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Nos informa 'Crónica Vasca' de que el PIB vasco ha perdido peso en el PIB nacional. Así, desde 1975 hasta esta parte, el PIB vasco ha pasado de representar el 7’8% del Producto Interior Bruto español a quedarse en el 5’95% en 2020. Una pérdida de peso que tiene varias explicaciones. Por una parte, la deslocalización hacia Asia de la industria pesada, siderúrgica y naval, que tanta presencia tuvieron en nuestra economía y que hoy vemos reducidas a algunas industrias punteras en su sector, como los astilleros Balenciaga de Zumaia o los aceros especiales de SIDENOR, pero que no alcanzan ni de lejos el volumen y empleo que generaron décadas atrás.

Sin duda, la actividad de ETA también causó un importante daño que fue en, al menos, dos direcciones económicas: la fuga de empresarios y la fuga de capitales. A eso hay que sumar la pérdida de prestigio que la actividad empresarial tenía en el País Vasco y que una animadversión sindical que ha puesto en el foco de sus iras todo lo que no sea de capital público ha dejado malparada.

 

Euskadi encabeza las tasas de absentismo laboral de toda España en industria y en servicios

 

Los jóvenes vascos aspiran a ser funcionarios y no empresarios, cosa natural si se sopesan las ventajas e inconvenientes de ser empresario o licenciado empleado en cualquiera de las administraciones vascas, con las ventajas laborales que ello conlleva y la asegurada remuneración del puesto. De ahí que los apellidos vascos, antes omnipresentes en cualquier iniciativa empresarial española hayan pasado a ser un exotismo que suele corresponderse con los viejos apellidos de Neguri que siguen disponiendo de capitales para impulsar las empresas que lideran otros emprendedores. Es algo más que anecdótico que las dos principales empresas vascas, Iberdrola y el BBVA, estén dirigidas por dos ejecutivos salmantinos.

Con este panorama, los tópicos sobre los vascos emprendedores han perdido buena parte de su razón de ser. Del mismo modo que tampoco quedamos bien parados en las tasas de absentismo laboral. Euskadi encabeza las tasas de absentismo laboral de toda España en industria y en servicios. La media española de horas perdidas en el trabajo es de 5’9%, que en el caso vasco asciende al 7’7%, por delante de todas las demás comunidades españolas, entre las que no hay ninguna que llegue siquiera al 7%.

 

Euskadi sigue teniendo capacidad industrial y capital humano, pero su posicionamiento en el contexto español no es tan bueno como lo fue

 

Desde luego, la principal causa del absentismo es la baja médica, que también lideramos los vascos con un índice del 5’8%. O bien la salud de los vascos es peor que la del resto de los españoles o el sistema sanitario de Euskadi no
responde adecuadamente.

Otra de las causas de esa pérdida del peso del PIB vasco, como recordaba Belén Ferreras en su artículo, es la pérdida de población, ya que el peso poblacional de Euskadi también ha retrocedido dentro del conjunto de toda España. No sé a quien es atribuible este descenso, pero lo cierto es que, este mismo mes, Euskadi ha arrojado la segunda tasa de natalidad más baja de toda Europa, solo superada por Italia. Unas cifras que reflejan la tendencia de la natalidad vasca de las tres últimas décadas.

 

Tres temas, natalidad, absentismo y emprendimiento que apenas si ocupan espacio en la agenda política vasca cuando son tres de áreas vitales en las que nos hemos quedado atrás

 

Desde luego, Euskadi sigue teniendo capacidad industrial y capital humano, pero su posicionamiento en el contexto español no es tan bueno como lo fue. Ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, Alicante y Palma de Mallorca nos adelantan en la capitalización de fondos para “startups”, que son el germen de lo que va a ser la industria del futuro.

Así que la baja natalidad, el alto absentismo y el poco emprendimiento están haciendo que Euskadi pierda pie en el conjunto de la economía española. Tres temas, natalidad, absentismo y emprendimiento que apenas si ocupan espacio en la agenda política vasca cuando son tres de áreas vitales en las que nos hemos quedado atrás.

Veremos cuales son los temas de los próximos periodos de sesiones en el Parlamento vasco, pero si no hay un cambio total de enfoque político seguiremos discutiendo sobre autogobierno, política lingüística y el proyecto de construcción nacional, sin reparar en la calidad de la gestión realizada desde la capacidad que nos otorga el Estatuto de Autonomía, del que se cumplen 42 con un resultado que podría es sustancialmente mejorable.

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