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La semana pasada, mientras Andoni Ortuzar emplazaba a Sánchez a parar el sindiós en el gobierno de España y le daba de plazo hasta junio para transferir las transferencias, se colaba de rondón la noticia del “cambio de estrategia” del Gobierno vasco en la política de vacunación. Sin ruido. Sin costes.

Mientras el PNV desataba una campaña contra Bildu a cuenta del asunto Larrion, y emplazaba a la coalición abertzale a dar explicaciones, al entender que el comportamiento de la exconcejala de Vitoria-Gasteiz no era un asunto privado, el lado nacionalista del Gobierno vasco adoptaba, sin apenas explicaciones, un rumbo opuesto y contrario al mantenido hasta ahora.

Hace apenas una semana el delegado del Gobierno en Euskadi, Denis Itxaso abogaba por vacunar más y guardar menos. Y Sagardui decía que no

Hace apenas una semana el delegado del Gobierno en Euskadi, Denis Itxaso abogaba por vacunar más y guardar menos, el experto internacional y exconsejero de Sanidad vasco, Rafel Bengoa, lo mismo, la oposición igual. Y Sagardui decía que no. El PNV decía que no. En los batzokis decían que no. Y en los pueblos a sus militantes les parecía bien guardar vacunas y todos a callar.

Cuando aquí en Euskadi alguien hablaba de habilitar grandes recintos para acelerar y facilitar la vacunación, el PNV y el departamento de Salud movían la cabeza de izquierda a derecha. Ahora lo hacen de arriba a abajo.

La pandemia es una gran desgracia, pero si alguna virtud tiene es que nos iguala todos

Hoy el ejecutivo de Urkullu apuesta por la vacunación masiva. Ya era hora. Han tenido que pasar casi dos meses con Euskadi a la cola de las vacunaciones, por delante solo de Ceuta y Melilla, y a la cabeza de la incidencia acumulada, por detrás únicamente de Ceuta, Melilla y ¡Madrid! donde, recuerden, no se cerró la hostelería, para que nuestras autoridades reaccionen y den su brazo a torcer.

La pandemia es una gran desgracia, pero si alguna virtud tiene es que nos iguala todos. También la gestión de la misma. Así, las vascas y los vascos hemos podido observar maravillados que nuestras políticas y nuestros políticos son tan capaces, y a veces menos, como los de otras comunidades autónomas. Y que el mito de la superioridad de los vascos en general, y del PNV en particular, para la cosa pública es eso: un mito solo reconocido por los jeltzales y por la opinión pública y el papanatismo de la capital de España, a los que tanto deben.

Con un considerable retraso vamos a vacunar todo lo que podamos. Ahora vamos en serio

Lo importante es que, con un considerable retraso vamos a vacunar todo lo que podamos (ya veremos cuanto) y en plazas de toros si hace falta. Ahora vamos en serio. Atención medios de Madrid, a la hemorragia de buena gestión que se avecina. Algún día nos pondréis como ejemplo.

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