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Visitando los lugares abandonados de Bizkaia

El interés por estos sitios ha aumentado desde que se viralizan sus fotos en las redes sociales

Harinera Grandes Molinos Vascos, uno de los lugares abandonados más espectaculares / Theklan EN CREATIVE COMMONS
Harinera Grandes Molinos Vascos, uno de los lugares abandonados más espectaculares / Theklan EN CREATIVE COMMONS

Cada vez son más las personas que encuentran un encanto especial en los lugares abandonados, ya sea por el influjo que desprenden o simplemente por la curiosidad de verlos en un avanzado estado de deterioro al tiempo que se imaginan cómo debieron ser en sus días de esplendor.

Además, con el auge de las redes sociales, el interés por edificios que lucen espectaculares en muchas de las fotos publicadas se ha incrementado de tal modo que no es de extrañar toparse con turistas por las inmediaciones esperando la oportunidad de tomar una imagen que puedan compartir en sus perfiles.

Un paso más: el Urbex

A pesar de que los lugares que antes se evitaban ahora pueden tener cierto atractivo para los turistas, hay un colectivo que lleva las visitas a sitios abandonados a otro nivel. Son los llamados exploradores urbanos, o lo que es lo mismo, personas que se dedican a explorar zonas que ya no se usan por el simple placer de sentir lo que supone recorrerlas.

Claro que en este caso no se trata de turistas que se acercan a un edificio deshabitado y en estado casi ruinoso para fotografiarse frente a él, sino de auténticos especialistas en el subterfugio que son capaces de colarse en todo tipo de instalaciones incluso cuando hacerlo supone un evidente riesgo para la salud.

No se trata de vandalismo

Aunque la exploración urbana, más conocida como urbex, supone en ocasiones infringir la ley, ya que hay lugares a los que está prohibido entrar, no se trata de vandalismo, sino de todo lo contrario. Y es que los que lo practican tienen en cuenta algunas normas por las que se rigen. Algunos ejemplos son los siguientes: pasar inadvertidos y que nadie les vea; no robar nada de lo que haya en el edificio abandonado para que los siguientes visitantes lo puedan ver; no romper nada ni modificarlo, y no informar sobre la ubicación a nadie ajeno a este colectivo.

De ese modo, consiguen que todo perdure tal y como se encuentra y evitan tanto la visita de curiosos, como de vándalos que se dedican a destruir. Cabe señalar al respecto que se trata de un pasatiempo que puede ser peligroso por el estado de algunos inmuebles. Además, es conveniente informarse de si es una propiedad privada para evitar incurrir en algún delito.

Vista de la Central nuclear de Lemóniz / Jose A. Solís EN CREATIVE COMMONS
Vista de la Central nuclear de Lemóniz / Jose A. Solís EN CREATIVE COMMONS

Lugares abandonados en Vizcaya

Dicho esto, en el País Vasco hay un buen número de sitios abandonados que ya se han convertido en un reclamo de las zonas donde se sitúan. Un buen ejemplo de ello es el Búnker de Sopelana, el cual se sitúa frente a la propia playa y resulta espectacular por lo que implica.

Otro búnker (obviamente abandonado) que es sencillo de visitar es el de Gorliz, donde aún se mantiene en pie un viejo cañón en desuso. A esta visita hay que añadir la posibilidad de ver el faro que está situado en las inmediaciones, ya que precisamente los faros también cuentan con una “magia” que atrae a numerosos turistas y curiosos.

Grandes edificios

Un edificio abandonado muy conocido en Euskadi es la central nuclear de Lemoniz, que no llegó a ponerse en funcionamiento ante las protestas de los grupos ecologistas y las amenazas de la banda terrorista ETA. Sea como fuere, desde 1984 el grupo de edificios no se ha empleado para ninguna actividad. Eso sí, de su interior se llevaron todos los equipos que permanecían. Y aunque se hablaba de que se podría utilizar como piscifactoría, la central nuclear sigue esperando abandonada frente a la costa cantábrica.

Algo más escabroso aparece el antiguo hospital de Santa Marina en Artxanda, el cual lleva décadas abandonado y ofrece estampas que parecen sacadas de una película post apocalíptica. Tanto es así que es uno de los sitios preferidos para los amantes de lo paranormal, que no dudan en acercarse a sus instalaciones para realizar grabaciones de psicofonías. A fin de cuentas, fue un centro sanitario dedicado a enfermos de tuberculosis donde evidentemente hubo un gran sufrimiento.

Palacio de los Hurtado de Amézaga / Ondare Lagunak EN CREATIVE COMMONS
Palacio de los Hurtado de Amézaga / Ondare Lagunak EN CREATIVE COMMONS

Patrimonio histórico

Si la central nuclear de Lemoniz es famosa en el País Vasco, no lo es menos la Harinera Grandes Molinos Vascos, un imponente edificio situado en la zona de Zorroza (Bilbao) que fue construido en la década de los 20 del pasado siglo. Durante mucho tiempo ha estado abandonado, pero la belleza de su estilo industrial lo convirtió en un Bien de Interés Cultural en 2009. A pesar de ello, el estado es de abandono, proporcionando una estampa realmente decadente. 

No menos decadente es el Palacio de los Hurtado de Amézaga, situado en Güeñes. Abandonado desde el siglo XVIII, es conocido como el “palacio de las brujas” por las leyendas que han ido apareciendo acerca del misterio de su abandono.

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