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El Gobierno vasco prevé situar la tasa de paro por debajo del 10% en tres años

Idoia Mendia anuncia su próxima comparecencia parlamentaria para "incorporar ideas" del resto de partidos a una futura ley que también prevé la reforma de la RGI

La vicelehendakari segunda y consejera de Trabajo y Empleo, Idoia Mendia, en una imagen de archivo. / GOBIERNO VASCO
La vicelehendakari segunda y consejera de Trabajo y Empleo, Idoia Mendia, en una imagen de archivo. / GOBIERNO VASCO

La vicelehendakari y consejera de Trabajo y Empleo, Idoia Mendia, ha presentado este martes la 'Estrategia Vasca de Empleo 2030', el marco estratégico con el que el Gobierno vasco intentará hacer frente al impacto de la pandemia en el ámbito laboral. Mendia, que ha pedido su comparecencia parlamentaria para presentar a los grupos una estrategia que ha contado ya con aportaciones de los agentes que participan en la Mesa de Diálogo Social, ha desgranado un plan que prevé situar la tasa de paro por debajo del 10% en 2024, mejorando además la calidad del empleo a través de una futura Ley del Sistema Vasco de Empleo que permita regularizar todas las actuaciones. Entre ellas, la reforma de la ley de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) y para la inclusión social, reforzando su vinculación con la actividad laboral, un plan de choque para recuperar el empleo perdido durante la crisis pandémica, y la transformación del marco vasco para la formación para el empleo, adaptándolo a las necesidades concretas de empresas y personas trabajadoras.

La pandemia ha provocado en determinados sectores empresariales una de las mayores crisis conocidas hasta la fecha. Para poder salir de ella, el Gobierno vasco ha trazado una estrategia, alineada con el programa 'Berpiztu', con la que tratará de mejorar la calidad del empleo a través de fórmulas "innovadoras e inclusivas", según ha precisado este martes la consejera Mendia. El Gobierno ha elaborado un diagnóstico con las necesidades tanto de las personas trabajadoras de Euskadi, como de las empresas, pues entiende que las Administraciones públicas deben jugar "un papel determinante" a la hora de reflotar la maltrecha economía. Al margen del influjo de la crisis pandémica en el empleo vasco, el departamento que dirige Mendia se ha fijado en las transformaciones por las que atraviesa la sociedad vasca a la hora de perfilarla: la tecnológico-digital, la energético-climática y la sociosanitaria. En este contexto, el Gobierno es consciente de que Euskadi "arrastra déficits estructurales" en el mercado laboral como son "la temporalidad", la "cronificación" en el desempleo, o las "desigualdades" en las oportunidades para determinados colectivos de personas, tal y como ha reconocido la consejera Mendia.

La búsqueda de "consenso y colaboración"

Para impedir que esta situación se cronifique, y que se pierda empleo "por la automatización de procesos", el departamento de Trabajo y Empleo quiere potenciar la "igualdad de oportunidades" para los colectivos con especiales dificultades de acceso al empleo. Asimismo, el nuevo modelo quiere ofrecer una respuesta más ágil en un mercado de trabajo en cambio constante, fomentando además el equilibrio territorial -que llegue a todas las comarcas y municipios por igual-, a través del "consenso y colaboración". "Me he comprometido a que se abra a las aportaciones de todos" los grupos porque la "voluntad" es la de "incorporar ideas", ha indicado la consejera este martes en la rueda de prensa tras el consejo de Gobierno, en referencia a su próxima comparecencia parlamentaria.

La nueva estrategia vasca de empleo del Gobierno, según ha precisado Mendia, quiere reforzar el empleo de calidad, "contribuir al desarrollo social y económico de Euskadi, establecer el derecho a las políticas activas de empleo, y garantizar una igualdad efectiva de oportunidades en relación al empleo. Sobre estos principios se han fijado un total de 26 claves que deben articular las políticas públicas de empleo en la próxima década: mejorar la calidad en el empleo para fomentar la inclusión social -aquí se recogen actuaciones, entre otras, sobre la inspección que garantiza los derechos o la salud laboral-, un empleo resiliente capaz de adaptarse al sistema productivo, el derecho subjetivo a las políticas activas de empleo (se traduce en iniciativas de mejora del sistema público de empleo para hacerlo efectivo), y la igualdad de oportunidades, que implica la garantía de la igualdad de género, la empleabilidad de los jóvenes, la lucha contra el edadismo, las oportunidades para las personas con diversidad funcional y también la calidad en los empleos de la economía de los cuidados.

 

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