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Azpiazu: "Cualquier subida de impuestos tendría efectos negativos sobre la economía"

El Gobierno vasco aplaza cualquier reforma fiscal hasta que la recuperación económica se consolide y apuesta por el recurso al endeudamiento para mantener el nivel de inversiones

Consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu. /EP
Consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu. /EP

La posición del Gobierno vasco es clara: “cualquier subida de impuestos tendría consecuencias negativas sobre la economía”. El debate fiscal queda definitivamente aparcado en este 2021 y, “mientras no lleguemos a una situación económica que recupere los niveles previos al covid”. Así de contundente lo ha señalado el consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, al presentar unos datos económicos que han cifrado la contracción económica de 2020 en un 9,5% de caída en el PIB. Hasta que la economía no presente datos de recuperación, cualquier reforma fiscal quedará en el armario y se seguirá acudiendo a mecanismos de deuda para la financiación del gasto público.

De momento y, por lo menos hasta 2022, la política fiscal seguirá una línea expansiva para tratar de ayudar a la recuperación económica y a la actividad de las empresas. Es una línea que reclamaba también recientemente el director general de la patronal vasca, Confebask, Eduardo Arechaga, en la misma línea al pedir “apoyo para salvar empresas y que puedan crear empleo”.

Apoyo en el endeudamiento para sostener el gasto y la inversión

La apuesta, por lo tanto es mantener el gasto público recurriendo a la deuda. Y es que para el consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, “tenemos margen para el endeudamiento”. Así, se ha referido a las condiciones que la Unión Europea ha flexibilizado para acudir a esta herramienta de financiación, a la buena situación financiera de las arcas públicas vascas y a las condiciones de crédito a intereses de tipo casi negativo. Azpiazu ha señalado que cuando la actividad se empiece a normalizar y la recuperación se consolide, “será el momento de impulsar los cambios oportunos para ajustar el endeudamiento y recurrir a los ingresos fiscales”. Por lo tanto, sigue quedando en suspenso la reforma fiscal sobre la que se empezó a trabajar el pasado año.

 

Y es que el Gobierno vasco se apoyará en la deuda como palanca para intentar mantener un nivel de gasto sin precedentes en las Cuentas para el 2021 . El esfuerzo se cifra en los 1.700 millones de euros de endeudamiento que prevén las cuentas, un 188% más que en 2020, y que dejarán la deuda viva del Gobierno en el techo histórico de los 12.440 millones de euros, un 16,9% del PIB, dentro de los límites marcados por la UE y en el desarrollo del acuerdo de la Comisión Mixta de Concierto.

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