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'El Conquis' no es lugar para gordos ni para melodramas

Odín, que concursaba para vengarse de su ex, es el segundo expulsado de la edición. Los chicos nominan por el físico y las chicas no paran de quejarse

Odín tras perder la prueba de eliminación.
Odín tras perder la prueba de eliminación.

Un programa de supervivencia como 'El Conquistador del Caribe' no entiende de melodramas. Quizás alguien debería aclarárselo a los concursantes de este año, porque lo cierto es que parece que unos cuantos no saben adónde han ido. En todo caso, el mejor ejemplo de que este formato no admite dobleces es la expulsión de Odín, que concursaba para vengarse de su ex (Ianire, participante del año pasado) y que, como ocurrió la semana pasada en la primera expulsión, fue señalado por su físico

Este concursante de nombre vikingo y ansias de venganza sentimental fue expulsado por dos motivos que se engarzan: sus compañeros lo nominaron, primero, y fracasó en un reto donde no estuvo a la altura, después. Los hombres, que por fin empezaron a concursar, eligieron "para algo nada bueno" a Odín porque presuntamente había llegado el último nadando hasta la orilla cuando en realidad no fue así. La mayoría se escudó en esa circunstancia errónea, pero otros muchos admitieron que ya de antemano pensaban nominarlo. ¿Por qué? Por gordo. Suena duro, pero es la cruda realidad de un programa donde estar en forma es decisivo.   

La verdad es que Odín, que recibió 12 de 18 votos posibles, ahí es nada, tampoco anduvo demasiado avispado al no aclarar antes que él no había llegado el último. El castigo por ser elegido consistió en ser apartado del grupo y, con ello, ni siquiera participó en la lucha por la inmunidad donde, justo es decirlo, parecía tener pocas opciones. Porque fue una prueba más que exigente que evidencia la dureza del programa: nadar una distancia considerable, trepar por una cuerda, resolver una operación matemática, escalar por una red horizontal y finalmente subir por otra red vertical.

De todos los participantes solo uno brilló. Iban ganó el juego con insultante superioridad sobre el resto. Como premio tuvo que elegir si quería comida para él o un pedernal para que todo el grupo pudiera hacer fuego. Al contrario que la ganadora de la primera batalla en el grupo de mujeres, escogió la segunda opción, la más solidaria, y recibió los aplausos fervientes de sus compañeros que, por cierto, en esta primera aparición parecían más un grupo de guiris liándola en Benidorm que un equipo de deportistas concienciados para la batalla

El otro 'premio' para Iban consistió en designar a un compañero que iría a la prueba eliminatoria para enfrentarse a Odín y a Pedro, que quedó último en el juego de imnunidad. El ganador se decidió por Koldo en un acto de justicia, puesto que el designado era quien realmente había nadado más lento en el inicio. Así las cosas, Odín, Pedro y Koldo lucharon por sobrevivir en una prueba tan clásica como compleja: subir una pared con bulones. Ninguno lo hizo realmente bien, pero el primero de ellos fue el peor. Se acabó el programa para él. Y se acabó -por suerte- el drama emocional para el público, porque Odín tenía como meta llegar más lejos de lo que llegó su exnovia en la edición del año pasado.

Decía al principio que 'El Conquis' no entiende de romanticismos como el que vendía el expulsado. Tampoco es el mejor lugar para las quejas exaltadas. Y en este capítulo nos mostraron a las chicas enfurecidas por su delicada situación tras dos días sin apenas dormir, con poca ropa y recibiendo picotazos de mosquitos como aviones. Vimos lágrimas, vómitos y hasta alucinaciones de algunas participantes. Muchos también nos indignaríamos porque no aguantaríamos semejantes circunstancias. Precisamente por eso no nos presentamos al casting.  

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