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Iker Armentia

‘Salvar la Navidad’ no es la última película de Kurt Russell: es el plan de Iñigo Urkullu

Diario del oasis vasco

 

5 de noviembre, jueves

En pleno apogeo del nacionalismo local y emulando a la bandera española de la plaza de Colón, Maroto plantó una gran bandera de la ciudad frente a la Catedral Nueva de Vitoria. Hoy justo al lado de la bandera han instalado una mascarilla gigante. Tiene un escalón para sacarte una foto prácticamente dentro de la mascarilla gigante. El alcalde de Vitoria ha venido y se ha sacado una foto con la mascarilla gigante. No puedo evitar decir mascarilla gigante. El virus tiene que estar acojonado con la mascarilla gigante. La mascarilla gigante lleva además un lema, ‘Maskara beti’, que parece que esté jugándose el ascenso a Primera de las mascarillas. El caso es que ahora en Vitoria puedes sacarte un selfie con la mascarilla gigante y la bandera de Sotosalbos de fondo.

6 de noviembre, viernes

Sabido es que los mejores padres son los que no tienen hijos y que los jóvenes más responsables son los que peinan canas. Cuando Urkullu cerró los municipios hace diez días, una expresión se popularizó en las redes sociales entre los más jóvenes: Urkullu prohíbe el amor. Lo escribían chavales que se quedaban sin poder ver a sus parejas porque sus parejas vivían en municipios diferentes a los suyos. La queja pasó desapercibida entre la aristocracia talludita que considera que todo lo que digan los veinteañeros es un capricho irresponsable, incluido el sexo y el amor al que renunciaron hace tiempo.

7 de noviembre, sábado

“Siempre trato de averiguar qué piensa el presidente antes de darle mi opinión”, dijo Dean Rusk cuando terminó de leer un informe sobre la guerra de Vietnam que sabía que no le iba a gustar un pelo a Lyndon B. Johnsonn. El informe, escrito por Richard Hoolbrooke, nunca llegaría a manos del presidente de los Estados Unidos.

Desconozco si el grupo de expertos del Gobierno vasco que coló el pasado domingo una recomendación sobre el transporte público sabía lo que pensaban los gestores del transporte público en Euskadi. Los expertos pedían que se incrementaran “las frecuencias del transporte y el número de unidades” en horas punta para evitar aglomeraciones. Los gestores del transporte público han explicado esta semana que como el resto del mundo ellos también son habilidosos poniendo excusas.

8 de noviembre, domingo

Aunque no lo parezca, ‘Salvar la Navidad’ no es la última película de Kurt Russell, no se trata de la secuela del desastroso ‘Salvar el verano’ que se rodó en un picadero entre Bizkaia y Cantabria. No. ‘Salvar la Navidad’ es el plan de Iñigo Urkullu. Y digamos que en casa no hemos empezado con buen pie salvando la Navidad. A pesar de las restricciones sociales a las que obliga la pandemia, mi hija mayor ha descubierto lo del Olentzero, los Reyes Magos y el Ratoncito Pérez. Sus primeras declaraciones tras conocer la noticia han sido estas:

-¿Y el aita lo sabe?

Desde hoy formo parte de la Gran Conspiración pero como víctima.

9 de noviembre, lunes

Amanece que no es poco el primer día laborable con la hostelería cerrada y en el centro de Vitoria algunos bares están ofreciendo café a los clientes que van camino del trabajo. Hay colas de dos o tres personas esperando a la puerta de algunos locales. Ha aparecido la policía pero, aunque parezca extraño, no ha sido para tomar café, sino para que la gente no lo tome. Según cuentan los señores agentes, está prohibido servir café para llevar, los bares sólo pueden vender café para llevar si se pide con comida para llevar (y con antelación por teléfono). En las panaderías, sin embargo, sí puedes pedir un café para llevar. Es probable que también puedas pedirlo en las mercerías. Esta nueva campaña para reducir la hipertensión entre la población vasca ha sido un tanto inesperada dadas las circunstancias. Lo de salir mejores de esta pandemia está descartado pero, al menos, vamos a salir con la tensión en 12/8.

10 de noviembre, martes

Me llega un pantallazo en Twitter de una entrevista del presidente de la CEOE,  Antonio Garamendi en El Mundo. “A nosotros los impuestos no nos gustan”, dice como si fuera un niño en un comedor escolar diciendo “a nosotros el brócoli no nos gusta”. Y supongo que, como a los niños, a Garamendi hay que explicarle que sin impuestos no podemos pagar la nacionalización de los sueldos de los trabajadores de las empresas que él representa.

11 de noviembre, miércoles

Por alguna razón hay quien me atribuye la paternidad de la expresión ‘El Oasis Vasco’. No es cierto. Antes de que me dedicara a tuitearla sin parar hace ya unos cuantos años, la expresión Oasis Vasco se había utilizado en numerosas ocasiones. Sin embargo, en lo que quizás mi aportación pudo tener cierto éxito fue en usar el término en un sentido irónico. Hasta entonces, la versión predominante sobre el Oasis Vasco era la creencia autocomplaciente sobre su existencia. Con la Gran Recesión, algunos oasis se convirtieron en espejismos. Recuerdo que, cuando el hashtag #OasisVasco estaba en pleno apogeo, un político me llamó por teléfono para pedirme el copyright de la expresión para un debate y a punto estuve de cobrarle 300 euros, pero confesé que no lo tenía registrado en la Oficina de Patentes y Marcas. Poco después, escribí en eldiario.es un artículo titulado ‘El Oasis Vasco’ que fue reproducido en varias publicaciones. Poco a poco el uso de la expresión se fue generalizando -en su acepción sarcástica y no fundamentalista- y mi humilde papel en esta pequeña historia se perdió en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Se suponía que yo ya no estaba para estos trotes y, sin saber muy bien cómo, he empezado a escribir un Diario del Oasis Vasco. Maldita la hora. Llevo tres días sin echar la siesta.

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