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Primer juego por equipos y primer posible tongo en 'El Conquis'

El programa de EITB por fin deja ver a las capitanas y separa a los concursantes en chicos (rojo), chicas (verde) y mixto (azul). Pero la polémica empaña todo una vez más

Los equipos ya están formados en 'El Conquis'.
Los equipos ya están formados en 'El Conquis'.

'El Conquistador del Caribe' es un programa de televisión maravilloso que no por casualidad encandila a medio País Vasco. Pero no todo son virtudes, porque el espacio de EITB arrastra algunos vicios que consiguen generar polémica, sí, pero también desesperar a los espectadores al inocularles una sensación de injusticia. Este lunes, primer juego por equipos y primer posible tongo de esta edición

Una de las cosas buenas del programa, para empezar por lo positivo, es que es imprevisible. Así, por ejemplo, las tres capitanas, a las que por fin veíamos tras semanas de ausencia, se sortearon qué equipo dirigirían sin saberlo. Bego, Andrea y Nahia tenían que elegir un número del 1 al 3, sin más pistas, de forma que al escoger no tenían ni pajolera idea de lo que obtendrían. Puro azar que, por supuesto, sirve para alimentar las teorías conspiratorias en las redes. 

Otra de las características positivas de 'El Conquis' es que es un verdadero concurso de supervivencia jalonado de pruebas exigentes. Más que exigente era el juego de inmunidad planteado a las tres capitanas. Empezaba con un salto de trampolín desde veinte metros de altura. "Si lo se no vengo", repetía Nahia, ganadora del año pasado. Quejas aparte, el caso es que Bego simplemente arrasó a sus rivales en el inicio, porque buceó mejor para encontrar su banderín y su listado de concursantes. Gracias a esa ventaja nadó, subió una tirolina, la bajó, volvió a nadar y llegó a la orilla mucho antes que sus competidoras. Allí le esperaban los concursantes ansiosos por saber el reparto por equipos. 

Bego leyó quiénes eran los doce componentes de su equipo, el azul, llamado “Corocote” pero también conocido como el de los friquis. Todos ellos variopintos como siempre nadaron hasta su cayuco y remaron ordenadamente en busca de finalizar la prueba. Hasta aquí, todo perfecto. Pero entonces llegó el escándalo. Y la consiguiente acusación de tongo.   

El presentador, Julian Iantzi, era quien tenía que explicar a los equipos cómo acababa el juego. Los azules llegaron hasta él antes que el resto pero no recibieron indicación alguna. La teoría era que Bego, como capitana, tenía que recordar que le habían dado la presunta instrucción de que tenía que preguntar a Iantzi cómo acabar la prueba. Como ella no lo preguntaba directamente, el conductor del espacio no le daba la información. Y su equipo no completaba el trabajo, en una suerte de juego del gato y el ratón bastante absurdo que provocó que los otros equipos pudieran remontar. 

Los rojos, es decir los doce chicos de gimnasio, capitaneados por Andrea y con el sobrenombre de “Yocahu”, lograron la remontada porque sí preguntaron a Iantzi. Y el quipo de las verdes, grupo de mujeres liderado por Nahia y llamado “Atabey”, también obtuvo esa información y remontó hasta la segunda posición. La verdad es que en ambos casos se notaba que sus capitanas tampoco tenían ni idea de qué había que hacer. Sin embargo, el presentador fue bastante más benévolo para hacérselo saber que en el caso del conjunto azul, que después de liderar la prueba con gran ventaja quedó en última posición. 

Después llegó la tradicional reunión de Iantzi y su escudero, David Seco, con todos los participantes y capitanas. Afearon con saña a Bego su supuesto error. Ella contestó que “ahora falsearéis las imágenes para que parezca que hubo una explicación”. Y no las falsearon, no, pero al emitirlas quedó claro, cristalino, indudable que cuando les explicaron la prueba el mensaje fue que “Julian os dirá...”. Ninguna indicación de que hubiera que preguntar directamente cómo terminar la prueba. O sea, la injusticia, fuera buscada o fortuita, era más que presunta o supuesta. Era evidente. 

La explicación más plausible es que no fuera un atraco premeditado sino un error de bulto sobrevenido. Me explico: es bastante probable que el presentador se pusiera tan riguroso con el equipo azul porque llevaba demasiada ventaja a los rivales y así se apretaba la competición pero después, como Bego y su equipo no reaccionaron de la mejor manera, la cosa se acabó yendo de las manos. Solo eso o los nervios de la grabación explican, por ejemplo, que cuando ella espetó “pues dímelo tú, Julian”, él le respondiera “asume tu responsabilidad como capitana” en lugar de darle la explicación preceptiva. Sea como fuere, solo había que echar un vistazo a las redes para ver la avalancha de acusaciones de tongo al programa. Otra vez la controversia empañándolo todo.

Luego, cuando los espectadores esperábamos ya las correspondientes nominaciones, la prueba de eliminación y la expulsión, el programa acabó abruptamente. Claro, ya había polémica suficiente para una semana. 

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