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Qué ver en Beasain, el pueblo de Karlos Arguiñano

Este pueblo gipuzkoano conserva grandes atractivos, como el Conjunto Medieval de Igartza

Noelia Hontoria

Palacio de Igartza en Beasain / SITE OFICIAL CONJUNTO MONUMENTAL DE IGARTZA
Palacio de Igartza en Beasain / SITE OFICIAL CONJUNTO MONUMENTAL DE IGARTZA

Si hay alguien que lleva a Euskadi por bandera, ese es Karlos Arguiñano. El cocinero más mediático no pierde ocasión para hablar de su Zarautz, donde reside desde que era un adolescente, pero también de Beasain, el pueblo que le vio nacer. Ambas localidades se encuentran en la provincia de Gipuzkoa y tienen un tamaño similar, aunque con evidentes diferencias en sus paisajes debido a que una es una localidad costera (Zarautz) y la otra no (Beasain).

Beasain es una gran desconocida, injustamente. Su arquitectura, su historia y sus paisajes bien merecen la pena una visita. Localizada en la comarca de Goierri, se encuentra a apenas 43 km de Donostia. Tiene un relieve accidentado y muy rico: al norte, está coronado por montes y arroyos; al sur, el protagonista es el valle del río Oria. Una riqueza geográfica que se complementa con su riqueza cultural, en la que destaca el Conjunto Monumental de Igartza.

Palacio y ferrería de Igartza

Forman parte del Conjunto Monumental de Igartza, un yacimiento medieval formado por un palacio, un molino, un puente, una ermita, una presa y una ferrería, entre otros. El lugar más destacado es el palacio de Igartza. Recibe este nombre ya que, a principios del siglo XVI, María de Igartza mandó construirlo en un lugar donde, hasta entonces, se levantaba una casa torre medieval. Destaca por ser el palacio de madera más grande del País Vasco. En él, es imprescindible visitar el patio central y la galería aérea.

Ferrería de Igartza en Beasain / SITE OFICIAL CONJUNTO MONUMENTAL DE IGARTZA
Ferrería de Igartza en Beasain / SITE OFICIAL CONJUNTO MONUMENTAL DE IGARTZA

Por otro lado, la ferrería de Igartza es otro de los lugares con un gran valor patrimonial e histórico. Aunque sus primeras referencias datan del siglo XV, el edificio que queda hoy en día es el resultado de la reconstrucción sufrida a finales del siglo XVIII. Hoy se puede visitar convertido en museo, para entender parte de la historia de esta ciudad. Como curiosidad, en Gizpuzkoa solo existen tres ferrerías que hoy en día se utilizan como museo: la de Agorregi, la de Mirandaola y la de Igartza. Se pueden hacer visitas guiadas a este Conjunto Arquitectónico por 4 euros.

Monte Usurbe desde Beasain

Para los amantes de la naturaleza, esta es otra de las visitas imprescindibles para todo visitante de Beasain. La subida al Monte Usurbe no es complicada, pero ofrece unas vistas impresionantes a toda la comarca de Goierri. Se comparte entre las localidades de Beasain y Ordizia, pero subir desde Beasain lleva apenas tres kilómetros de distancia y no se trata de un camino peligroso ni escarpado, por eso, es un lugar habitual de paseo entre los habitantes de la región que buscan una recompensa al final del camino.

Y es que desde la cumbre del monte Usurbe se pueden admirar preciosas vistas de esta zona interior de Euskadi. Además, allí, el visitante se encontrará también con una enorme antena de telecomunicaciones, que supone un reclamo turístico en sí mismo por su gran tamaño, además de una cruz de hormigón. Se encuentra a 700 metros de altitud. El monte Usurbe pertenece al macizo de Murumendi y el pico más alto es precisamente el que lleva el mismo nombre, Murumendi, a 868 metros. Es una excursión gratuita.

Parroquia Santa María de la Asunción

Fuera del Conjunto Medieval de Igartza también hay atractivos turísticos y culturales para ver en Beasain. La Parroquia Santa María de la Asunción es uno de ellos. Este lugar es el resultado de diversas reconstrucciones desde el siglo XIV hasta el siglo XVIII. Toma como referencia el dibujo arquitectónico que Fray Miguel de Agirre y Aramburu creó en el siglo XVI. El resultado, a día de hoy, es un edificio de planta basilical, que cuenta con una sola nave y con un ábside.

En su interior, se encuentra la capilla de Yarza, el presbiterio y la sacristía, mientras que en su exterior destaca la torre-campanario que da una forma icónica a la parroquia. El retablo del Altar Mayor es uno de sus atractivos más destacados. Es obra de Juan de Ursularre y Echeverría, donde se pueden admirar lienzos, como el de la imagen de la Virgen, y que los estudiosos sitúan en el siglo XVII en la Escuela Madrileña. La entrada es gratuita.

 

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