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Las sirgueras vuelven a la Ría de Bilbao para reivindicar el papel de las mujeres trabajadoras

La obra escultórica es un homenaje a la figura de las mujeres que remolcaban embarcaciones por la Ría de Bilbao "con la única ayuda de una sirga y su propia fuerza física".

Sirgueras de Bilbao. / CV
Sirgueras de Bilbao. / CV

El grupo escultórico 'Las sirgueras' de Dora Salazar, compuesto por cuatro figuras de sendas mujeres de 2,5 metros de alto y 70 centímetros de ancho y que en su conjunto, suman 9 metros de largo. reivindicará junto a la Ría de Bilbao el reconocimiento de la importancia del trabajo de las mujeres y de la necesidad de "continuar caminando hacia una igualdad aún no conseguida".

El grupo escultórico ha sido inaugurado este viernes por la diputada Empleo Inclusión Social e Igualdad, Teresa Laespada, y constituye "una reivindicación simbólica para el reconocimiento de la importancia del trabajo de las mujeres y de la necesidad de continuar caminando hacia una igualdad aún no conseguida". Laespada ha destacado la "potencia simbólica" de esta escultura como recordatorio del "trabajo durísimo que estas mujeres realizaban a lo largo de la ría, remolcando las embarcaciones con la única ayuda de una cuerda, de una sirga, y su propia fuerza física" en una labor "penosa, muy dura, de la que se encargaban porque resultaban más baratas que los bueyes".

La institución foral ha impulsado y financiado este homenaje a la figura de las mujeres que remolcaban embarcaciones por la Ría de Bilbao "con la única ayuda de una sirga y su propia fuerza física". Las esculturas, encomendadas a la artista Dora Salazar, se han instalado en el Paseo de Uribitarte de la capital vizcaína y están compuestas por cuatro mujeres que tiran de una sirga. La diputada ha asegurado que estas mujeres "valientes rompieron estereotipos" y son "una metáfora" de la sirga de la que "aún debemos seguir tirando" porque "la Igualdad no es una opción", sino "un valor de dignidad y justicia social".

Trato despectivo a las mujeres

En el siglo XIX, el puerto de Bilbao era uno de los enclaves comerciales más importantes de España y por él entraban infinidad de mercancías, especialmente relacionado con el comercio del hierro que dio poder y renombre a la capital vizcaína. Sin embargo, las naves que transportaban las mercancías se encontraban con un importante escollo a la altura de Olabeaga. Allí, la arena se acumulaba y las grandes naves no podían acceder hacia el 'centro' de Bilbao. Esto obligaba a descargar los materiales en gabarras que eran arrastradas con su fuerza física desde la orilla por las sirgueras ahora reconocidas, por fin, e inmortalizadas.

Este trabajo, por la fuerza física que requeria, estaba considerado como propio de bueyes o de hombres. Pero aquí surgía un problema. Los animales de carga resultaban terriblemente caros y los hombres de la época estaban diezmados por los combates de las guerras carlistas que entonces se libraban. Entonces, los armadores 'descubrieron' que las mujeres podían hacer ese trabajo y les contrataron para ello, pagando, eso sí, menos que a los hombre e incluso que a los animales.

Aquellas que por necesidad accedían a esta dura tarea tenían que hacerlo para poder pagar el alimento diario, así que despectivamente se las denominaba como "ganapanes". Un estigma que por un lado las borró de la historia y por otro sirve como perfecto recordatorio del papel que se ha dado a la mujer en el entorno laboral: ignorada y mal pagada. Una lacra que ha perdurado hasta nuestros días en demasiadas ocasiones.

Brecha de género

Esa discriminación de la mujer ha sido precisamente recordada por Laespada. "Recordemos que hoy, todavía, la brecha de género sigue pesando sobre las mujeres en distintos ámbitos del mercado laboral, como pueden ser la tasa de actividad, el tipo de jornada o la retribución salarial. También aquí, en Bizkaia". En este sentido, ha destacado que, según el último informe de la Fundación ISEAK, en Bizkaia, el 75% de las mujeres en edad de trabajar son activas, frente al 81% de los hombres, y los hombres ganan de media un 25% más al mes que las mujeres.

"Estas sirgueras nos guían, nos llevan, como llevaban los barcos a lo largo de la ría, hacia el objetivo de la igualdad, a pesar de la pandemia y de los múltiples obstáculos que encontramos en el camino. Y su permanente presencia aquí al lado de la Ría, nos lo recordará siempre. Es cierto que hemos recorrido un camino importante, con un esfuerzo enorme. Pero queda aún recorrido, mucho recorrido. Y seguimos. Esta escultura de las sirgueras es un símbolo de empoderamiento, de libertad y de igualdad", ha remarcado.

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