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Covid persistente: un gran impacto en la calidad de vida

Las secuelas de la covid-19 pueden durar más de un año y tienen su origen en la esfera neurológica

Covid persistente: un gran impacto en la calidad de vida. / PIXABAY
Covid persistente: un gran impacto en la calidad de vida. / PIXABAY

La covid-19 ha cambiado la vida de todas las personas. No solo en la forma de relacionarse o de comportarse con otros, sino también, en muchos casos, las secuelas físicas de la enfermedad generan un gran impacto en la calidad de vida.

De hecho, sólo en el País Vasco, cerca de 200.000 personas han sufrido la infección, pero un 10% de todas ellas sufren un síndrome de Covid persistente. En este sentido, el neurólogo y coordinador de la Unidad de Neurociencias Clínicas de Policlínica Gipuzkoa, Juan Carlos Gómez, advierte de una situación que viene arrastrándose desde hace un año y que afecta principalmente a mujeres menores de 55 años.

Síntomas neurológicos

Se trata, según Gómez, de un problema que deriva en “síntomas de la esfera neurológica”, tanto a nivel cognitivo, como afectación del sistema nervioso autónomo o fatiga.  Estos, además, “fluctúan” y, por tanto, “afectan de forma muy intensa a la calidad de vida de los pacientes”.

El doctor señala que los casos comenzaron hace un año, después de la primera ola: “Cuando empezamos a ver sanitarios que comenzaban a tener síntomas similares a los que sufrían los pacientes de fatiga crónica: cansancio, dificultad para concentrarse, taquicardias, trastornos del ritmo intestinal, entre otros”.

Abordarlo desde la especialidad

Los síntomas, en ocasiones, han perdurado durante un año e  incluso ha habido casos de pacientes con décimas de fiebre o con PCR negativas. Por ello, Gómez considera de vital importancia que la atención primaria conozca este problema, “pero que también se aborde desde la especialidad, ya que la mayoría de los síntomas son neurológicos”.

Superar esta sintomatología es el objetivo de la Unidad de Neurociencias Clínicas de Policlínica Gipuzkoa, que cuenta con la experiencia de otros síndromes como el de fatiga crónica, la encefalomielitis miálgica, que la Organización Mundial de la Salud denomina fatiga posviral. Es decir, afectaba a pacientes que habían pasado infecciones como la mononucleosis infecciosa, pero también garrapatas, borrelia,  y que tienen síntomas similares a los de la covid permanente.

Atención en fases precoces

“Es importante tipificar bien a los pacientes, conocer cuáles son sus síntomas y definir el problema, pero, sobre todo, atenderles en las fases precoces, que no se haga una bola de nieve y que se cronifique el problema”, indica el doctor Gómez.

A partir de ahí es cuando toca “combinar tratamientos y tratar la causa, saber qué es lo que produce este síndrome”. Uno de los tratamientos que mejores resultados ha dado, según los especialistas, es el uso de los inmunomoduladores (corticoides).

Un perfil inesperado

Lejos de lo que pudiera parecer, el perfil de pacientes de la covid persistente es el de mujeres con menos de 55 años, y en menor medida en ancianos. Entre los síntomas que padecen, la fatiga se hace más evidente en este tipo de pacientes que se ven obligados a reducir su actividad física más del 50% de su capacidad normal.

Pero hay también quien sufre en otros ámbitos, como el laboral. De hecho, el doctor pone el ejemplo de pacientes que no se pueden concentrar en sus actividades laborales, sobre todo cuando estas están vinculadas a una carga intelectual. “Y, por si fuera poco, se añaden «otros síntomas como el insomnio o las cefaleas, explica Juan Carlos Gómez .

Todos estos problemas, que son muy variados y que dificultan una calidad de vida óptima, requieren de estudio y tratamiento por parte de especialistas como los de la Unidad de Neurociencias Clínicas de Policlínica Gipuzkoa que coordina el neurólogo Juan Carlos Gómez.

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