañana en turno de las seis de la mañana.

La cita se ha convocado con la mayor de las premuras. A penas unas horas después de que esta misma mañana el comité de empresa aceptara la decisión de las asambleas de militantes de cada sindicato -en las que aprobaron el acuerdo ELA y CCOO- y se rechazara dejar en manos de la asamblea general la decisión final tal y como pedía CCOO.

Una vez dado por bueno el acuerdo por parte del comité la maquinaria ha funcionado a toda prisa para que no haya más retrasos en la vuelta al trabajo y que la actividad se recupere cuanto antes en las plantas vascas del grupo, colocadas en una situación límite después de casi 8 meses de inactividad.

Los sindicatos han considerado que este es el mejor acuerdo posible porque se ha conseguido que no haya despidos y que se "admita que las causas" del ERE "no estaban justificadas", puesto que incluye su retirada, al eliminar "todos los despidos forzosos".  Además consideran que hay  "garantía de empleo e inversiones hasta el 2024, a cambio de ajustes delimitados en el tiempo". "S trata de un acuerdo que es un ejemplo de lucha obrera, un ejemplo del recorrido que tienen las huelgas, y un ejemplo de cómo se puede echar abajo un recurso ante el Tribunal Supremo", Ha  señalado el presidente del comité de empresa Edu Ibernia, de ELA. "Creo que hasta ahora nadie ha sido capaz de hacerlo y estamos muy satisfechos con ese acuerdo". Y ha recordado que la empresa "quería despedir forzosamente, nuestra línea roja era esa y lo hemos conseguido", ha señalado. 

 

La empresa, por su parte, considera que con el pacto se garantizan "un ahorro en costes necesario para el futuro de las plantas que permite a la compañía encarar los próximos trimestres con optimismo. En este sentido, recuerda que "el aumento en la entrada de pedidos ha permitido normalizar la actividad productiva en el resto de plantas del Grupo, retirando así los ERTEs realizados en los últimos meses; una decisión que se mantiene en las plantas alavesas condicionada a la recuperación de la actividad y el mercado". "En este nuevo contexto de mercado, en el que nunca se alcanzarán los niveles previos a la crisis, la compañía pretende desempeñar un papel clave en el proceso de transición hacia energías más limpias con especial orientación al gas, dejando atrás el foco en el volumen y poniendo el énfasis en el valor añadido"

Las dos partes ceden y ganan o pierden, según como se mire. 

La intermediación del Departamento de Trabajo del Gobierno vasco y de la viceconsejera Elena Pérez, ha sido crucial en esta última etapa del conflicto, cuando consiguió sentar a las partes y elaborar un acuerdo de síntesis de las propuestas de ambos que, finalmente ha sido admitido por las partes tras incluirse al final la exigencia de los sindicatos de que se readmitiera también a los que tras sumarse de forma voluntaria al ERE, después anulado por la Justicia.

Acuerdo

El acuerdo en cuestión supone que no habrá salidas forzosas, sino sólo voluntarias y prejubilaciones y se readmiten también a los que se sumaron a las bajas voluntarias al inicio del ERE que quieren reincorporarse a la empresa una vez anulado por el juzgado. Estos trabajadores se reincorporarán  en la medida que se produzcan las salidas voluntarias de los trabajadores que están ahora en activo.  Había 22 trabajadores que se sumaron de forma voluntaria al ERE, pero ahora solo ocho están interesados en reincorporarse.

Tampoco habrá recurso ante el Tribunal Supremo contra la sentencia que anulaba el ERE. A cambio de que no haya salidas "forzosas" ni recurso ante el Supremo, la plantilla acepta una serie de ajustes, que pasan por la congelación salarial hasta 2024, el aumento de la jornada los próximos tres años en 40 horas hasta 1.696, y la reducción de la aportación a la EPSV de 4 al 1%, así como la prorroga del convenio colectivo hasta diciembre de 2024. 
Las bajas voluntarias contarán con una indemnización de despido improcedente + 3.000 euros, habrá 15 prejubilaciones y excedencias por 5 años incentivadas en 5.000 euros con reserva de puesto de trabajo. El periodo de salidas voluntarias estará abierto hasta el día 20 de octubre.

El convenio colectivo actualmente en vigor se mantiene  hasta el 31 de diciembre de 2024, con las salvedades de los puntos aceptados en el acuerdo: congelación salarial desde el momento de la firma del acuerdo, aumento de la jornada laboral y reducción de la  aportación a la EPSV del 4 al 1% . La empresa se compromete a mantener el empleo los próximos tres años, hasta el 2024, y las inversiones también hasta ese año.

Un largo conflicto

El conflicto de Tubacex arrancó en el mes de febrero como protesta por el ERE puesto en marcha por la dirección que incluía el despido de 129 trabajadores. Tras las demandas presentadas por los sindicatos, el TSJPV dio la razón a la plantilla y anuló el Expediente de Regulación de Empleo y los despidos

La empresa, a la espera del recurso ante el Supremo, anunció que pagaría el sueldo a los trabajadores, pero que no se incorporarían  a sus puestos hasta que hubiera sentencia firme. Una decisión que enquistó el conflicto con la presentación del recurso ante el Supremo y su retirada como líneas rojas de ambas partes.

Tras diversos encuentros que no han fructificado, y el traslado de diversas propuestas, el acuerdo llega en un momento en el que la situación de la plantilla estaba ya al límite, después de tantos meses de huelga y las plantas de Amurrio y Llodio entraban ya en serio peligro al estar paradas y no poder acceder a pedidos.

La empresa ha alertado en diversas ocasiones de que se estaba poniendo en peligro la continuidad de las plantas.

 

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