Pásate al MODO AHORRO

Hace unos meses un parlamentario del PNV, Mikel Arruabarrena, resumía la situación de Euskaltel tras la OPA de MásMóvil señalando que la garantía del famoso 'arraigo' era que "les vamos a ofrecer prosperidad y gente con dinero en el bolsillo para gastar". Concedamos que son licencias de la retórica parlamentaria, pero sí hay en el fondo de algunas posiciones cierta ingenuidad cuyo nexo con la realidad no es más que un fatuo voluntarismo. 

Es la entidad la que acaba atrapada en un discurso que lo mezcla todo y le encierra en un bucle narcisista en el que lo peligroso es que pueda haber quién crea que un banco vasco será mejor cuando sea más vasco que banco

 

Según un informe del Banco de España, en 2007 el peso de los bancos en el accionariado de las empresas cotizadas era del 9,4%. Es decir, de cada 100 acciones, casi 10 eran de un banco o de una caja. Hoy, esa relación no llega al 3%. La decisión de este cambio ha estado a miles de kilómetros, en el mismo lugar que ha negociado los más de 5 millones de dosis de vacunas que nos han permitido inmunizar ya al 90% de la población diana en Euskadi; en el mismo lugar que nos traerá más de 5.000 millones de euros para "transformar la economía" con proyectos en el País Vasco que provocarán una inversión de unos 18.000 millones de euros. Ha sido Europa.

Pero más impacta ver la evolución de la relación de los accionistas de esas compañías que tienen su domicilio en el extranjero. En 2007 estos eran el 36,8% de los socios de las empresas cotizadas. De cada 100 acciones, casi 40 estaban en manos intermacionales. Hoy ese porcentaje ha subido más de 10 puntos, está en el 48,1%. Este es el escenario. Y ahí, nuestro banco vasco, es más banco que vasco. Está más sujeto a una realidad económica global que a los deseos de quienes creen que, como somos vascos "con dinero en el bolsillo para gastar", podemos salirnos de la línea.

Hace 14 años el 9,4% de las acciones de las cotizadas eran de bancos y cajas, hoy no llega al 3%. Mientras que el 36,8% era de residentes en el extranjero y hoy ese porcentaje está casi en el 50%. 

 

Ha habido discursos que han construido esa entelequia en el imaginario colectivo. Ha habido quienes han señalado que Kutxabank era algo diferente porque "somos diferentes". Y sobre esa máxima han ido deslizando esa idea de que nuestro banco podía dejar de ser en los papeles una caja de ahorros controlada por las instituciones y políticos, para seguir siendo "lo de siempre" y sometida a directrices de conveniencia política en algunas de sus decisiones.

Kutxabank no puede escapar a las directrices del BCE, como no lo puede hacer ninguna entidad financiera. Hoy es un banco a cuyo consejo de administración puede acudir en cualquiera de sus reuniones un represenante del regulador europeo, un 'hombre de negro'. Ser consciente de eso y del entorno global en el que se mueven los mercados financieros es una de las claves para que presente uno de los mejores índices de solvencia de los bancos medianos europeos.

Cualquiera de las grandes operaciones corporativas que se han visto en Euskadi este año superan de largo en volumen toda la actual cartera de inversiones de Kutxabank, que ronda los 1.000 millones. La venta de ITP Aero se ha cifrado en 1.600 millones, la venta de Euskaltel ha sido por 2.000 millones y la compra de Solarpack por el fondo sueco EQT asciende a 800 millones de euros. Las empresas vascas que juegan en esos entornos globales adquieren esas dimensiones, ¿tiene sentido seguir estancados en esa pelea de tenerlo todo controlado desde aquí y por los de aquí?

Ha habido quienes han señalado que Kutxabank era algo diferente porque 'somos diferentes'. Y sobre esa máxima han ido deslizando esa idea de que nuestro banco podía dejar de ser en los papeles una caja de ahorros controlada por las instituciones y políticos para seguir siendo 'lo de siempre'

 

Muchas de las críticas que ha recibido Villalabeitia se han centrado en que en la gestión de las participaciones empresariales ha sido "demasiado técnico" y ha retirado al banco de muchas compañías estratégicas. Muchos de los que han mantenido ese discurso son también quienes dejaron caer a uno de los hombres más importantes del sistema financiero europeo, Mario Fernández, cuando estuvo al frente de la entidad.

Lo que no tiene sentido es crear un mantra que no es real. Kutxabank ya no es una caja, ya no se rige por las instituciones locales. Aunque no se fusione, aunque no cotice en Bolsa, de momento. Es un banco que se rige por las mismas reglas que los demás, no tiene hecho diferencial. Y muchas veces es la propia entidad la que acaba atrapada en un discurso que lo mezcla todo y le encierra en un bucle narcisista en el que lo peligroso es que pueda haber quién crea que un banco vasco será mejor cuando sea más vasco que banco. 

 

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