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Trabajadores y pacientes denuncian retrasos y falta de medios en el Onkologikoa de San Sebastian

El traslado de recursos de este centro a otros de Osakidetza frustra a la plantilla del centro de Miramón. Una superviviente de cáncer denuncia que se le han hecho menos pruebas en su último chequeo semestral

El Onkologikoa, en una imagen de archivo / Wikipedia Commons
El Onkologikoa, en una imagen de archivo / Wikipedia Commons

Izaskun Villarriel tiene 71 años, pero la vida de esta donostiarra dio un importante giro en noviembre de 2017. Fue entonces cuando le diagnosticaron un melanoma en el hombro. La voz de alarma la había dado un lunar algo sospechoso que, una vez revisado, había demostrado ser un cáncer. Afortunadamente, la detección precoz le permitió pasar por una operación relativamente sencilla en el Onkologikoa que quitó el ganglio y frenó un melanoma que aún no se había expandido por el cuerpo de Izaskun.

Pedro Lertxundi, el marido de Izaskun, tambió vivió una situación similar hace 20 años. En su caso, el cáncer no fue de piel, sino de próstata. Izaskun llamó a la Clínica Universidad de Navarra (CUN) para informarse sobre un novedoso tratamiento con isótopos radioactivos con el que el centro navarro estaba experimentando. Sin embargo, antes de tomar la decisión, contactó con el Onkologikoa para ver si en el instituto de la Kutxa Fundazioa había alternativas. El tratamiento se llevaba usando ya un tiempo en el centro donostiarra, así que fue el Onkologikoa quien trató el cáncer de Pedro.

Izaskun superó el cáncer sin mayores contratiempos, pero se sigue sometiendo, como es costumbre, a unos chequeos rutinarios semestrales. Hasta ahora siempre se había sometido a un análisis de sangre, una placa de tórax y una ecografía abdominal para revisar si todo estaba en orden. Todas las pruebas las hacía antes en el Onkologikoa. Desde 2020, después de que Osakidetza asumiese la gestión del centro hospitalario de Miramón, los análisis de sangre se los hacen en su centro de salud y las otras dos pruebas en el Onkologikoa. Sin embargo, este pasado 1 de noviembre, cuando llegó al centro donostiarra, su médica le dijo que esta vez bastaría con el análisis de sangre. Cuando Izaskun preguntó el porqué de ese cambio, "la doctora torció el gesto y me trato de explicar que no estaba claro que fuesen necesarias esas pruebas, que los oncólogos han visto que hay tumores que no tienen nada que ver con el abdomen o los pulmones".

Villarriel volvió a ver a su médica de cabecera a su ambulatorio. En su centro de salud la respuesta de la doctora fue "que lo sentía muchísimo, pero que no podían hacerme esas pruebas", que no la podían ni derivar a otro sitio, dejando a esta donostiarra de 71 años "sin más alternativa que la sanidad privada" para completar las rutinas que, hasta ahora, requerían sus chequeos médicos. En conversación con Crónica Vasca, Villarriel lamenta "que se está perdiendo un sitio específico para el cáncer que era la joya de la corona en la sanidad guipuzcoana": un Onkologikoa que "se está desmantelando".

"Nos acabaremos dedicando a la radioterapia y a los paliativos"

Ese término —desmantelar— es precisamente el que lleva usando el comité de empresa del Onkologikoa durante meses: desmantelamiento de quirófanos, de laboratorios para análisis clínicos, de la unidad de mama trasladada al Hospital Donostia... Desde el comité de empresa del sector, Jon Galfarsoro habla de un proceso de "pérdida del espíritu Kutxa" en el centro hospitalario de Miramón. En declaraciones a esta redacción, Galfarsoro usa precisamente el término "desmantelamiento" para explicar la situación del centro. Galfarsoro afirma que sí tienen la sospecha de que se están dando retrasos en los plazos de ciertas pruebas, que "se están dilatando" los periodos de tiempo entre revisiones y pruebas. Algo que, denuncia, está haciendo "que se pierda la prevención". Eso sí, el comité de empresa del Onkologikoa admite no tener constancia del caso de Izaskun.

En cualquier caso, Galfarsoro apunta a lo paradójico que resulta ese retraso de plazos mientras se ve una "infrautilización" en el Onkologikoa. Recientemente uno de los movimientos realizados por Osakidetza ha sido trasladar a los pacientes de la unidad de mama al Hospital Donostia. Ahora en el antiguo centro de la Kutxa Fundazioa no se pueden hacer mamografías. Además, los trabajadores denuncian que los quirófanos están "infrautilizados". Ahora las obras en el Hospital del Bidasoa podrían acabar trasladando la actividad quirúrgica de esa comarca al Onkologikoa —pese a que la medida cuenta con la oposición del personal sanitario de Hondarribia— y reactivar al centro donostiarra, pero la pregunta entre los trabajadores del Onkologikoa es qué pasará después, cuál va a ser el futuro del Onkologikoa. Galfarsoro, resignado, piensa que "al final nos acabaremos dedicando a la radioterapia y a algo del tipo cuidados paliativos".

Crónica Vasca ha contactado con el Departamento de Salud para contrastar esta situación. Fuentes del equipo de Gotzone Sagardui niegan que se estén cancelando pruebas diagnósticas o que se estén dando retrasos; "más bien, al contrario, porque se ha hecho un plan de desescalada en Osakidetza que está permitiendo recuperar más atención". En los últimos días, las organizaciones sindicales con presencia en Osakidetza han denunciado que los despidos de parte del personal de refuerzo COVID, unidos a la simultaneidad de vacunas de gripe y terceras dosis por la que están pasando los centros de salud, están empeorando la calidad asistencial.

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