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Es cuestión de días o de semanas que sepamos el consorcio completo y la plana mayor de la joya vasca de los fondos europeos: Basquevolt. Un proyecto que hasta unas semanas parecía agonizar, pero sobre el que ahora sobrevuela la opción de que Mercedes acceda al consorcio de la fábrica de baterías de Miñano o concurra directamente al PERTE para buscar fondos con los que sufragar la planta vitoriana incluyendo dentro de su plan la adopción de Basquevolt como suministrador de baterías para producir aquí la futura furgoneta eléctrica.

Euskadi en general y Álava en particular se juegan el primer asalto de la lucha por la transición energética y supervivencia de la automoción alavesa

A nadie le cabe ninguna duda de que la operación sería un espaldarazo tremendo tanto para Emilio Titos como para el CIC Energigune, que había visto cómo la ausencia de fabricantes dejaba muy en entredicho a su spin-off (y de no darse, las baterías vascas seguirían cuestionadas). Sea como sea, lo cierto es que Euskadi en general y Álava en particular se juegan en los próximos diez días el primer asalto de la lucha por la transición energética y supervivencia de la automoción alavesa. Después llegará la concurrencia competitiva y la opinión de los técnicos de Madrid, pero antes hay que presentarse y hay que ver cómo se presenta cada uno de los proyectos: si acuden los dos, si acuden juntos, si acuden en paralelo, si acuden con uno absorbido por el otro... o si no acuden.

Todas estas incógnitas se van a desvelar, con casi total seguridad, antes de que acabe este mes. Pero antes está el quid de la cuestión: ¿realmente le conviene a Mercedes un matrimonio con Basquevolt? Hay razones para pensar una cosa y su contraria.

¿Por qué uno de los fabricantes más prestigiosos del mundo iba a externalizar la fabricación de las baterías de más de 150.000 furgonetas anuales a un consorcio del que a día de hoy no se conoce ni el equipo directivo ni las empresas que lo integran?

En el lado del 'no' hay varios argumentos. Quizá el más evidente es el de que ya existen baterías en estado sólido, pero incluso antes de esa cuestión surge una pregunta: ¿por qué uno de los fabricantes más prestigiosos del mundo iba a externalizar -total o parcialmente- la fabricación de las baterías de más de 150.000 furgonetas anuales a un consorcio del que a día de hoy no se conoce ni el equipo directivo ni las empresas que lo integran y que aún no ha fabricado ni una sola batería? También influye otra cuestión, y es que Mercedes ya tiene seis fábricas de baterías distribuidas por el mundo... y cuatro de ellas están en Europa: tres en Alemania y una en Polonia.

Otra duda es qué importancia le da Mercedes a no estar sola en el consorcio. La cuestión no está solamente en aliarse o no con Basquevolt; la pregunta es quién más está en el barco de Nuria Gisbert: ¿están Petronor, Irizar y todas esas compañías a las que se les situó inicialmente en el entorno de la fábrica de baterías de Miñano? Hay quienes creen, por ejemplo, que la participación de Iberdrola es una de las claves. Y un último temor que podría pasar por la mente de los directivos de Daimler: ¿y si las baterías de Miñano no funcionan correctamente y fallan?

En el lado de razones a favor está que la jugada sería perfecta: baterías que se fabrican en Miñano y se instalan a un cuarto de hora de donde se producen

Razones para el 'sí quiero' también las hay. La cadena de producción sería más cercana, desaparecerían costes de logística, se tendría una mayor autarquía en los suministros. La jugada sería perfecta: baterías que se fabrican en Miñano y se instalan a un cuarto de hora de donde se producen. Habría que ver si Fagor finalmente se dedica a ensamblar las baterías en Tafalla para Mercedes o no. Se rumorea que, de darse la entrada de la factoría de Titos, podría pensarse en otra ubicación vasca para ese ensamblaje al menos en lo que se refiere a las baterías destinadas para una hipotética futura Vito eléctrica.

La última palabra la tienen Emilio Titos y Nuria Gisbert. Probablemente la hayan dado ya y lo sepamos en cuestión de días. Hagan lo que hagan habrá que reconocerles que no era una decisión fácil.

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