Pásate al MODO AHORRO

Otegi, de la cárcel por pertenencia a ETA a disputar la hegemonía del PNV

Con 19 años se había enrolado en ETA político-militar y en 1981, cuando esta rama se disolvió, él optó por continuar e ingresó en ETA militar

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi. / EFE
El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi. / EFE

Arnaldo Otegi, reelegido este sábado como coordinador general de EH Bildu, es un icono de la izquierda abertzale, que lleva un cuarto de siglo liderando, aunque en los últimos años no haya tenido un cargo institucional. Como "referente" para la izquierda abertzale también lo es para sus adversarios, las formaciones de centro y derecha en España y, en menor medida, el PNV en Euskadi.

Arnaldo Otegi Mondragón, nacido en Elgoibar (Gipuzkoa) la víspera de San Fermín de 1958, tiene una larga trayectoria política y también carcelaria. Con 19 años se había enrolado en ETA político-militar y en 1981, cuando esta rama se disolvió, él optó por continuar e ingresó en ETA militar, donde se le consideraba un activista de base.
 

Tres secuestros

Acusado de participar en tres secuestros, fue absuelto de dos de ellos y cumplió una condena de tres años entre 1987 y 1990. Otegi comenzó a participar en política y en 1995 se convirtió en parlamentario vasco.

Paradójicamente, la misma Justicia que ha actuado contra él en numerosas ocasiones le puso en bandeja su primer ascenso, al encarcelar en 1997 a toda la Mesa Nacional de HB por difundir un vídeo de ETA en la campaña electoral del año anterior. Ese vacío de poder en HB le convirtió en el principal portavoz de la izquierda abertzale, seducida por su oratoria fluida y afilada.

Participó en las negociaciones que derivaron en el frustrado Pacto de Lizarra y en el acuerdo de legislatura alcanzado con el PNV y EA, que ETA hizo saltar por los aires al romper el "alto el fuego indefinido" declarado en 1998.

Su actuación política en aquellos años oscilaba entre los repetidos intentos de lograr acuerdos entre nacionalistas y un perfil aún radical que le llevaba a justificar y contextualizar cada asesinato de ETA, participar en numerosos homenajes a sus miembros y a cometer algunos excesos verbales.

El 11 de noviembre de 2004, con Batasuna ya ilegalizada, Otegi participó en un acto político en el Velódromo de Anoeta en el que hizo una propuesta de resolución del que la izquierda abertzale llama "conflicto" vasco basada en la constitución de dos mesas paralelas de negociación: una política entre los partidos y otra técnica entre el Gobierno y ETA.

Otegi mantenía reuniones informales y discretas en el caserío Txillarre de Elgoibar con los socialistas Jesús Eguiguren y Francisco Egea, germen del intento de "proceso de paz" que acabó enterrado entre los cascotes de la T-4 del aeropuerto de Madrid Barajas.

Durante esa tregua se trató de llevar a la práctica el esquema de las dos mesas ideado por Otegi en 2004, con los partidos vascos hablando de política en Loiola   (Gipuzkoa) y con los contactos entre el Ejecutivo y ETA en Suiza y Noruega.


ETA reventó el proceso con la bomba de la T-4 de Barajas, que causó dos muertos el último día del año de 2006, un atentado que hizo "caer del caballo" a Arnaldo Otegi, quien a partir de ahí acabó de convencerse de que la organización terrorista era un lastre que evitaba que la causa de la independencia pudiera sumar mayorías.

De nuevo en la cárcel


En 2007 fue condenado por participar en el homenaje al etarra José Manuel Beñaran "Argala" y pasó 15 meses en la cárcel, tras lo que comenzó a trabajar en una nueva estrategia que apostaba por las "vías exclusivamente pacíficas y políticas". La imposición de esta tesis en la izquierda abertzale conllevó en 2011 el abandono definitivo de las armas por parte de ETA.

Otegi había sido detenido en 2009 por el caso Bateragune y meses antes del alto el fuego fue condenado a 10 años de prisión, aunque posteriormente el Tribunal Supremo rebajó la pena a 6 años y medio.

La sentencia estableció que Otegi había intentado reconstituir Batasuna bajo las órdenes de ETA, pero el portavoz abertzale dijo durante el juicio que su actuación en aquel momento trataba precisamente de imponer en la izquierda abertzale la tesis de que la organización terrorista, a la que nunca ha condenado expresamente, "sobraba" y "estorbaba".

El 1 de marzo de 2016 acabó de cumplir su condena en la cárcel de Logroño y retornó a la política como secretario general de Sortu y aunque no pudo ser candidato a lehendakari por no estar agotada su inhabilitación para cargo público, tuvo un papel protagonista en la campaña.

Desde entonces sigue al frente de EH Bildu, ya no de Sortu el partido de la izquierda abertzale, pero sin estar en ninguna institución, lo que rebaja su protagonismo limitándolo a intervenciones en los medios y las redes sociales y a la interlocución con los dirigentes de otras formaciones, aunque sea de forma "discreta" como con Pablo Iglesias.

En los últimos años ha defendido el giro hacia una política más útil, más en Madrid que en Euskadi, donde mantiene una pugna con el PNV, y durante la pandemia ha defendido la aplicación de las medidas más restrictivas para contener los contagios.

Archivado en:

Lo más leído
Destacados