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La venta de Solarpack aumenta la pérdida del arraigo de las grandes empresas vascas

La OPA sobre la renovable dejará el capital en manos del fondo sueco y el acuerdo alcanzado con los principales propietarios no salvaguarda la sede social en Euskadi

Salida a bolsa de Solarpack. / EFE
Salida a bolsa de Solarpack. / EFE

Solarpack protagoniza la tercera gran operación corporativa de la economía vasca en lo que llevamos de año. La primera es Euskaltel con los 2.000 millones que empleará MásMóvil para hacerse con la compañía, la segunda es ITP Aero cuya venta rondará los 1.500 millones de euros, y la tercera es la que han protagonizado las familias Galíndez e Ybarra con Solarpack al cerrar un acuerdo para una venta por casi 900 millones de euros. El fondo inversor sueco EQT se asegura la viabilidad de la operación al lograr el acuerdo con las familias que cuentan con la mayoría de las acciones (50,9%) y solo quedaría condicionada a las autorizaciones de los reguladores. Y es que el resto de accionistas de Solarpack aprobarán la operación con toda seguridad, dado que la oferta de 26,6 euros es la mejor opción para obtener rentabilidad por unas acciones que, en la última Junta de Accionistas se aprobó que siguieran sin generar dividendos. 

El capital de la compañía está residenciado en casi su totalidad en Euskadi. Por un lado, los propietarios principales, José Galíndez con un 40%, Pablo Burgos, con un 8% y la familia Ybarra Careaga a través de su sociedad de inversiones, Onchena, tienen su sede social en Bizkaia. El resto de accionistas son en su gran mayoría empresarios y conocidos vascos de los gestores de Solarpack que acompañaron a la firma en su salida a Bolsa en diciembre de 2018. Así que no es solo el domicilio social de Solarpack, sino los propietarios de su capital. Un situación que se pone en riesgo dado que la notificación del acuerdo entre el fondo EQT y los propietarios mayoritarios de la renovable no recoge ningún compromiso para mantener la sede social en el País Vasco. La única voluntad recogida en el acuerdo es la plasmación del deseo del actual consejero delegado, Pablo Burgos, de permanecer en el cargo una vez liquidada la oferta. Así pues, una compañía valorada en 881.204 millones de euros quedaría en manos del fondo sueco de inversiones. Una más en la lista del desarraigo empresarial vasco que tanto preocupa al Gobierno vasco

Los accionistas, con los dividendos bloqueados, decidirán sobre una oferta 

La oferta de compra, ya aceptada por los fundadores y gestores, ofrece 26,5 euros por acción, muy por encima del precio medio histórico y de los 18,28 euros a los que cotizaba Solarpack justo antes de hacerse pública la oferta. Además, la compañía en la última Junta de Accionistas, como viene siendo costumbre, aprobó seguir sin repartir dividendo para poder afrontar las inversiones para el importante crecimiento en la construcción de plantas con el cuenta en su ´pipe line´. Por lo tanto, los analistas dan por hecha la aceptación del 75% de los accionistas que marca la operación para seguir adelante. Es más, en las actuales circunstancias se espera una venta masiva. De momento, Solarpack va a crear un comité para el seguimiento de la oferta integrado por consejeros que no tengan conflictos de interés. El plazo para tramitar el folleto de la OPA amistosa que tiene el fondo sueco EQT es de un mes y, tras la autorización de la CNMC y del Gobierno de España, en la medida en que la operación supone la entrada de capital extranjero en una energética, se espera que se pueda materializar en septiembre u octubre. 

Rumores de ampliación de capital y de movimientos corporativos

Solarpack contempla una inversión de entre 1.500 y 2.000 millones para dar respuesta a una cartera de posibles desarrollos de instalaciones de hasta 8 GW hasta 2026. Un esfuerzo muy importante si tenemos en cuenta que la compañía con sede en Getxo tiene actualmente en funcionamiento parques solares con una potencia de 500 MW y confía en terminar el año con un 1GW de instalación. El objetivo es duplicar esa capacidad en 2023 para llegar a 2 GW y elevar la potencia instalada hasta los 4GW en 2026. La posición ha servido para que Solarpack haya reforzado su valoración y, al albur del boom de las renovables, haya sido el centro de numerosos rumores o movimientos para ampliaciones de capital. 

Tal y como adelantó ´Crónica Vasca´ el pasado mes de mayo, para este esfuerzo financiero, la compañía barajaba una ampliación de capital en su Plan EstratégicoSolarpack inició en 2018 la apuesta por la Bolsa para encontrar en los mercados herramientas de financiación para afrontar los gastos del plan de expansión. En este contexto también se especulaba con movimientos corporativos en el sector, se habló de una operación con Iberdrola, pero la eléctrica presidida por Ignacio Galán, no quería abonar más de 20 euros por acción. Al final, la opción ha sido el fondo propietario de Idealista, EQT con una oferta de 26,5 euros por acción. 

 

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