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El Gobierno vasco impone a los ayuntamientos los suelos edificables

Hasta ahora, las Directrices de Ordenación del Territorio limitaban la actuación urbanística de los ayuntamientos al fijar una horquilla mínima y otra máxima de nuevos suelos

Construcción en Euskadi. / EP
Construcción en Euskadi. / EP

El Gobierno vasco ha propinado un hachazo a la autonomía municipal: impone a los ayuntamientos de Euskadi los nuevos suelos para la edificación. Las llamadas Directrices de Ordenación del Territorio (las DOT) han creado el concepto de perímetro de crecimiento urbano, que fija la superficie que puede dedicarse a la edificación e incluso la ubicación de esas áreas en cada municipio.

Hasta ahora, las DOT limitaban la actuación urbanística de los ayuntamientos al fijar una horquilla mínima y otra máxima de nuevos suelos que cada pueblo podía destinar a nuevas viviendas y a nuevos sectores de actividades económicas.

Dentro de esos mínimos y máximos, cada ayuntamiento elegia la cantidad de nuevo suelo residencial y de actividades, además de la ubicación de estos sectores en el municipio.

En las nuevas DOT, en vigor desde septiembre de 2019, el artículo 11 establece el concepto de perímetro de crecimiento urbano y señala textualmente que fuera de estas áreas “no se contempla la necesidad de su ocupación urbanística en el horizonte del PTP. En el supuesto de existir ámbitos de suelo urbanizable, en la revisión del planeamiento urbanístico se dilucidará su calificación rural o justificadamente el mantenimiento de su adscripción a zonas de nueva expansión urbanística”.

Ya existe un ejemplo concreto de esta nueva medida. Actualmente, está en la fase de exposición pública el nuevo Plan Territorial Parcial (PTP) del Bilbao metropolitano, en el que se aplica el perímetro de crecimiento urbano. En la documentación gráfica, se delimitan, además de los topes mínimos y máximos de los nuevos suelos residenciales e industriales, las áreas concretas donde cada municipio puede desarrollarse.

Las DOT restringen así de manera significativa la mayor autonomía local que lograron los ayuntamientos con la aprobación, en 2006, de la ley del Suelo de Euskadi. Entonces, se eliminó la potestad de las diputaciones forales de la aprobación definitiva de los planes generales urbanísticos municipales y se concedió la ratificación a todos los ayuntamientos de más de 7.000 habitantes.

Las DOT, que se aprobaron por vez primera en 1997, marcan las principales pautas y planes urbanísticos que gestionan el territorio vasco. Determinan la protección de zonas naturales, la ubicación o reconversión de grandes zonas residenciales o industriales, el trazado aproximado de algunas de las grandes infraestructuras y su función en el territorio (caminos, carreteras, vías férreas, puertos, aeropuertos…), pero también la dirección de las políticas públicas en las zonas rurales y en las zonas urbanas, y la gestión del agua y la energía.

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