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El PP prevé un próximo acercamiento del PNV a Iturgaiz ante la presión del 'bloque de izquierdas'

Los 'populares' consideran que el partido de Andoni Ortuzar acabará llamando a su puerta "en cuanto vea peligrar su mayoría en Euskadi"

Encuentro reciente entre el lehendakari Iñigo Urkullu y Carlos Iturgaiz, en el que el líder de PP+Cs le ofreció "remar en la misma dirección" para hacer frente al coronavirus.
Encuentro reciente entre el lehendakari Iñigo Urkullu y Carlos Iturgaiz, en el que el líder de PP+Cs le ofreció "remar en la misma dirección" para hacer frente al coronavirus.

La coalición PP+Cs considera que el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos "está alimentando un frente de izquierdas" en Madrid que "acabará llegando a Euskadi tarde o temprano". Fuentes del partido liderado por Carlos Iturgaiz auguran un acercamiento de la formación jeltzale a medio plazo, "en cuanto vea peligrar su hegemonía" en la Comunidad Autónoma Vasca. "Estamos seguros de que si el PNV ve peligrar su mayoría se acercará a nosotros", prevén los 'populares', pues entienden que en la ecuación del "bloque de izquierdas" no encaja el partido presidido por Andoni Ortuzar.

En el PP+Cs ven en Madrid "una dura pugna por la interlocución nacionalista vasca" con el Gobierno de Pedro Sánchez, a quien acusan de "alimentar" un bloque de izquierdas que "acabará apartando al PNV" de su papel de socio preferente en beneficio de EH Bildu. "Lo están haciendo en España, lo han hecho en Navarra y lo acabarán haciendo en Euskadi", señalan a 'Crónica Vasca' las mismas fuentes. "El PNV está inquieto", valoran, "porque no se entiende que unos Presupuestos Generales del Estado puedan sacarse adelante con el apoyo de EH Bildu".

El nuevo tablero político que emerge en Euskadi cogió forma el miércoles, cuando Arnaldo Otegi avanzó en una entrevista en Radio Euskadi la intención de EH Bildu de apoyar los PGE. Su anuncio fue más que un titular. Representa el nuevo marco político que pretende construir EH Bildu para la actual legislatura: la de una formación política que influye en Madrid, un papel, el de la interlocución nacionalista vasca con el Gobierno central, que hasta la fecha había monopilozado el PNV. Este nuevo posicionamiento abertzale es una declaración de intenciones: dejar claro que pretende convertirse en un partido útil para Euskadi, ser un interlocutor fluído del Gobierno de Pedro Sánchez, una función que socialmente siempre se le ha atribuido al PNV, hasta la fecha el socio vasco preferente en Moncloa.

EH Bildu ha diseñado una nueva estrategia política. En sus discursos ha optado por aparcar las reivindicaciones más soberanistas. Da prioridad a los mensajes sociales e incluye en su agenda temas como el empleo, la educación y la sanidad vasca. Precisamente aquellos sectores que, con el apoyo sindical, se han manifestado en la calle contra el Gobierno vasco durante estos últimos meses de pandemia. La izquierda abertzale no oculta ya su intención de llevar a cabo una política diferente, a pesar de que siguen mostrando una molesta ambigüedad, ante las víctimas del terrorismo, con su tibia y equidistante posición sobre los 'ongi etorris'.

Fuentes de EH Bildu han confirmado que "la situación ha cambiado" y que ahora juegan "en un nuevo tablero político". Los últimos resultados electorales avalan su estrategia de dejar en un segundo plano sus demandas independentistas más radicales. En las elecciones autonómicas de este año 2020 lograron el 27,89 por ciento de los votos, recortando en 72.000 votos la diferencia que mantenían con el PNV tras los comicios de 2016. Con este reposicionamiento EH Bildu quiere tratar de tú a tú al PNV y mostrar que también ellos tienen capacidad para determinar las políticas en Madrid.

Este "nuevo tablero" del que habla EH Bildu obligará a otros partidos a resituarse. El PNV tiene ahora dos grandes problemas. Por una lado, los abertzales se han convertido en un rival por ser el partido influyente en Madrid, aunque es cierto que los jeltzales tienen serias dudas de que EH Bildu logre mantener esta actitud conciliadora con el Gobierno central más allá de su anuncio de apoyar los Presupuestos, tal y como advierten fuentes de Sabin Etxea. De hecho, desde el PNV buscan abrir un flanco en el votante tradicional de la extinta Batasuna al señalar públicamente que el hecho de que la izquierda abertzale se implique en la política española "es bueno para Euskadi", ya que "es una demostración de su fracaso, una enmienda a la totalidad de lo que llevan haciendo durante los últimos cuarenta años".

El segundo escollo que se presenta al partido de Andoni Ortuzar es de mayor calado. En las ultimas elecciones, con una participación muy baja, EH Bildu logró aumentar su número de votos. La suavidad en las formas de su mensaje, el 'olvido' de las reivindicaciones más radicales y la entrada de nuevas generaciones en las urnas que no han vivido los años del plomo han convertido al partido de Otegi en un 'producto' más atractivo para un público que no tiene memoria en el sentido estricto de la expresión. Precisamente, esta semana en la que se ha celebrado el Día de la Memoria por las víctimas del terrorismo de ETA, el lehendakari y el PNV han insistido, como también han hecho las víctimas, en que los jóvenes conozcan el relato de lo que fue el terrorismo y quién lo impulsó y apoyó durante décadas.

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