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El PNV 'abandona' al PSE en Irun y Eibar a la espera de arrebatarles la Alcaldía

El alcalde Santano, que ha tejido en Euskadi la primera alianza socialista con Podemos, cree que la no incorporación jeltzale a estos Gobiernos municipales responde a una "estrategia" dirigida desde Sabin Etxea

Vista de Sabin Etxea, la sede del PNV en Bilbao. EUROPA PRESS
Vista de Sabin Etxea, la sede del PNV en Bilbao. EUROPA PRESS

El alcalde de Irun, José Antonio Santano (PSE), se preguntaba este miércoles en una entrevista concedida a 'Crónica Vasca' por qué el PNV ha decidido quedarse en la oposición en las dos grandes ciudades guipuzcoanas donde gobiernan los socialistas, los feudos de Irun y Eibar, en vez de formar parte de sus Gobiernos. Santano cree que tras la no incorporación jeltzale a su Ejecutivo está "la estrategia" política diseñada desde Sabin Etxea. Fuentes del PNV aseguran, sin embargo, que el GBB y el PSE de Gipuzkoa optaron en 2019 "por no incluir Irun en los pactos, o al menos a permitir que ahí no fuera obligatoria", por las "malas relaciones" que mantienen el alcalde y el candidato jeltzale, Xabier Iridoy. Pero también es cierto que tanto en Irun, como en Eibar, el PNV ha decidido mantenerse al margen de sus Gobiernos tras ir sumando apoyos electorales, progresivamente, en cada una de las elecciones municipales que se vienen celebrando desde 2011. Y que en los acuerdos de Gobierno, como es sabido y está comprobado, es el partido pequeño de la coalición el que sale después perjudicado en las urnas. Y en estos casos sería el PNV.

A Santano le cuesta asumir que en plena pandemia, con sus nefastas implicaciones socioeconómicas, el PNV haya optado por el tacticismo y no por dar solidez a su Gobierno sumando los siete concejales jeltzales a los diez del PSE, que finalmente ha decidido tejer esa alianza con Podemos, en lo que supone el primer acuerdo municipal entre ambas formaciones en Euskadi. El alcalde de Irun dirige su mirada ahora a Eibar, y se pregunta por qué ocurre allí lo mismo que en la ciudad fronteriza, pues los ocho concejales del PSE gobiernan en minoría y hoy por hoy, tratan de llegar a acuerdos con el resto de formaciones para poder aprobar sus Presupuestos municipales de 2021. En Eibar tampoco los seis concejales jeltzales se han incorporado al equipo de Gobierno liderado por Miguel de los Toyos, algo que el PNV sí ha hecho en otros municipios guipuzcoanos donde ahora gobierna el PSE, como Andoain o Pasaia, cuando la fuerza más votada fue EH Bildu. El PSE, cuya ejecutiva se ha reunido este miércoles, ha pedido a los partidos, a todos ellos, que se abran para alcanzar pactos presupuestarios en las Instituciones vascas, incluídos los Ayuntamientos, porque ahora mismo se requiere un mayor "nivel de compromiso" político para poder hacer frente al impacto social y económico de la pandemia.

El progresivo ascenso electoral del PNV en una década

El PNV no se ha incorporado al Gobierno de Irun, la segunda ciudad de Gipuzkoa, ni al de Eibar, la cuarta, tras haber ido sumando apoyos electorales durante la última década. El PSE sigue teniendo la misma solidez electoral de antaño, en ambos municipios, pero los jeltzales han ido sumando nuevos votos, a costa de otros partidos, principalmente del PP. El PNV fue en Irun en 2007 la tercera fuerza política, con 4.113 votos y cuatro concejales, 207 menos que el PP, que fue segunda con 4.320 votos, muy lejos ambos de los 10.635 votos y 12 concejales del PSE, cuyo porcentaje de voto rondaba entonces el 40%. Los jeltzales han ido desde entonces sumando apoyos electorales, tanto en 2011 (4.583 votos y cinco concejales), como en 2015 (5.133 votos y cinco concejales), y en 2019 (7.073 votos y siete concejales), consolidándose como segunda fuerza, lejos todavía, pero no tanto tras sumar cerca de 3.000 votos nuevos en trece años, de los 10.172 votos y diez concejales del PSE.

El caso de Eibar es similar. El PNV ha ido, poco a poco, creciendo en apoyos electorales. Fue tercera fuerza política tras las elecciones municipales de 2011 con 2.624 votos y cuatro concejales, por detrás del PSE (5.024 votos y nueve ediles) y de EA-Alternatiba (3.673 votos). También fue tercera en 2015, con 2.829 votos frente a los 3.210 de EH Bildu y los 5.596 del PSE, pero ascendió en las municipales de 2019 hasta los 3.702 votos y los seis concejales, convirtiéndose en la segunda formación política, por detrás todavía del PSE, cuyo respaldo sigue siendo robusto, sin apenas oscilaciones, con 5.604 votos y nueve concejales.

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