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El debate político estatal anda falto de deliberación y sobrado de polarización. Desde la oposición se echan en falta ideas, propuestas y debates que promuevan el impulso de políticas públicas que contribuyan a afrontar los retos de país o a dar respuesta a las dificultades de la gente. Nos movemos en unos tiempos en los que la acción política la lidera el gobierno y el resto de partidos políticos se dedican a hacer oposición vertebrando la discusión sobre palabras que de tanto “mal usarse”, acabarán vaciadas de contenido: libertad, democracia, fascismo. 

La necesidad que tienen los partidos políticos de diferenciarse entre ellos, no significa que la respuesta a la acción de Gobierno tenga que ser “de qué se trata que me opongo”. La oposición también debería diferenciarse mediante propuestas durante la legislatura y no solo durante los periodos de campaña electoral.  

Estos días, el lehendakari se está reuniendo con los representantes políticos de la oposición para abordar la salida de la pandemia. Viendo las declaraciones ante los medios de comunicación de las líderes de los partidos de la oposición tras las reuniones con el lehendakari, podrían haber aprovechado la oportunidad para diferenciarse con propuestas, para marcar agenda con políticas.

La oposición también debería diferenciarse mediante propuestas durante la legislatura y no solo durante los periodos de campaña electoral

Esto es así hasta que alguna persona política observa el entorno, analiza los problemas o las dificultades sociales y económicas a las que se enfrenta la sociedad actual y encuentra la ventana de oportunidad política donde colocar su propuesta, lo que en el mundo anglosajón se conoce como ‘policy window’ 

La ventana política (policy window) es la oportunidad para que la clase política promueva e impulse soluciones a los problemas existentes. Iñigo Errejon aprovechó la oportunidad durante el día de ayer en la sesión de control al Gobierno, donde en vez de atacar al gobierno con debates “vacíos”, eligió exponer el enorme problema de salud mental al que nos enfrentamos como consecuencia del impacto de la pandemia: tenía el problema bien identificado y lo dimensionó con datos y propuestas.  

No era la primera vez que lo hacía, pero en esta ocasión se encontró con la ayuda inestimable de un parlamentario del PP que denigró un problema generalizado y provocó la reacción mayoritaria no ya solo del hemiciclo, si no de la opinión pública presente en redes, consiguiendo así eco mediático. Lo triste es que hay quien se posiciona más como rechazo ante una actitud denigrante (la del parlamentario del Partido Popular), que por empatía ante el problema de la salud mental, pero lo cierto es que Iñigo Errejon ha elevado el tema a las prioridades de la agenda. Tenemos el problema identificado, lanzadas algunas propuestas, ahora queda esperar que llegue la acción política dotada de recursos. Aprendamos de ello, necesitamos más emprendedores políticos. 

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