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Los pueblos más bonitos de Rioja Alavesa

Laguardia, Labastida, Lanciego o Samaniego son algunas de las visitas imprescindibles en la tierra del vino

Noelia Hontoria

Viñedos propios de los pueblos más bonitos de Rioja Alavesa/ Jill Wellington EN PIXABAY
Viñedos propios de los pueblos más bonitos de Rioja Alavesa/ Jill Wellington EN PIXABAY

Rioja Alavesa es un destino imprescindible para los amantes de la naturaleza y el vino. Limitados geográficamente por Navarra y La Rioja, y con el sector vinícola como motor económico y turístico, esta privilegiada zona del norte es una de las siete comarcas en las que se divide la provincia de Álava. Compuesta por 15 municipios y 23 núcleos de población, presume de tener más de 11.000 héctareas de viñedos en apenas 300 kilómetros cuadrados. 

Rioja Alavesa es un lugar con encanto para pasar unas vacaciones o disfrutar en pequeñas dosis en escapadas de un solo día. De estos terrenos salen algunos de los mejores vinos con Denominación de Origen Rioja, pero también la arquitectura típica de la zona y la naturaleza se conjugan para ofrecer al visitante un entorno inolvidable. A continuación, se repasan algunos de los pueblos más bonitos de Rioja Alavesa que hay que visitar sí o sí.

Una vista de la Rioja Alavesa / David Mark EN PIXABAY
Una vista de la Rioja Alavesa / David Mark EN PIXABAY

Laguardia 

Con calles empedradas, murallas e iglesias que forman parte de un patrimonio exquisito, Laguardia transporta al visitante a la Edad Media. Construida a modo de atalaya, es uno de los pueblos más bonitos de Rioja Alavesa y de Euskadi. También es uno de los más turísticos y poblados. Aquí se encuentran una buena variedad de hoteles y restaurantes.

Merece la pena destacar la Casa Palacio del Fabulista Samaniego, la Iglesia de Santa María de los Reyes o las lagunas que se enmarcan en el exterior de la villa amurallada. Laguardia se encuentra en alto. En su día, sirvió como fortaleza; ahora, está marcado en el mapa de los pueblos más bonitos de Rioja Alavesa gracias a que ha sido capaz de conservar su esencia. 

Labastida

Este pequeño pueblo destaca por sus bodegas subterráneas y su casco histórico medieval. Es el segundo municipio más grande de Rioja Alavesa en proporción de población, casi empatado con Laguardia. Si existe una visita imprescindible aquí, esa es la del yacimiento arqueológico de la época de los berones, que se ubica en las inmediaciones de Salinillas de Buradón.

Como curiosidad, el 7 de diciembre se celebra la festividad de La Ronda, con hogueras, castañas y zurracapote, la bebida típica de este lugar, una especie de 'kalimotxo' con frutas y, cómo no, el vino como principal protagonista.

Lanciego

Este pueblo tiene un casco histórico precioso, pero destaca sobre todo por sus casas nobles y sus edificaciones de lujo. Como no podía ser de otra forma, el vino también cobra protagonismo, y justo a la entrada del pueblo encontramos uno de los trujales más admirados de esta zona. 

Tiene apenas 600 habitantes y conserva ese encanto de Rioja Alavesa, a medio camino entre lo moderno, lo rural y lo medieval. En Lanciego se puede encontrar una gastronomía exquisita, como el Aceite Arrolan, protagonista de algunas actividades que se pueden hacer aquí, como catas de aceite.

Elciego

Aquí se encuentra el Hotel de la Bodega de Marqués de Riscal, un edificio obra de Frank Gehry, arquitecto reconocido mundialmente por su trabajo en el Museo Guggenheim de Bilbao. Pero este no es el único atractivo de este lugar. Sus calles empedradas, su casco histórico con esencia medieval, sus edificios blasonados y sus construcciones típicas lo convierten en uno de los pueblos más bonitos de Rioja Alavesa.

A nivel turístico, destacan también su Basílica de Nuestra Señora de la Virgen de la Plaza, su Iglesia de San Andrés, su Palacio Casa de los Hierros o su Palacio Zarate Nabar. Con apenas 1.000 habitantes, Elciego es una visita imprescindible en esta zona con encanto de Euskadi.

Samaniego

Samaniego apenas cuenta con 300 habitantes y tal vez esto forma parte de su encanto. En un pueblo tranquilo, donde se respira paz y donde su casco histórico transporta al visitante a un tiempo en el que todo se vivía con más calma. Aquí se ha detenido el tiempo. 
A pesar de su pequeño tamaño, destacan las más de diez bodegas que forman parte de este lugar. Pero no se puede dejar de mencionar su balcón mirador, que ofrece unas vistas impresionantes a Rioja Alavesa.

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