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Bildu se da un barniz institucional para asaltar el trono del PNV

La izquierda abertzale busca su particular 'patada al hormiguero' con la negociación de los Presupuestos vascos

Arnaldo Otegi y Madalen Iriarte en un acto de EH Bildu / EFE
Arnaldo Otegi y Madalen Iriarte en un acto de EH Bildu / EFE

EH Bildu afronta una etapa decisiva en el largo viaje en el que está embarcada para cambiar la percepción que muchos agentes sociales, económicos y políticos tienen de la rama política de la izquierda abertzale. El pasado heredado de la antigua Batasuna, esa falta de condena, cuando no la connivencia con ETA, y la ausencia hoy de una condena inequívoca del terrorismo siguen pesando como una losa en la mochila política. Un hecho que, junto a guiños 'antisistema' de su discurso, hace que una buena parte del electorado vasco sienta cierta desconfianza que frena el 'sorpaso' al PNV y la posibilidad de materializar la alternancia al partido que ha sido hegemónico hasta ahora en el nacionalismo. 

Los esfuerzos de la coalición de izquierdas por desmontar esa imagen se engranan en una estrategia que viene desarrollándose en los últimos años y a la que contribuye la aparición de nuevas figuras y portavoces, alejados de la política en los años del terrorismo, junto a otros que llegan a la coalición de la mano de EA o Alternatiba. Las operaciones se combinan con otros movimientos más discretos, como son los encuentros que vienen manteniendo dirigentes de EH Bildu con grandes empresas, como Iberdrola, y organizaciones patronales vascas. El objetivo, trasladar un mensaje más institucional, de responsabilidad, de partido de gobierno.

El tiempo avanza, y las elecciones municipales y forales están a 19 meses de distancia. Mientras tanto, el crecimiento de Bildu ya es señalado por las diferentes encuestas de los partidos y eso que en muchas candidaturas clave está pendiente conocer las caras del cartel electoral. Esa cita electoral, por cierto, es la que ha señalado el nuevo líder del PSE, Eneko Andueza, para analizar el escenario de alianzas que podría abrirse en Euskadi. El nuevo secretario general de los socialistas vascos ha abierto un nuevo campo de relaciones que ha contribuido a acelerar las estrategias con ecos de tripartitos de izquierdas o de acuerdos puntuales entre siglas diferentes a las que han dominado los últimos 8 años.

EH Bildu sigue trabajando en ese barniz institucional. Ahí encaja el decidido apoyo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE). La izquierda abertzale avanzó rápida el anuncio de su voto, mientras el PNV se vio obligado a votar este jueves un 'sí' a las Cuentas del Gobierno Sánchez sin poder presentar todavía una contrapartida de peso equivalente al de otra veces, con un sensación de ser 'determinantes en Madrid' un tanto menguante y necesitada de las declaraciones de miembros del gobierno socialista en las que recuerdan que "el PNV sigue siendo el socio preferente".  

En Euskadi, este movimiento cristaliza en la decisión anunciada este viernes por la portavoz de la formación, Madalen Iriarte, de no presentar una enmienda a la totalidad a las Cuentas de Urkullu extendiendo el tiempo de la negociación "con voluntad de acuerdo". El hecho de que el primer partido de la oposición no vote contra los Presupuestos es ya algo inédito en la trayectoria de EH Bildu y no deja de ser una apuesta arriesgada. Algunos creen que respaldar, aunque sea con una abstención, el Presupuesto del PNV sería dimitir como líderes de la oposición, además, cómo verían ELA y LAB ese movimiento cuando los sindicatos nacionalistas han declarado la guerra a la política económica de los jeltzales. 

Pero la cuestión está en el precio, en determinar qué aporta más a ese barniz institucional que necesita EH Bildu para ganar al PNV, en cómo lograr el efecto de la "patada al hormiguero" que señalaba Arnaldo Otegi. El acuerdo presupestario en Madrid, el alcanzado también en Navarra podría verse acompañado del de Euskadi. 

El PNV ya no podría acusar a EH Bildu de no hacer en Euskadi, lo que sí estaban haciendo en el Congreso o en el Parlamento navarro. La negociación presupuestaria en la Cámara vasca que se ha convertido en un 'tete a tete' entre PNV y Bildu, empezó como una partida de mus. El consejero de Economía y Hacienda, Pedro Azpiazu, presentó una alternativa en la que valoró en más de 150 millones de euros las contrapartidas a la izquierda abertzale y se comprometió a analizar las cuestiones políticas y recogerlas en el acuerdo "como en Navarra". Un planteamiento que buscaba construir el discurso de que EH Bildu estaba en el 'no', pero los de Otegi cogieron el guante y pidieron discreción para seguir explorando el acuerdo. Así que, lo que empezó como un baile para echar la culpa al otro de la falta de acuerdo es ahora un arriesgada apuesta en busca del barniz de la imagen del 'partido institucional'. 

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