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El PNV se enreda, de nuevo, con la extracción de gas en Álava

Las declaraciones de sí pero no del alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, obligan al departamento de Arantxa Tapia a retrasar sus planes y esperar que el conflicto se resuelva en los tribunales

Pozo de Armentia-2. /EFE
Pozo de Armentia-2. /EFE

Es muy difícil, por no decir imposible, quedar bien con todos en política. Pero esa es la intención del alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, al envolverse en la bandera de su ciudad para lanzar a los tribunales la patata caliente de los permisos medioambientales para la extracción de gas en su municipio. "Soy alcalde de Vitoria y me debo en primer lugar al municipio y a cumplir la normativa del Plan General de Ordenación Urbana que prohíbe cualquier actividad extractora en el término municipal. Esa posición no la cambiaremos". Con esta declaración de intenciones, condicionada por la presencia en su Gobierno del PSE y la necesidad de un voto de la oposición -generalmente de Elkarrekin Podemos- para sacar adelante sus poyectos y presupuestos, el alcalde de la capital vasca solo deja un camino al Gobierno vasco para sacar adelante un proyecto básico en su apuesta por el gas como elemento clave, especialmente si se tiene en 'casa', de la transición energética. "Ya señala la autorización de impacto medioambiental aprobada por Ministerio de Transición Ecológica, que en caso de conflicto con la normativa municipal, la solución es que lo resuelvan los tribunales", ha señalado Urtaran.

Con esta decisión, el Departamento de Desarrollo Económico de Arantxa Tapia suma un nuevo opositor a sus planes energéticos: el reloj. Por un lado, porque el objetivo de extraer gas en el suelo de Euskadi es para un tiempo determinado. Concretamente, hasta 2050 que es el año fijado por la UE como objetivo para que la huella de carbono sera cero. Por otro, porque la Ley de Cambio Climático que planea sobre el Congreso de los Diputados prohibirá hacer nuevas prospecciones, o así está previsto ahora, desde el momento mismo de su aprobación. Si el Gobierno vasco opta por la vía judicial, y no es un proceso rápido, cabe la posibilidad de que la resolución no llegue a tiempo.

Lo curioso del asunto es que el PNV en bloque apuesta firmemente por esta vía de búsqueda de energía 'local' hasta que las alternativas renovables sean una realidad. Después de 30 años del no a toda fuente energética por parte de una mayoría social vasca: no al eólico por su impacto ambiental; no a la nuclear por sus riesgos; no a la extracción de gas; no a las líneas de alta tensión; ahora, cuando la soga de la UE aprieta, al partido del Gobierno le surgen las prisas que podría haber resuelto antes con decisión y audacia política.

El propio Urtaran, que ahora bloquea la prospección en Subijana de Álava, ha defendido la estrategia energética del Gobierno vasco y ha señalado que, hasta llegar a una generación de energía centrada 100% en renovables, es necesario dar un con un sistema de transición y en esa opción "solo nos cabe optar por el gas o la energía nuclear. Yo opto por el gas". En este sentido, ha insistido en que siempre será mejor emplear, de modo transitorio, "gas extraído en Euskadi, en Vitoria, que recurrir a gas de Nigeria. Dónde no sabemos en qué condiciones de trabajo para las personas y con qué emisiones se extrae". 

Tapia defiende la legalidad de la prospección

La consejera de Desarrollo Económica ha recordado en las últimas jornadas que el proyecto tiene la "autorización más importante, la medioambiental", en referencia a la declaración favorable de impacto ambiental al proyecto emitida por el Gobierno de España. Tapia defiende, por lo tanto, que la negación de la licencia anunciada por el Ayuntamiento de Vitoria no impide el desarrollo del proyecto que deberá analizar la situación. El Ejecutivo de Urkullu mantiene la legalidad de la medida y defiende la necesidad de determinar si, a las afueras de Vitoria, existe un yacimiento importante de gas porque, "aunque la apuesta es la energía renovable, es necesario establecer una estrategia energética hasta llegar a ese escenario objetivo y, ahí, el gas puede jugar un papel durante el tiempo de transición". 

Tapia ha defendido en el Parlamento vasco que el proyecto de exploración de gas en el pozo Armentia-2 de la sociedad de Hidrocarburos de Euskadi-SHESA cuenta "ambientalmente con todas las garantías, con todos los permisos y con todas las leyes". "Hemos hecho una apuesta por las renovables, pero mientras tanto, necesitamos el gas y también otro tipo de energías como el hidrógeno", ha insistido.

El PSE se pone de perfil

Los socialistas han votado este mismo mes a favor en el Parlamento vasco, junto con el PNV, de que Shesa se mantenga operativa. Pero el parlamentario del PSE Alberto Alonso ya ha advertido, a preguntas de EH Bildu, que la nueva ley que tramita el Gobierno de España "nos abre una reflexión sobre el futuro de Shesa", cuya actividad es difícil de encajar en el actual contexto hacia las energías renovables. "La voluntad socialista es la de acabar con las energías fósiles, y aunque haya un proceso de transición hacia las renovables en el que el gas juega su papel, no creemos que este vaya a venir del subsuelo vasco si nos atenemos a las resultados de los últimos años", señalan fuentes del partido.

En cambio, el apoyo mostrado en la Cámara vasca no ha sido seguido por la formación progresista en Álava. Allí, tanto en el Ayuntamiento como en la Diputación, el PSE ha votado en contra de autorizar las prospecciones en los pozos que se hayan en su suelo."Los socialistas rechazamos el proyecto del pozo de gas de Subijana, ya que no forma parte de nuestra política apostar por nuevas inversiones en hidrocarburos", ha aclarado este miércoles su portavoz en las Juntas, Jon Nogales.

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