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Recuperación tras el golpe del Covid, reto para un curso político a vueltas de nuevo con el estatuto

El primer pleno de política general de la legislatura colocará la sanidad y la economía como principales líneas de actuación de Gobierno y oposición, sin dejar de mirar al debate sobre el nuevo estatus

El lehendakari Urkullu interviene en el Parlamento, con Maddalen Iriarte (EH Bildu) en su escaño. / EP
El lehendakari Urkullu interviene en el Parlamento, con Maddalen Iriarte (EH Bildu) en su escaño. / EP

Hace ahora un año el lehendakari Urkullu presentaba su nuevo Gobierno, el tercero presidido por él, como un "gobierno de reconstrucción" para afrontar cuatro años que anunciaba que serían "muy duros". No era para menos. Euskadi se encontraba inmerso en una profunda crisis sanitaria, metido de lleno en una nueva ola del Covid tras los excesos veraniegos y sumido en una gran crisis económica provocada por el parón de la pandemia que se había llevado por delante todas las buenas cifras que ratificaban entonces la buena marcha de la economía vasca.

El curso político que arrancará con el pleno de política general el jueves, el primero de la legislatura -el año pasado se sustituyó por el de investidura- estará también muy marcado por la pandemia y por las incertidumbres que genera un virus que se ha demostrado imprevisible, pero el tono será distinto.

El  avance de la vacunación permite prever que en unas semanas el 90% de la población diana esté vacunada con dosis completa, la incidencia ha bajado por debajo de los 200 casos por 100.000 habitantes, por primera vez desde junio, y ya se anuncia que el LABI que está convocado para el viernes, un día después del pleno, podría relajar las medidas restrictivas. Por eso, sin dejar de mirar a la vertiente sanitaria de la pandemia para evitar una vuelta atrás en los contagios, el curso político que arranca ahora estará absolutamente marcado por la economía y la consolidación de una recuperación que ya se está notando en muchos sectores, pero que está todavía llena de incertidumbres, especialmente para los más golpeados por el parón de la pandemia.

El discurso del lehendakari ante el Parlamento Vasco, del que hoy lunes se conocerá un resumen que Lehendakaritza enviará a la Cámara vasca, se centrará fundamentalmente en las soluciones que se han puesto  desde el Gobierno vasco para atajar la crisis sanitaria y en las que se están arbitrando para impulsar la recuperación. Un camino que se prevé todavía largo, aunque el propio Urkullu anunciaba que Euskadi ya se acercaba a la normalidad en lo económico tras el primer consejo de Gobierno después de las vacaciones celebrado el pasado 31 de agosto.

Nuevo estatus como foco de tensión

Pero si pandemia y economía centrarán las líneas de actuación para este nuevo curso para Gobierno y grupos de la oposición, la mejora de la situación sanitaria ha devuelto a la actualidad el debate sobre el nuevo estatus, aparcado durante todo el año pasado por las urgencias de la pandemia. Ahora resurge de nuevo, amenazando con convertirse en foco de tensión permamente entre los partidos en un momento en que todavía se precisarían grandes consensos.

Urkullu destinará también parte de su intervención en el pleno al tema del autogobierno, pero las discrepancias públicas de su socio de coalición, el PSE, ante la posibilidad de que se reabra de nuevo el debate sobre el estatuto que vaya más allá del ordenamiento jurídico actual, le limitan a reclamar una negociación "desde la pluralidad" y en la búsqueda del "mayor consenso posible", como ha señalado en otras ocasiones, en las que también ha reclamado una "relación bilateral con el Estado", y dejará en manos del Parlamento abrir de nuevo este debate.

Aunque Idoia Mendia señalaba la pasada semana que tema del nuevo estatuto "no está en la agenda del Gobierno", esta es una de las discrepancias pactadas en el acuerdo de coalición, en el que PSE y PNV descuentan ya que no van a compartir los mismos criterios. Aún así, no sería el mejor contexto para la estabilidad del Gobierno, ver a sus dos socios enfrentados por cuestiones identitarias.

EH Bildu quiere presionar al PNV para que se desligue del PSE en este ámbito y se reabra el debate sobre el nuevo estatus con el documento base que pactaron la pasada legislatura.

El PNV quiere abrir la negociación y buscar un texto con el mayor consenso posible, pero está por ver las posibilidades de acuerdo que pueden darse teniendo en cuenta que en apenas unos meses estaremos ya de lleno con los partidos pensando en la precampaña electoral -cada vez más larga- de cara a las elecciones municipales y forales de 2023, en la que todos buscarán reposicionarse. 

 

 

 

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