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La presencia activa de ATA condiciona la posición de EH Bildu frente a los 'ongi etorris'

Condicionada por el colectivo disidente más radical, la coalición abertzale manejará sus propios tiempos y no secundará las mociones que piden acabar con los recibimientos a presos de ETA

Miles de personas piden en Bilbao más acercamientos de presos de ETA a Euskadi. EFE
Miles de personas piden en Bilbao más acercamientos de presos de ETA a Euskadi. EFE

Desmarcarse totalmente de un pasado tan tétrico como el que acompaña a una parte de la izquierda abertzale requiere de sus propios tiempos. Así lo entienden al menos en EH Bildu, que ha anunciado que no apoyará las mociones que presenten PNV y PSE en los ayuntamientos vascos para terminar con los recibimientos a los presos de ETA en las calles de Euskadi, los conocidos 'ongi etorris'. EH Bildu es sin embargo consciente de que este tipo de actos genera un dolor innecesario en las víctimas del terrorismo. Que "no encajan" en un marco social que apueste por la convivencia, según reconocen fuentes de la izquierda abertzale, que todavía debe medir cada palabra en público en un momento en el que Amnistia Ta Askatasuna (ATA), el colectivo disidente, presiona en las calles tratando de apoderarse de un elemento clave en la movilización de sus bases: los presos.

En la coalición soberanista entienden que con las mociones, PNV y PSE intentan desgastarla políticamente "sobredimensionando" unos actos puntuales que no buscan "soliviantar" a ninguna de las víctimas del terrorismo, según señala en un comunicado remitido este miércoles a los medios de comunicación (abajo en PDF si desea consultarlo). "Se busca ventajismo y confrontación política con este tema", aseguraba este miércoles el parlamentario de EH Bildu Julen Arzuaga, a quien le contestaba con "decepción" Sara Buesa, que le recuerda que las mociones son promovidas por entidades sociales que trabajan "por la convivencia" en Euskadi, como Gogoan, la Fundación Fernando Buesa y Elkarbizi. Una década después de que ETA anunciara el fin de la violencia armada, la izquierda abertzale sigue atrapada en su propio pasado. No es fácil realizar una plena revisión crítica "mientras no haya avances en materia penitenciaria y se proceda a una excarcelación de los presos", aclaran fuentes de la coalición. EH Bildu entiende que este tipo de recibimientos son "actos humanos, muestras de cariño, y en ningún caso, algo que tenga por objeto revictimizar a ninguna víctima". En privado, fuentes de la coalición reconocen que los 'ongi etorris' en espacios públicos deberían ser "repensados", pues estando en un tiempo de "curar el dolor" causado, son utilizados "mediáticamente" para atacarles en el plano político.

Pero en la revisión de su pasado, la coalición abertzale maneja sus propios tiempos antes de los grandes anuncios públicos, en este caso condicionada por el colectivo disidente más radical: ATA. Nacida en 2014 con la amnistía como objetivo principal, este sector crítico ya cargó desde su nacimiento contra la coalición abertzale, acusándola de realizar un "lavado de cara" con el pretexto de "los nuevos tiempos", según figura en su manifiesto fundacional. En este documento criticaba a EH Bildu por permitir que los presos se acogieran a la legalidad penitenciaria, es decir, a beneficios individuales en lugar de a una "dinámica unilateral" como la que ellos defendían. También atacan a la red ciudadana 'Sare', que pide el traslado a Euskadi de los presos de ETA, pues entienden que ha dejado a un lado la reivindicación de la amnistía. En 2015 llegaron a convocar una marcha en Bilbao una hora después de otra multitudinaria promovida por 'Sare' con el apoyo de EH Bildu. Antes de comenzar se produjeron enfrentamientos entre simpatizantes del colectivo disidente y miembros de Sortu.

ATA centra su estrategia en agitar las calles y dos de los presos más 'duros' de la banda terrorista se han convertido en sus referentes: primero Iñaki Bilbao, 'Txikito', y recientemente Patxi Ruiz, que en 2019 protagonizó una larga huelga de hambre en la cárcel que sirvió de catalizador para que pequeños grupúsculos se unieran generando movilizaciones y disturbios en algunas localidades vascas. Las pintadas, las pancartas o la quema de contenedores han vuelto a las calles de Euskadi de la mano de este colectivo disidente, no muy numeroso pero sí especialmente visible por las acciones que acomete, como el lanzamiento de pintura en mayo de 2020 a la casa de Idoia Mendia, la secretaria general del PSE. Fuentes de la coalición abertzale reconocen que un pronunciamiento en contra de las bienvenidas a presos de ETA generaría tensiones internas en un momento en el que debe primar el "equilibrio" y el respaldo a sus acercamientos y excarcelaciones. La situación no se presta a concesiones con una sigla (ATA) que trata de reunir a la disidencia más radical tras la bandera de los presos.

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