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De los Presupuestos troceados de Euskal Herritarrok a la búsqueda del perfil institucional de Bildu

Con el apoyo a las cuentas vascas EH Bildu modifica su estrategia del pasado para reforzar su imagen de partido útil para la acción de Gobierno

Maddalen Iriarte en una imagen con Arnaldo Otegi al fondo. / EP
Maddalen Iriarte en una imagen con Arnaldo Otegi al fondo. / EP

El acuerdo presupuestario de EH Bildu con el Gobierno vasco constituye un hecho inédito en la historia de la coalición abertzale tal y como la conocemos ahora. 

Habían amagado con el acuerdo varios años, pero sin que las negociaciones llegaran nunca a buen puerto. La coalición abertzale parecía más proclive a pactos en el Congreso de los Diputados y en Navarra que en el Parlamento vasco, metida de lleno en el papel de primer partido de la oposición al PNV. Hasta ahora.

El cambio de estrategia que se ha culminado ayer con el pacto para aprobar las Cuentas vascas arrancó hace ya tiempo, con su 'sí' a la investidura de Pedro Sánchez y a sus primeros Presupuestos y su apoyo al Gobierno de la socialista María Chivite en Navarra, y tiene un fin claro: presentar un perfil institucional y dotar a la coalición del traje de 'partido responsable' capaz de adoptar acuerdos de Gobierno más allá de los asuntos puramente identitarios. Un perfil que la formación precisa para intentar apaciguar las desconfianzas de sectores nacionalistas a los que les cuesta ver a EH Bildu, la antigua Batasuna, con opciones de sentarse en el Gobierno, y, sobre todo, de gobernar. Tras la declaración de Aiete en la que afirmaban que el dolor causado por ETA "nunca debió producirse" y  el reciente comunicado de los presos anunciando el fin de los 'ongietorris', EH Bildu ha dado un paso más en su estrategia para conseguir el sorpaso al PNV en una maniobra que no deja de llevar a aparejado el riesgo de que se desdibuje para parte de sus electores su papel de oposición.

Nada tiene que ver las cuentas a las que EH Bildu dará su visto bueno en la Cámara Vasca el próximo día 23 -con su abstención eso sí- con los Presupuestos del lehendakari Ibarretxe que aprobaron sus antecesores, llamados entonces Euskal Herritarrok hace 20 años, en 2000.  

Entonces se aprobaron enmiendas de "construcción nacional" como partidas para Udalbiltza, la asociación de municipios vascos al margen de Eudel, de marcado carácter soberanista. 

Tampoco tienen que ver con los que permitieron que salieran adelante en 2002 de forma parcial, con el apoyo sólo a determinadas enmiendas.

En el acuerdo suscrito ayer la identidad nacional se sustituye por el pragmatismo y lo social: partidas para Osakidetza, ayudas energéticas, inclusión social, medio ambiente, I+D+i...Un total de 253 millones de euros sin rastro de las medidas "identitarias" de antaño.

La nueva imagen de Bildu allana también la coalición de izquierdas a la que aspira Elkarrekin Podemos para desbancar al PNV del poder y a la que el nuevo PSE de Eneko Andueza ya no le pone demasiados peros. Ese 'juego de tronos" que criticaba el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, en la asamblea del partido este pasado fin de semana.

Precisamente ayer el  secretario general del PSE-EE calificaba de "una buena noticia para el conjunto de una sociedad" el acuerdo presupuestario al que se ha sumado Bildu.
"Los socialistas vascos abrimos hace seis años un escenario de acuerdos en las instituciones vascas que encuentra ahora de nuevo en el ámbito de la Comunidad Autónoma la colaboración de una fuerza política como es EH Bildu", apuntaba Andueza a través de las redes sociales.

La visión del PP es otra, y ve, más que cambios en EH Bildu una "bildunización" del PNV. Su presidente Carlos acusaba a los jeltzales de seguir "la estela" del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el PSE-EE. "Si Andueza abrió la puerta a Bildu, Urkullu las ventanas".  aseguraba. Un "abrazo de la radicalidad" por parte del PNV que calificaba de "mala noticia para los vascos".'

 

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