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Pese a que la tormenta del cártel de consultoras sigue desatando rayos y truenos, la Autoridad Vasca de la Competencia (AVC) publicaba ayer una nota de prensa para dar a conocer el curso de verano que organiza sobre "el papel de las mujeres en el ámbito de la competencia". La contundencia con la que actuó la anterior presidenta de esta institución, Pilar Canedo, hoy en la CNMC estatal, se ha transformado en una actividad de muy bajo perfil, como si de un Emakunde más se tratara.

Las noticias que publica la AVC en su web dan una idea de las dificultades que encuentran sus responsables de comunicación para transmitir a la sociedad la utilidad de esta entidad: se alinea con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, lanza una nueva web, colabora con Kontsumobide, participa en la EU Industry Week u organiza un foro para profundizar en la transformación digital del comercio local.

Hay alguna excepción. Hace apenas un mes reconocía que el expediente sancionador contra seis empresas de radares meteorológicos se había resuelto sin poder acreditar la existencia de una conducta anticompetitiva. Cataluña y Madrid ya habían multado anteriormente a algunas de estas empresas, pero en Euskadi no se pudo aparentemente encontrar ninguna prueba en su contra. Es relevante en este caso la palabra "prueba" porque indicios los había muy claros: la misma empresa llevaba varios años ganando el concurso público mientras las demás ni siquiera se presentaban.

 

Los indicios bastaron para multar con 18 millones de euros a las empresas que se repartían los concursos públicos de los comedores escolares. Pero entonces la AVC estaba comandada por Canedo, que si algo demostró es que se creía su trabajo

 

"Ha hecho prevalecer el principio de la presunción de inocencia, imposibilitando la imposición de sanciones en base a una prueba de presunciones", concluía la AVC. Se da la circunstancia de que los indicios bastaron para multar con 18 millones de euros a las empresas que se repartían los concursos públicos de los comedores escolares. Pero entonces la AVC estaba comandada por Canedo, que si algo demostró es que se creía su trabajo.

Tal fue el prestigio que alcanzó, en ese papel, esta catedrática de derecho de la competencia de Deusto que un empresario me llegó a reconocer que su abogado le recomendaba recurrir un concurso público ante la AVC antes que la justicia ordinaria. Pero Canedo tocó varias vacas sagradas y puso muy nerviosos a unos cuantos poderosos el día que envió inspectores e incluso ertzainas a visitar las oficinas de las consultoras que finalmente han sido multadas. Me consta que dirigentes del PSE, el partido que estaba detrás de su nombramiento, trataron de que apagara el fuego. Sin éxito.

Así que lo más efectivo fue sustituirla por alguien más corporativo. Esas personas, porque son tres, son Alba Urresola, actual presidenta, Enara Venturini, vocal, y Joseba Andoni Bikandi, director de investigación. Urresola viene del Guggenheim, donde la fichó nada más y nada menos que Asier Atutxa, el rey vasco de PwC, una de las consultoras que formaba parte del ahora famoso cártel. Venturini, por su parte, viene de Transitia, una de las empresas del grupo Viuda de Sainz, y trabajó anteriormente para Deloitte, otra consultora del cártel. Su mentor es, en este caso, Xabier Sagredo, el todopoderoso presidente de BBK. Finalmente, Antón Bikandi, es una persona de la máxima confianza del PNV, en cuyas listas electorales ha figurado en diversas ocasiones.

 

Es relevante en este caso la palabra "prueba" porque indicios los había muy claros: la misma empresa llevaba varios años ganando el concurso público mientras las demás ni siquiera se presentaban

 

Los tres han conseguido que la AVC sea hoy una entidad más formativa y divulgadora. Apenas ha impuesto multas desde que concluyó la etapa de Canedo y los principales expedientes que ha abierto o cerrado han sido, en realidad, tramitados por la CNMC madrileña. Pese a tener más personal, en 2020 incoó 11 procedimientos sancionadores, por los 26 de 2017, el último año de Canedo. Por el contrario, su intervención en foros de diverso tipo ha sido más abundante.

Pero lo más grave es la sospecha, revelada por 'Crónica Vasca', de que la AVC trató de boicotear la efectividad de la sanción contra el cártel de las consultoras con la introducción de un matiz con relevancia jurídica en la nota de prensa. La CNMC se habría negado a añadir que la investigación arrancó tras una denuncia particular, en cuanto eso podría servir en bandeja un recurso de anulación por parte de los afectados. Curiosamente, a día de hoy, la AVC todavía no ha publicado ninguna nota de prensa sobre este caso en su web, de la que sí ha desaparecido todo rastro de Canedo.

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