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Mujeres emprendedoras de toda Europa llegan de inmersión a Euskadi

Donostia y Kuartango (Álava) acogen 45 participantes de The Break, programa financiado por la UE que incluye formación y retiro en diferentes zonas de España

Reunión del grupo de mujeres emprendedoras. / J.S.
Reunión del grupo de mujeres emprendedoras. / J.S.

Desde que recaló a principios de mes en el corazón de Euskadi, Tania Rodríguez está descubriendo un nuevo mundo dentro del viejo continente. Mexicana de nacimiento, finlandesa desde hace casi dos décadas por cosas que tiene la vida, es una de las 280 mujeres emprendedoras europeas participantes en The Break: un programa financiado con Fondos Next Generation de la UE que incluye formación y retiro durante 28 días en doce zonas de España. El objetivo, ayudarlas a mejorar sus negocios, husmear oportunidades comerciales o de inversión y coser alianzas.

San Sebastián y Kuartango (Álava) forman parte de ese mapa por méritos propios. Más de 50 organizaciones de toda la Península se postularon para ser anfitrionas y desarrolladoras de The Break en sus respectivas ciudades o pueblos. La Escuela de Organización Industrial e Impact Hub Madrid, promotoras del proyecto, seleccionaron doce; entre ellas las vascas Impact Hub Donostia y BIKOnsulting.

“Desde el principio ha sido una aventura emocionante y enriquecedora. Las mujeres eligen destino dentro del listado disponible y nosotros ponemos las condiciones para que aprovechen la experiencia al máximo. Aprenden, hacen piña y, además, contribuyen a un reto local. En nuestro campo de operaciones, que es Kuartango, han de buscar soluciones innovadoras al desafío de la movilidad rural”, explica Ivan del Caz, socio de la cooperativa alavesa BIKO.

Qué hacen

Las participantes de inmersión en Euskadi son 45, y han venido repartidas en dos tandas. Impact Hub Donostia recibió a doce participantes en octubre y ahora en noviembre tiene a otras doce (más una online). En el caso de BIKO, fueron once el mes pasado y diez ahora. Tanto en Donostia como en Kuartango, todas las mujeres viven el mismo proceso durante los 28 días de estancia: reciben mentorías a cargo de sus anfitriones y conocen de primera mano iniciativas empresariales vascas de las que absorber conocimientos e inspiración.

Ya han compartido espacio, tiempo y experiencias con Basque Culinary Center, BIC Araba o Mondragon Team Academy, entre otras potentes compañías. “Estamos conociendo proyectos muy interesantes. Yo soy diseñadora gráfica y chef, y tengo un negocio de salsas mexicanas. Me estoy llevando tanto enseñanzas como contactos increíbles para abrirme paso”, afirma Tania.

Otro imprescindible en The Break son los encuentros con emprendedoras locales, todo un vehículo de desahogo y aprendizaje. Impact Hub Donostia organizó un networking en octubre y ha repetido esta semana con el mismo éxito. “Hemos contado con una treintena de participantes, la mitad de The Break, la otra mitad residentes en Gipuzkoa. Cada una de ellas con historias e intereses diversos, pero todas compartiendo un nexo común: los retos y dificultades con que se encuentran tanto emprendiendo como liderando sus organizaciones en sectores muy diferentes”, señalan. En Álava, las quedadas están siendo con Femprende-Mujeres Emprendedoras de la Cuadrilla de Añana. Más informales y muy rurales, pero con similares desafíos.

Procedencias y dedicaciones varias

The Break es un arca de Noé donde la diversidad confluye irremediablemente en lo común. Hay mujeres de Italia, Holanda, Polonia, Bélgica, Alemania, Rumanía, Croacia, Portugal… Y entre sus negocios lo mismo se cuentan microempresas de marketing que de cosmética, servicios de consultoría o de educación vial. Eso sí, en su apuesta por el emprendimiento, acentos, orígenes, intereses y pasiones convergen en el mismo camino.  El tiempo que les queda libre entre mentorías y encuentros empresariales lo aprovechan para gestionar sus negocios con la varita del teletrabajo, pero también para conocer en equipo la zona y paladear costumbres tan nuestras como el pintxopote.

Además, comparten estancia; en el caso de Tania y sus compañeras, una casita rural próxima al Valle Salado de Añana. Esa interacción desde la primera legaña del día está siendo fundamental, dicen, para estrechar relaciones tanto en lo humano como en lo laboral. 

Todo lo hacen juntas y el roce, de momento, no ha hecho más que cariño, conocimiento y complicidad. A fin de cuentas, es de lo que trata The Break: trenzar una red de emprendimiento europeo femenino que empodere a las mujeres. Ellas son clave para transitar hacia una economía sostenible e inclusiva.

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