Pásate al MODO AHORRO

Hay realidades que no hacen ruido, que están ahí, que forman parte del paisaje y que ya nos hemos acostumbrado a ver, es lo normal. Somos muy de opinar de lo que hacen en Madrid, en Cataluña, Andalucía o Valencia. Es más fácil hablar de lo que pasa lejos que de lo que nos pasa aquí. Y entonces llega un expediente sancionador de la CNMC y nos quedamos sordos como ese pitido que aqueja al oído después de una explosión. Poco a poco vuelve la "normalidad", entonces podemos seguir adelante como si nada o hablar de lo que nos pasa a nosotros. 

Es más fácil hablar de lo que pasa lejos que de lo que nos pasa aquí. Y entonces llega un expediente sancionador de la CNMC y nos quedamos sordos como ese pitido que aqueja al oído después de una explosión

 

Pido por favor analizar eso antes de agarrarnos a las tripas y echarnos a las trincheras tras el expediente por el que Competencia multará con 6,3 millones de euros a las principales consultoras por apañar contratos con las administraciones públicas vascas. Sí, vascas, que esto nos ha pasado a nosotros. Y para este análisis, nada mejor que un sencillo ejercicio: ver qué hemos encargado a las consultoras con nuestro dinero.

¿Por qué la Diputación de Bizkaia tiene que encargar el cálculo del coste de los servicios en las entidades locales o la puesta en marcha del Centro Integrado de emergencias a una consultora? ¿Por qué el Ayuntamiento de Bilbao debe contratar el estudio sobre cómo atender a la ciudadanía en la Alhóndiga, el despliegue del Plan Estratégico de vivienda municipal o el modelo de costes de su funcionamiento? ¿Por qué el Gobierno vasco tiene que encargar la elaboración del Plan de Política de Vivienda o encargar desde 2013 al 2016 la elaboración y seguimiento del Plan de Empleo? En una primera lectura de los trabajos que estamos encargando a las consultoras alarma concluir que hemos engordado una función pública para externalizar su tarea.

En una primera lectura de los trabajos que estamos encargando a las consultoras alarma concluir que hemos engordado una función pública para externalizar su tarea

 

Pero lo que es peor es lo que vemos en un segundo análisis, cuando empezamos a ver otras "cosas" que también contratamos, y ahí van unos cuantos ejemplos: El Ayuntamiento de Bilbao encargó su plan de Gobierno de 2015 a 2019. Por no hablar de la contratación de "asistencia para desarrollo de actividades diversas de internacionalización". Y si vamos a la Diputación de Bizkaia, hay más de 180.000 euros en detectar acciones para "la aplicación de la transversalización de género en las políticas de la Diputación". En el Gobierno vasco el abanico de planes, "identificación de modelos de relación con agentes" o el "apoyo a la participación de personas en las empresa" es casi interminable. 

Hay más de 180.000 euros en contratos para detectar acciones para "la aplicación de la transversalización de género en las políticas de la Diputación de Bizkaia". En una segunda lectura, la preocupación pasa a la alarma de no saber qué se está pagando con el dinero de nuestros impuestos

 

Y todo esto es solo lo que aparece en 92 licitaciones que ha detectado la CNMC en los ordenadores de unas consultoras. Si en la primera lectura uno se preocupa por una función pública que aumenta en trabajadores mientras se encargan fuera las tareas que les corresponderían, en el segundo análisis la preocupación se convierte en alarma por no saber qué se está pagando con el dinero de nuestros impuestos.

Esta multiplicidad de contratos en cuantías que escapan a la partida presupuestaria y que se esconden en procesos negociados de adjudicación con nombres de encargos incomprensibles es el subterfugio perfecto de cualquier red clientelar

 

Esta multiplicidad de contratos en cuantías que escapan a la partida presupuestaria y que se esconden en procesos negociados de adjudicación con nombres de encargos incomprensibles es el subterfugio perfecto de cualquier red clientelar, de cualquier estructura que se organiza como parte de un paisaje constante, de una realidad que no hace ruido y a la que nos hemos acostumbrado. Y eso es lo peligroso. A ver si cuando se pase ese pitido generado por la explosión del expediente de la CNMC nos miramos más y dejamos de hablar tanto de Madrid o de la coleta de Pablo de Iglesias. 

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