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Un paseo con mucha miga por algunos de los mejores obradores vascos

Espacios donde el culto al pan es una seña de identidad que se mantiene día a día

Victoria Herrero

Uno de los obradores / THE LOAF BAKERY
Uno de los obradores / THE LOAF BAKERY

Con las manos en la masa y nunca mejor dicho. Así puede que pillemos a los protagonistas de estas líneas en esta ruta por el País Vasco para visitar alguno de los mejores y más reconocidos obradores de pan. Un producto al que, en ocasiones, no se le da el protagonismo que se merece pese a estar en la mesa cada día e incluso servir como ingrediente de numerosos platos del recetario más autóctono. 

Un recorrido con toda su miga para conocer de primera mano qué se cuece en unos hornos de donde no solo salen cientos de barras de pan cada día. Espacios culinarios y gastronómicos en toda regla y que en algunos casos están incluidos dentro de la categoría de las mejores panaderías de toda España; reconocidas en la Ruta Española del Buen Pan.

Panadería Crosta (Zalla, Bizkaia) 

La figura clave de esta conocida panadería en la localidad vizcaína de Zalla es Roberto Fernández Echevarría, todo un referente y un emblema entre los panaderos más conocidos y respetados de todo el sector. No en vano, lleva más de tres décadas en el noble oficio de hacer pan y tiene experiencia suficiente. Sin embargo, no fue hasta hace algo más de una década cuando se decidió a abrir su propio negocio formado hoy en día por un obrador central, además de dos tiendas.

De allí sale un pan que no solo tienen la suerte de disfrutar sus vecinos. Desde las panaderías Crosta también mandan sus crujientes productos a algunos de los restaurantes más afamados. Una oportunidad para degustar algunos de sus panes hechos con harinas de primera calidad y con fermentaciones lentas. Toda una tradición que han sabido respetar en cuatro generaciones de panaderos que mantienen el secreto de una de sus especialidades: la hogaza Crosta, elaborada con cuatro harinas distintas.

Artepan (Vitoria-Gasteiz) 

Si uno pregunta en la capital alavesa por la mejor panadería, en la mayor parte de las ocasiones puede que salga el nombre de Artepan a relucir. Un espacio donde la historia, al igual que el pan, se hace con mimo y cuidado día tras día. Una tradición que comenzó en el año 1983 cuando se abrió por primera vez su establecimiento de la calle Jesús Guridi de Vitoria-Gasteiz. Años después, ese mismo respeto por el pan, como ellos mismos recuerdan, no se olvida a la hora de innovar en un nuevo concepto de panadería-pastelería.

Un olor a pan y a dulces que impregna incluso antes de poner un pie en Artepan y que se desprende de una elaboración basada en la cuidada selección de materias primas naturales donde la calidad sigue desde hace cuatro décadas. Casi 40 años que han hecho que el pequeño sueño con el que nació este obrador se haya transformado de tal manera que tienen cinco establecimientos y dan vida a nuevos proyectos gastronómicos alrededor del pan.

Obrador Asua Berri (Bizkaia)

Tradición artesanal. Es la base de la amplia variedad de panes que elaboran en el obrador Asua Berri. Pero no es solo eso. Desde estas instalaciones también preparan con las mismas técnicas de toda la vida todo tipo de dulces y productos para suerte de los más golosos. Y como no hay dos sin tres, además de la oferta diaria de panes y pasteles, en Asua Berri uno también puede darse un homenaje en el desayuno o la merienda en forma de bollería y pastas

Unos productos que se pueden encontrar cada día en los establecimientos que tienen en las localidades de Bilbao, Getxo, Leioa y Astrabudua con un amplio muestrario de especialidades. Entre ellas destacan pan de molde de maíz, pan de centeno, bizcochos dulces, milhojas de variados sabores, pastelitos o magdalenas de chocolate. 

Uno de los obradores / ASUA BERRI

Uno de los obradores / ASUA BERRI

The Loaf Bakery (Donostia)

La última parada de este recorrido entre masas termina en la capital guipuzcoana donde se encuentra The Loaf Bakery. Todo un templo dedicado al pan que les lleva a definirse como unos auténticos activistas del pan de verdad. Tanto es así que, incluso, si uno no puede acercarse hasta alguna de las tiendas que poseen en Donostia lo puede recibir en casa. 

Precisamente, es ese 'pan de verdad' el que van a buscar la mayoría de los fieles que se acercan a estos modernos espacios que nacieron en el año 2012 casi por casualidad y con unos contenedores como protagonistas. Su primera panadería fue una especie de container con cristaleras a través de las cuales todos los que por allí pasaban podían ver cómo nacía ese delicioso pan. Un experimento que les salió bien y que fue el germen del resto de establecimientos con los que cuentan y donde además se pueden encontrar hasta opciones veganas. 

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